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Chapter 31 - Regresando a Londres

La ciudad de Guǐ era realmente magnífica. Una vez que ignorabas el ambiente ligeramente lúgubre, podías apreciar las construcciones antiguas y de aspecto fantasmagórico. Era incluso más grande que la ciudad de Xuézhě de xiūxí; un alto flujo de personas, el ruido de las voces de la multitud y algún que otro hechizo inofensivo que chisporroteaba en el aire.

Extimum caminaba junto con Harry y Mei, mirando los letreros y escaparates. El mercado no era tan tradicional o local como el de Xuézhě de xiūxí; en cambio, había una gran variedad de productos provenientes de distintos lugares extranjeros.

Había tiendas de ropa de distintas culturas y restaurantes muy variados.

En algún punto, entraron en la tienda que Mei había mencionado antes. El nombre del local, escrito en letras flotantes de un blanco brumoso, decía: "Tan dulce como para morirte". Una calavera dibujada en el cartel guiñaba un ojo cada pocos segundos.

Harry: "Vaya nombre… ". Comentó, alzando una ceja.

Mei: "Humor fantasmagórico"—respondió con naturalidad—"Aquí es bastante común".

Al cruzar la puerta, un timbre espectral emitió un suave lamento que se desvaneció en el aire. El interior estaba iluminado por velas flotantes y decorado con frascos de cristal que contenían nubes de colores. Tras el mostrador, un fantasma con delantal de rayas revolvía un cuenco que parecía lleno de niebla brillante.

Mei: "Tres helados nubosos, por favor"

"Enseguida". El fantasma asintió con una sonrisa amistosa y comenzó a formar esferas de "nube" que flotaron levemente antes de posarse en conos traslúcidos. El vapor dulce se arremolinaba sobre cada uno, dejando un tenue rastro en el aire.

Los tres conos flotaron frente a ellos, mientras Mei sacaba algo de dinero para pagar.

Extimum y Bloom miraron intrigados el helado frente a ellos. Era una sensación muy particular. Como sostener algo, pero a la vez no. Al darle el primer mordisco, una bocanada de vapor dulce le llenó la boca, seguida por un frío cremoso que le recorrió la lengua.

Harry: "Es como morder algodón de azúcar… pero frio y… ¡realmente sabe a helado!". Dijo, intentando atrapar con la lengua un hilo de vapor que escapaba de su cono.

Mei: "Porque lo es…". Rodo ligeramente sus ojos.

Extimum: "Es una experiencia interesante…pero prefiero los helados normales". Comentó mientras enrollaba un poco del helado con su dedo y se lo ofrecía a Bloom que miraba intensamente desde el bolsillo de su abrigo.

Los helados del mundo mágico diferían mucho de los hechos por muggles. Aunque conservaban la esencia del helado, los sabores eran más diversos y, en ocasiones, peculiares. La base del producto variaba según el establecimiento: algunos usaban leche de animales comunes alimentados con plantas mágicas; otros, de criaturas mágicas, lo que no añadía propiedades sobrenaturales, pero sí un matiz único al sabor.

Después de comprar los "helados fantasmales", salieron nuevamente al bullicio de la calle. Avanzaron a paso más lento, saboreando el helado mientras iban de un escaparate a otro. El recorrido los llevó por calles más estrechas, donde faroles de papel encantados flotaban a baja altura y los escaparates parecían una pasarela interminable para maniquíes que lucían trajes de todas las épocas y estilos.

A medida que continuaban caminando, el ambiente del mercado fue quedando atrás poco a poco. Las tiendas se volvieron más dispersas y, entre una y otra, comenzaron a aparecer edificios más tranquilos: viviendas antiguas con balcones de madera, patios interiores ocultos tras portones tallados y pequeñas calles laterales donde el flujo de gente era menor.

En algunos puntos todavía pasaban junto a negocios abiertos o restaurantes discretos, pero el ruido del gran mercado se volvía cada vez más distante. Caminaron así durante un buen rato, dejándose llevar por el ritmo de la ciudad.

Finalmente, el camino desembocó en una pequeña plaza circular. En el centro, un grupo de fantasmas recreaba una obra de teatro familiar frente al público.

Extimum: "¿Romeo y Julieta?".

Mei: "Algo así, es una adaptación".

Se unieron a la multitud para ver mejor y, mientras se abrían paso entre los espectadores, una conversación en particular cayo en sus oídos.

Hombre 1: "Te lo digo en serio, el tipo que me lo contó es de fiar… y pagué bien por la información. Dice que Harry Potter, el que derrotó al mago tenebroso Voldemort, está aquí, en China".

Hombre 2: "¿De verdad?" —soltó una risa baja—"Pero los rumores sobre él son de lo más contradictorios… Algunos dicen que es un mago oscuro muy peligroso. No creo que sea buena idea involucrarnos"

Hombre 1: "*Bah* Eso son solo rumores, ¿Cómo podría ser un mago oscuro? Por no hablar de uno peligroso, apenas y si es un niño".

 Hombre 2: "Aun así, ¿No sería mejor vender esa información a los mortífagos de Reino Unido? No veo cómo podamos sacar mucho provecho de otra forma".

Hombre 1: "Tsk, tsk… te falta ambición. Si pudiéramos atraparlo nosotros mismos, podríamos pedir un precio mucho más alto".

Hombre 2: "…".

Los dos hombres pasaron junto a ellos, sin bajar la voz, como si la multitud fuera suficiente para ocultar su conversación.

Extimum y Mei intercambiaron una breve mirada, un gesto apenas perceptible, antes de seguir caminando como si nada. No hubo pausa en sus pasos ni cambio en sus expresiones, aunque sus oídos seguían atentos a la conversación que quedaba atrás.

Harry, en cambio, se detuvo bruscamente, girando la cabeza hacia todos lados mientras buscaba con la mirada a los dos hombres entre la multitud.

Extimum: "¿A qué esperas? Vamos".

Harry: "Pero ellos-". Claramente alarmado, trato de replicar, pero Mei le cubrió la boca con rapidez.

Mei:" Shh. Eres muy poco discreto". Susurró ella, dándole una mirada severa.

Extimum retomó el paso y Harry, tras un segundo de duda, los siguió con evidente inquietud, receloso de todas las personas a su alrededor.

.-.

Hombre 2: "Oye, ahora que lo pienso… ¿ese chico de antes no se parecía bastante a la descripción? Extranjero, pelo negro y los ojos verdes".

Hombre 1: "Tonterías. Mi contacto dijo que usaba gafas y era flaco. Además, no vi su cicatriz".

Hombre 2: "Jejeje… pero no es como si importara incluso si no es él, ¿verdad? Solo debemos ponerle unas gafas y podríamos venderlo, y para cuando se enteren, ya habremos desaparecido con el dinero".

.-.

La conversación lejana apenas llego débilmente a los oídos de Extimum mientras se esforzaba por filtrar el ruido de la multitud.

Sin pronunciar palabra, acelero el paso con Mei y Harry siguiéndolo. Giraron por una calle lateral más tranquila, alejándose de la gran aglomeración, mientras observaban si los seguían.

Por suerte, ya fuera que los hubieran perdido de vista o perdido el interés, no los siguieron.

Aun así, por si las dudas, Extimum eligió un local cercano para entrar y pasar desapercibidos.

Al entrar, una mesera con un qípao verde les dedicó una leve inclinación de cabeza y habló en chino:

"Bienvenidos, ¿una mesa para tres?".

Mei (chino): "Sí, si es posible en la parte interior del edificio".

??? (chino): "Por supuesto, síganme".

La mujer los condujo por un pasillo flanqueado por estantes llenos de teteras de porcelana y pequeñas figuras talladas en jade. Llegaron a una habitación apartada, cerrada por paneles de madera con papel de arroz, donde el ruido de la calle se reducía a un murmullo lejano.

"Aquí tienen". Dijo la mesera, entregándoles un menú con una lista de tés

Harry no se molestó en siquiera prestarle atención al menú, demasiado preocupado para importarle. Mei, por otro lado, como alguien de la zona, se tomó la libertad de ordenar por los tres.

La mirada de Harry iba constantemente hacia la puerta y la ventana y apenas la mesera salió de la habitación, soltó sus inquietudes.

"¿Cómo saben que estoy aquí? No he hablado con casi nadie, ni dicho nombre real".

Extimum: "Solo puedo pensar en Li Xie, el hombre de la tienda de esclavos. Podría haberte reconocido. Eres casi una figura pública, incluso si no te conocen, tus rasgos te preceden. Aunque ahora luces significativamente diferente a como eras cuando llegaste".

La puerta corrediza volvió a abrirse y la mesera entró con una bandeja. Sobre ella, una tetera humeante y tres tazas. Sirvió con gestos pausados y luego salió sin decir palabra.

Un rico, pero suave aroma herbal se extendió instantáneamente por la pequeña habitación, llegando a la nariz de Extimum, haciéndolo tomar una respiración profunda.

"Hmm, no es un mal té. Deberías probarlo, Harry. Te ayudara a calmarte".

Harry suspiro ligeramente, extendiendo su mano para tomar la taza. La voz monótona de Extimum lo hacía sentir como si fuera él quien estaba exagerando, aunque de alguna manera también lo tranquilizaba un poco.

Mei: "¿Ya lo habías probado?". Pregunto con ligera sorpresa, el té era una especialidad local.

Extimum: "En lo absoluto, es solo el aroma, ¿cómo decirlo? Da cierta sensación de paz".

Mei arquéo una ceja al escuchar su respuesta mirándolo algo escrutadoramente.

Mei: "Te pareces a mi padre, él también dice cosas así a veces. Este té, en realidad, no desprende casi olor a menos que lo sostengas cerca de tu nariz".

Extimum solo la miro ligeramente sin inmutarse antes de tomar su propia taza de té en silencio.

En el ambiente tranquilo de la habitación, bebieron el té con calma. Un pequeño descanso luego de estar caminando por la ciudad. Ya habían visitado bastantes tiendas, pero Extimum aún no había notado nada realmente interesante. No negaba la variedad, pero no había encontrado nada especialmente útil o que llamara su atención, aparte de las golosinas, claro estaba.

 Extimum: "No creo que quede mucho más que ver por esta zona, ¿tienes alguna idea de a donde más deberíamos ir?".

Captando la indirecta, Mei pensó por un momento antes de responder.

"En ese caso vayamos a la parte sur de la ciudad, conozco algunos lugares interesantes que podríamos ver"

Lo mejor era claramente alejarse de ese lugar, así Harry no estaría tenso pensando todo el rato si aquellos hombres malintencionados lo reconocerían.

Permanecieron en el establecimiento alrededor de una hora. Para cuando salieron, el té había hecho maravillas y no solo estaban más relajados, sino también llenos de energía para seguir explorando.

Tras salir del local de té, emprendieron rumbo de inmediato hacia la parte sur. El ambiente allí era distinto: las calles eran un poco más estrechas, y las fachadas, aunque igual de antiguas, estaban cubiertas de amuletos de papel y pequeños faroles que proyectaban sombras danzantes.

Harry parecía más tranquilo, aunque aún lanzaba miradas ocasionales a la multitud. Estuvieron bastante atentos, pero no ocurrió nada.

En el camino, Mei y Harry compraron algunas baratijas y recuerdos en distintos puestos, pero Extimum seguía sin encontrar nada que llamara realmente su atención. Además, sus fondos eran limitados, por lo que cada compra debía ser lo suficientemente convincente como para justificarla.

Luego de salir de un pequeño museo de arte de tinta, continuaron recorriendo varias calles más. En una de ellas, un local de libros llamó la atención de Extimum, entrando con los demás a echar un vistazo.

La mayoría del contenido estaba disponible en la biblioteca del santuario, pero, aun así, compró un libro sobre como hacer talismanes mágicos. Serviría como futuro material de estudio.

Al salir, guardó el libro en su bolsa expandible.

'No está mal, aunque…'

Su mirada se desvió ligeramente mientras caminaban.

Aún guardaba cierta expectativa de volver a sentir algo como aquella vez, encontrando un posible tesoro o algo por el estilo. No estaba mal soñar un poco, ¿verdad?

'Aunque antes y luego de Bloom no volví a sentir nada parecido, incluso cuando recorrí toda la ciudad de Xuézhě de xiūxí, por no hablar de lo que he visto aquí en ciudad Gui…'

'¿Hmm? Esto es…'.

Se detuvo en seco.

Sus ojos se iluminaron levemente.

Esa sensación… había vuelto.

Sin dudarlo, giró sobre sus talones y echó a correr en una dirección.

Harry parpadeó, sorprendido.

"¿Eh? Oye, ¿qué pasa ahora?"

Mei entrecerró ligeramente los ojos, observando la reacción de Extimum, antes de seguirlo sin hacer preguntas.

Doblaron una esquina.

Luego otra.

Extimum redujo el paso, su mirada recorriendo los alrededores con atención, tratando de ubicar el origen exacto de esa sensación.

Finalmente, su mirada se detuvo.

En la esquina de la calle, un local relativamente discreto, casi modesto, especialmente en comparación con la efusividad y caracterización de los otros establecimientos. Su única señal distintiva era un sencillo letrero de madera que colgaba sobre la entrada.

"Talismanes y amuletos".

Extimum: "Entremos aquí".

Mei y Harry también se detuvieron para ver qué le había llamado la atención. Cuando la mirada de Mei se posó en el letrero, sus cejas se fruncieron.

"Espera… ese lugar…*suspiro*, bien". Había algunas cosas que le hubieran gustado decir, pero ya era tarde, Extimum ya estaba dentro.

Extimum la escucho, pero ya estaba dos pasos por delante, un llamado insistente.

Ese mismo sentimiento… idéntico al que había sentido tiempo atrás cuando encontró a Bloom, atrayendo su atención y expectación.

Seguía sin saber que era, pero… en realidad no era tan importante.

El interior del local era pequeño, pero ordenado. El aire olía a incienso y a madera vieja. En las paredes y estanterías se exhibían colgantes, collares, horquillas, aretes, hebillas para cinturones y accesorios para armas, junto a talismanes taoístas de distintos colores y materiales.

Detrás de un pequeño mostrador, cerca de la entrada, una anciana de baja estatura estaba sentada en una silla reclinable. Su cabello canoso estaba recogido en un moño, y vestía un tang azul oscuro. En una mano sostenía un bastón; en la otra, una pipa encendida de la que salían volutas de humo.

Abrió ligeramente los ojos al verlos entrar, y luego los cerró de nuevo, sin decir palabra. Mei permaneció cerca de la entrada, reacia a internarse más en la tienda, mientras Harry se acercaba a observar los objetos expuestos.

Extimum, por su parte, paseó la vista por las mesas y estantes, dejando que su mano rozara algunos artículos. Como si jugueteara, sintiendo con cuidado.

Había demasiadas piezas pequeñas y llamativas; algunas comunes, otras con claras ondas mágicas.

A diferencia de antes, la sensación inicial era débil y se esfumó casi por completo al entrar, dejándolo sin saber exactamente qué buscar. Aun así, recorrió los estantes con calma, atento a cualquier reacción.

Finalmente, y casi por casualidad, su mirada se detuvo en un objeto casi enterrado entre el montón.

Un colgante de jade blanco, algo sucio y deteriorado, colgado de un cordón púrpura.

"Tienes buen ojo…"—dijo la anciana en chino, su voz grave rompiendo el silencio—"La mayoría de los jóvenes miran lo más brillante o lo más nuevo, pero tú te fijas en ese viejo colgante".

Apartando la vista del colgante, se fijó en la anciana que finalmente le prestaba atención. Considerando si solo sacaba una frase casual de vendedor o sabia algo sobre el colgante.

Extimum: (chino)"Siento una afinidad particular con él… ¿Cuáles son sus usos?"

La anciana se levantó lentamente, apoyándose en su bastón, y se acercó.

"Es el talismán de Pāramitā. En su tiempo, fue poderoso… ¿ahora? Nada más que un adorno con un poco de historia. Lo mantuve aquí más por nostalgia, no pensé que alguien le interesaría, pero si realmente hay afinidad, te lo venderé por diez galeones".

Extimum despego la mirada nuevamente del talismán para mirarla y casi como si anticipara su reacción, la anciana continuo.

"Es algo caro, lo sé, pero, aunque ya no sirve más que como adorno, muchas de sus runas aún siguen intactas y el marco de encantamiento no está oculto, si se lo ve como un raro objeto de estudio, vale esta cantidad"

Extimum lo medito ligeramente, el precio no era muy elevado, pero para un talismán dañado si lo era. De no ser porque sentía que podía serle útil, consideraría la oferta como una estafa.

"Lo compraré… junto con estas dos horquillas". No lo considero más de un segundo, aceptando comprarlo y de paso añadiendo dos objetos más, aun no había comprado ningún recuerdo para regalar.

Anciana: "Solo págame el colgante. Las horquillas te las regalo. Ayudan a concentrar la mente al lanzar magia sin artefactos de enfoque. Considéralo un gesto de buena voluntad".

'Buena voluntad…'

Extimum miro más seriamente a esta anciana. Aunque sus palabras eran simples, por alguna razón le daba el sentimiento de que no lo eran.

Anciana: "No es mala oferta, ¿verdad?".

La oferta no era mala, de hecho, el ofrecimiento lo hacían sentir mejor respecto a comprar el colgante, pero el sentimiento extraño aun persistía, aun así, finalmente asintió. Formar buenas relaciones siempre era algo bueno, incluso si no sabía si volvería a ver a esta anciana alguna vez.

La anciana sonrió levemente, pero al girarse para regresar a su asiento, su mirada se detuvo en el bolsillo de la chaqueta de Extimum con duda.

'Qué extraño… Juraría que sentí… bah, debo de haberlo imaginado'.

Extimum le pagó y salió de la tienda, reuniéndose de nuevo con Mei y Harry que ya lo esperaban afuera.

"¿Que querías decirme antes, Mei?".

Habiéndose alejado de la tienda, Mei finalmente se liberó de su incomodidad.

"Quería decirte que esa tienda… pertenece a la familia Mòshuǐ. Probablemente esa mujer no nos reconoció… o al menos, no a ti"

Extimum: "Oh… debí ser más cuidadoso. Lamento no escucharte antes. En Inglaterra algo como esto no suele ser una preocupacion, aunque, no deberían molestarnos solo por comprar en sus tiendas, ¿verdad?"

Mei: "No realmente, en realidad, no es tanto un problema. Es solo que… la generación actual de los Mòshuǐ es muy arrogante y problemática. Prefiero evitar sus lugares para reducir las posibilidades de encontrarlos".

Harry preguntó arqueando una ceja. — "¿Son tan molestos?"

Mei: "Créeme… ni siquiera su propia familia los soporta".

Con ese tema zanjado, la conversación derivó en algo más casual mientras decidían regresar para reunirse con Leonardo. Ya habían tenido suficiente por el día.

No habían avanzado demasiado cuando Extimum se detuvo en seco.

Harry casi chocó contra su espalda— "¿Qué pasa…?"

Extimum: "No sigas".

Mei también se detuvo, llevando instintivamente la mano hacia la espada en su cintura. Algo andaba mal.

Harry: "¿Qué sucede?".

Extimum: "Escucha a tu alrededor". Comentó con un matiz más de seriedad mientras su varita aparecía en su mano.

Todo parecía normal. Las personas seguían circulando a su alrededor, la ligera brisa de la tarde refrescándolos, el contraste lúgubre y vibrante de la ciudad, excepto…

Harry: "Pero no oigo nada…".

Silencio. Un silencio absoluto. No se oía nada más que sus propias voces, como si hubieran sido aislados de la realidad. Más importante, había sucedido sin que se dieran cuenta.

La comprensión hizo que Harry sacara su varita, tragando saliva.

Sin darse cuenta, los tres formaron un triángulo invertido, con Harry detrás y Mei y Extimum al frente, avanzando con cautela.

Una multitud de transeúntes giró repentinamente en la intersección y caminó directamente hacia ellos. Antes de que pudieran apartarse, pasaron de largo, atravesándolos.

Intercambiaron miradas. No habían sentido nada. Como si hubiese sido un espejismo.

Aun con la guardia en alto, avanzaron un par de calles más, hasta que se detuvieron al mismo tiempo.

Mei: "Volvimos al inicio…".

Estaban parados casi exactamente donde habían comenzado. Las personas diferían, pero el lugar era el mismo.

Las pupilas de Extimum se estrecharon y sus ojos brillaron débilmente. Escaneando los alrededores y las sombras de las personas que pasaban. De repente, su mirada se giró bruscamente, fijándose en una pared en particular. Sin dar ninguna señal, alzó la varita.

"Devorans tenebras"

Un rayo oscuro salió de la varita de Extimum, golpeando la pared común y desapareciendo en su interior como si no hubiera pasado nada.

A los pocos segundos, sin embargo, el muro de ladrillo sólido se onduló como la superficie de un estanque. Un crujido seco recorrió el aire y la ilusión se resquebrajó.

'Jugando con ilusiones conmigo…'.

Un callejón tomo lugar donde antes estaba la pared, mientras dos siluetas emergían.

"Nos descubrieron…que inesperado". Murmuró uno de ellos, sin apartar la mirada de Extimum.

"No importa" — respondió el otro, evaluando al trío—."Sigue siendo manejable, aunque hubiera preferido el espectáculo".

"Hagámoslo simple, entreguen a ese chico y el resto podrá irse". Dijo mientras señalaba a Harry.

Mei: "Imposible". Por unanimidad y sin ninguna duda, se negó de inmediato, mirándolos fríamente.

"Bien, entonces…Desmaius".

Un hechizo salió disparado hacia Harry sin advertencia.

Los dos hombres se movieron al mismo tiempo, coordinados. Uno de ellos apuntó directamente a Harry, lanzando una sucesión rápida de hechizos incapacitantes.

Harry: "Protejo".

Un escudo se erigió de forma apresurada, vibrando al recibir el impacto y obligándolo a retroceder varios pasos.

'Eso fue peligroso-'

*Swoosh*

Un rayo de luz pasó silbando a escasos centímetros de su hombro, impactando el suelo con una pequeña explosión de chispas apagadas.

Sus ojos se ampliaron.

Demasiado cerca.

En ese instante de vacilación, otro hechizo salió disparado directo a su cabeza.

Su rostro se tensó, apretando su varita con pánico.

*Chirkkk*

Un destello plateado brilló, desviando el ataque en el último momento.

Mei: "Concéntrate, solo son dos".

Dando un paso al frente, Mei se movió con gracia, su espada mágica vibrando débilmente mientras desviaba otro ataque y contraatacaba con su espada, enviando cortes de luz.

Los dos hombres se movieron con rapidez, esquivando la hoja de energía y rodeando al trío.

"Expelliarmus".

"Desmauis".

"Protejo".

Harry: "*Trago* ¿No deberíamos llamar a Leonardo?". Preguntó algo ansioso apenas arreglándoselas con los hechizos que había aprendido.

Mei: "Eso no funcionara. Estamos dentro de una barrera, aislados del mundo exterior. Aunque el que lo hayan establecido en este lugar ya es estúpido, no diferente de disparar una luz en la oscuridad. Los aurores se darán cuenta de que algo anda mal"

En cuestión de segundos, un aluvión de hechizos se intercambió de un lado a otro.

"No están nada mal, ¿no te parece, Zhang?". Preguntó uno de los hombres, con una ligera sonrisa en su rostro, claramente tomándose la situación con calma mientras lanzaba otro hechizo.

Zhang frunció el ceño.

"¡Concéntrate!… oye… ¿Qué le pasa a tu brazo, Zhao?".

Zhao: "¿Mi brazo? Está… ¿¡pero que!?". Su brazo libre se había vuelto completamente negro como carbón en algún momento.

Zhang: "¿Qué te pasa?". Preguntó sin quitarle los ojos a los tres niños frente a él.

Zhao: "No lo sé…". La incertidumbre marcaba su voz, mientras observaba cómo la oscuridad se extendía lentamente, consumiendo su cuerpo.

Zhang: "¡Es una maldición! ¡Fue ese chico! El hechizo que lanzo antes te golpeo".

Zhao: "Terminemos esto rápido".

El ánimo cambió de inmediato, así como sus sonrisas que se tornaron en expresiones serias. En segundos, los hechizos pasaron de incapacitantes a potencialmente mortales, lanzándose con más agresividad.

Extimum: 'Actúa un poco más lento de lo que preví…'.

Desvió un hechizo entrante con un movimiento mínimo de su varita, su mirada deteniéndose en su conejillo.

'…pero los efectos son estables'.

El brazo del hombre temblaba ligeramente. Su expresión era tensa, y un matiz de indecisión aparecía cada vez que intentaba lanzar un hechizo.

A pesar del vaivén de ataques, Extimum analizó con calma cómo su maldición lo devoraba lentamente.

Sin apartar del todo la atención, retorció su cuerpo en un ángulo extraño, esquivando dos hechizos que pasaron cerca de su cabeza y cadera.

"Diffindo"

"Protejo"

Una barrera traslucida de energía se alzó parpadeando al contener un destello insidioso de energía. Dando un pequeño giro para reagruparse, su figura de forma invisible se partió en dos, una parte volviendo a la formación y la otra retirándose a un lado.

Su mirada se cruzó con la de Mei. Sus ojos abriéndose levemente al ver la segunda silueta…pero la sorpresa desapareció casi de inmediato.

Sin decir una palabra, asintió apenas.

Cuando volvió a mirar al frente, solo había un Extimum nuevamente.

"Expelliarmus, Flipendo"

"Bombarda maxima".

** Boom **

Una nube de polvo y fuego se elevó mientras escombros de pavimento y astillas de madera volaban por todas, al mismo, desde el epicentro, una onda expansiva oscureció los alrededores.

Zhang: "¡¿Estás loco, Zhao?! ¡¿Y si los haces pedazos?!¿Recuerdas siquiera cual es nuestro objetivo?"

Zhao: "*Grr*, lo sé, pero esto está tomando mucho tiempo"

Detrás de la nube de polvo y fuego, un campo de energía temblaba violentamente frente al trío.

Harry estaba ligeramente pálido, mientras Mei reforzaba el agarre sobre su espada mágica.

Desde dos perspectivas diferentes, Extimum miro con calma la destrucción causada por la explosión. Había sido algo fuerte, pero aun dentro de lo que podía manejar.

De repente, Mei se giró, abandonando su posición mientras retrocedía.

"Tengo una idea".

Abriendo una bolsa sencilla que colgaba de su cintura, metió la mano rebuscando algo rápidamente, hasta que un tubo metálico cubierto de inscripciones apareció en su mano.

"Cúbreme un momento". Dijo sin girarse, mientras presionaba un botón en el tubo y comenzaba a recitar en voz baja.

El humo y el fuego finalmente retrocedieron, dejando ver a los tres niños intactos en la zona de desastre. Los dos hombres observaron con el ceño fruncido algo sorprendidos.

Sin embargo, al instante siguiente, algo más captó su atención.

Desde la retaguardia, un rayo de luz se disparó hacia el cielo, provocando ondulaciones visibles en la bóveda invisible.

Zhang: "¡Están intentando romper la barrera! ¡Rápido, hay que detenerla!"

Toda la atención se centro en Mei de inmediato, con múltiples rayos de luz volando en su dirección desde diferentes ángulos.

"Diffindo, Confringo".

"Bombarda, Flipendo"

"Expelliarmus, Protejo".

Oculto bajo una capa de ilusión, el verdadero Extimum agitaba su mano rápidamente, mientras una plétora de hechizos escapaba de su boca, repeliendo, desviando y contratacando con precisión fundiendo sus acciones reales con las que realizaba su ilusión.

Su acción fue rápida, pero sin prisa. Solo absorbiendo lo justo de la presión que caía sobre Mei, mientras Harry era quien se veía obligado a tomar un rol desesperado, pero sorpresivamente efectivo cubriendo a Mei.

Justo cuando parecía que este ya no podía aguantar más, Mei finalmente se reintegró al combate. Su espada describió arcos brillantes, enviando cortes de energía hacia los oponentes sin que dejara de murmurar el encantamiento del artefacto.

Las ondulaciones en el cielo se intensificaron.

"¡Aghh!".

El grito de Zhao rompió el ritmo del combate.

La oscuridad que lo devoraba había alcanzado su cuello y parte de la boca. Hasta entonces había permanecido casi silenciosa, pero finalmente comenzaba a hacerse sentir.

Zhang: "¡Zhao!"

La respiración de Zhao se volvió errática. Apretó los dientes y siguió lanzando hechizos, pero cada vez que una maldición asesina o un hechizo oscuro cruzaba su mente, la negrura en su cuerpo reaccionaba con violencia, acelerando su avance y obligándolo a detenerse.

Sus pasos comenzaron a volverse torpes.

Sentía cómo si algo frio se estuviese extendiendo por su cuerpo, cada vez envolviéndolo más y más y…dejando cada vez menos de sí mismo.

'¿Voy a morir tan patéticamente?'.

La sombra inadvertida de la muerte le respiro al cuello trayendo consigo el ridículo y el miedo, sacudiendo su mente. Al observar al trio de niños frente a él, todo propósito parecía haber desaparecido, reemplazado por una resolución repentina y férrea en sus ojos.

Esto ya no era una oportunidad para ganar dinero.

Si iba a caer, entonces…

"¡Muere!"

Extimum percibió el cambio de inmediato.

El hombre afectado por su maldición redujo de pronto el ritmo y luego se lanzó hacia adelante con desenfreno, la magia arremolinándose de forma peligrosa a su alrededor.

"¡Avada-!"

La magia se condenso en un brillo verde siniestro en la punta de su varita.

Harry y Mei sintieron un repentino frio envolverlos por un segundo.

'Supongo que esta práctica no puede continuar más'

Antes de que el hombre pudiera terminar su hechizo, la figura de Extimum se movió primero.

Desapareció de su posición.

La figura que habían estado observando… simplemente dejó de estar ahí.

Zhao apenas alcanzó a percibir una presencia a su espalda.

"Confringo".

**Boom**

El impacto fue inmediato.

Una explosión breve y violenta lo envolvió. La llamarada tiñéndose de carmesí, mientras trozos de tela quemada, carne y sangre caían desde el cielo.

El aire quedó en silencio por un breve instante. Un olor a quemado nauseabundo mezclándose con el ambiente.

Harry se quedo congelado, sus ojos fijos en lugar donde antes había estado Zhao.

Zhang: "¡Zhao!"— gritó, con los ojos abiertos de par en par—"¡Ahhhh! ¡Pagaran por esto!".

"Bombarda, Bombarda, Bombarda".

'Mueran, Mueran, Mueran'.

Una nube de humo se levantó desde el lugar de las explosiones, las figuras del trio de niños ocultas tras el velo.

Apretó el agarre de varita listo para lanzar otra andada de hechizos, pero entonces…sintió un escalofrió recorrer su cuerpo.

Como un balde de agua fría, su ira se apagó.

'Esto está mal… demasiado tiempo… y esos niños…. lo mejor será retirarme'.

'Zhao… no dejare que esto acabe así. Te vengare. Te lo prometo'.

La imagen de la maldición que había consumido a Zhao cruzó su mente.

No dudó más.

Retrocedió mientras empezaba a manipular la barrera para salir de este lugar lo más rápido posible.

"Maldita sea…".

Aun así, todavía se sentía molesto y triste por como habían terminado las cosas.

** Estruendo**

"¿Ahora qué…?"

Desde el cielo, finas grietas empezaron a extenderse desde un pequeño agüero que había creado el rayo de luz que golpeaba la cúpula.

 **Crack... Crack… Crash**

Como vidrio haciendo añicos, el cielo se partido, mientras fragmentos de luz caían.

Una sombra oscura se proyectó en el cielo y con ella, Una presión invisible cayó sobre Zhang, inmovilizando su cuerpo.

Su respiración se cortó.

'¡No puede ser! ¡No deberían llegar tan rápido!'.

**Tumb**

La sombra oscura aterrizo frente a Zhang, irguiéndose lentamente más allá de su cabeza.

Una figura enorme, de más de dos metros, con una sonrisa feroz y ojos aterradores mirándolo.

"Leonardo-…".

El nombre escapó de sus labios antes de que pudiera evitarlo.

No había muchos hombres en China con una constitución tan dominante… ni con rasgos como los suyos.

Su instinto le gritó que corriera… pero su cuerpo no respondió.

* Chiclukk * ** Carne desgarrada **

Sintió un dolor agudo en su pecho, obligándolo a bajar la mirada.

Una cola de escorpión gigantesca atravesaba su torso, hundiéndose por completo y levantando ligeramente su cuerpo.

Su cuerpo perdió fuerza, mientras la oscuridad empezaba a reclamarlo.

'solo era un negocio fácil, un trio de niños…'

La presión invisible desapareció de golpe.

Leonardo estiro su espalda observando con calma todo el desorden a su alrededor. Luego sonrió brillantemente mirando al trio.

"Parece que se divirtieron sin mí".

Mientras hablaba, un gran bastón de madera apareció en su mano. Con un leve golpe contra el suelo, la sombra bajo sus pies se extendió, alargándose como una marea oscura hasta alcanzar los cuerpos y restos esparcidos. Los envolvió sin resistencia y los arrastró hacia la negrura, hundiéndolos hasta que no quedó nada.

La escena quedó limpia.

Al mismo tiempo, partículas brillantes comenzaron a caer desde el cielo, como polvo luminoso. La barrera terminó de deshacerse, y la destrucción que había marcado la calle se fundió con la realidad, suavizándose, recomponiéndose. El caos se disipó como si nunca hubiera existido.

El bullicio de la ciudad regresó de inmediato.

Voces. Pasos. Risas lejanas.

Parados en medio de la calle, con la ropa algo descuidada y marcas sutiles del combate aún visibles en sus posturas, todo parecía como si solo hubiera sido un sueño… o una pesadilla breve de la que acababan de despertar.

Aun con una sonrisa brillante, Leonardo los inspecciono con una mirada escrutadora. Sus ojos deteniéndose unos instantes más en Mei antes de hablar.

"No estuvieron nada mal. Mantuvieron la calma y lo manejaron bien."

Harry: "Tú… ¿Estuviste viendo todo este tiempo?"

Leonardo mantuvo la sonrisa, pero no respondió.

Por supuesto que los había estado observando.

¿Cómo podría descuidar a unos niños en la ciudad de Gui? Además, aquellos sujetos habían levantado una barrera en medio de una ciudad mágica. Incluso si hubiese querido ignorarlo, casi todos los magos poderosos lo habrían notado. Las fluctuaciones no pasaban desapercibidas; en la oficina de Aurores ya debían haberse activado varias alarmas.

Aun así, no intervino de inmediato.

No era necesario.

Los jóvenes necesitaban crecer. Y esos tontos habían sido una oportunidad conveniente.

Sin embargo, en cuanto Mei logró abrir una brecha en la barrera, ya no tuvo demasiada excusa para seguir observando.

Volvió la mirada hacia su hija.

"Aunque me sorprende que no hayas cargado al frente, Mei'er".

El comentario llevaba un matiz significativo.

Mei organizó serenamente su vestimenta y devolvió la espada a su vaina, ignorando deliberadamente la insinuación.

Leonardo desvió la atención hacia Harry.

"Has mejorado".

Harry parpadeó, aun intentando regular su respiración.

Finalmente, Leonardo miró a Extimum.

"Ya dominas los conceptos básicos de Devorans tenebras… pero aún te falta práctica. Surtió efecto muy lentamente. En todo este tiempo y eso bajo un uso constante de hechizos por parte del objetivo y solo lograste que consumiera un tercio del cuerpo. Debes reforzar el impulso. Infundir la codicia por la oscuridad interior".

Extimum asintió ligeramente.

Había encontrado el hechizo hacía poco en la biblioteca familiar. Era natural que no llevara demasiado practicándolo.

Mei le había mostrado las mazmorras con criminales para experimentar con hechizos oscuros, pero aquello no se comparaba con un combate real.

Devorar la oscuridad.

La oscuridad presente en cada persona.

Salvo excepciones raras, casi nadie podía escapar de ella una vez impactado. Sin el contrahechizo adecuado o una amputación inmediata, el destino era ser consumido por completo. El proceso era indoloro… pero implacable. Al final, no quedaba más que una piedra negra sólida, con algunos usos especiales.

Leonardo golpeó suavemente el suelo con el bastón.

"Ahora bien, vámonos rápido de aquí. Aunque el revuelo fue breve, los Aurores no deberían tardar en llegar".

A lo lejos ya se oían pasos acelerados y fluctuaciones mágicas aproximándose.

Harry: "¿Solo…así?".

Caminó unos pasos, todavía algo estupefacto. Todo había ocurrido demasiado rápido. Gotas de sudor seguían deslizándose por su frente, recordándole la tensión que apenas empezaba a abandonar su cuerpo. Y ahora…

Ni siquiera quedaba el cuerpo de su oponente.

Su enfrentamiento con Quirrell había sido diferente. O tal vez era que se había desmayado justo al final y no había tenido que enfrentar el cierre de manera tan directa.

Pero ahora…

La forma práctica e indiferente en que Leonardo había hecho desaparecer los cuerpos, la serenidad casi fría de Mei y Extimum… todo aquello lo dejó ligeramente descolocado.

La ciudad seguía su curso.

Como si nada hubiese ocurrido.

Encabezados por Leonardo, el grupo avanzó por varios callejones con paso rápido y experto, alejándose del lugar en dirección al área de despegue de vehículos mágicos más cercana para tomar un aventón fuera de la ciudad.

Pronto, las plataformas elevadas se hicieron visibles ante ellos. Algunos carruajes, escobas, alfombras y artefactos de todo tipo ascendían y descendían en constante flujo.

Junto a la entrada, un hombre alto permanecía de pie con la espalda recta, las manos a la espalda. Sus ojos se posaron en el grupo en cuanto aparecieron, como si hubiera estado esperándolos.

Vestía un hanfu blanco con delineado negro, cuyas mangas amplias caían con elegancia controlada. En una de sus manos sostenía lo que parecía un pincel gigante.

Llevaba un alto sombrero tradicional que acentuaba aún más su figura esbelta. Su cabello negro caía largo por su espalda, liso y bien cuidado. La tez pálida, ligeramente maquillada, le daba un aire refinado, casi ceremonial.

Cuando el grupo se aproximó lo suficiente, inclinó levemente la cabeza.

"Leonardo Shadowless".

"Mòshuǐ Yuxuan".

Ambos hombres se miraron. Uno con una sonrisa leve y relajada; el otro con una frialdad dura.

Yuxuan: "Hubo una alteración en el flujo mágico de la ciudad hace unos minutos"

Leonardo no detuvo el paso.

"¿Es así? La ciudad de Gui siempre es algo agitada. Es bueno que estes aquí entonces".

Los ojos de Yuxuan se estrecharon apenas.

"Si. Aunque es curioso, los problemas y tú parecen coincidir con demasiada frecuencia… casi inseparables. No sé si llamarlo coincidencia o… concluir que simplemente no puedes quedarte quieto".

Leonardo: "Es solo una coincidencia".

Yuxuan: "Quizás… Lástima que no lo hayas empezado tú. De lo contrario, tendría el placer de llevarte al Ministerio a declarar".

Leonardo coincidió miradas antes de pasar junto a él, dejando escapar una risa baja y burlona.

"Je… No tientes tu suerte, Mòshuǐ Yuxuan. Incluso si algún día debes llevarme, si puedes hacerlo o no… es otro asunto".

Yuxuan: "Hmp".

Sin más palabras, cada uno siguió su camino.

Una vez en la zona de libre despegue, Extimum y Mei llevaron a Harry y a Leonardo en sus espadas voladoras hasta las afuera de la ciudad.

La luz del ocaso asomaba en el horizonte, recibiendo su salida con una calidez vibrante, muy distinta a la atmósfera más sombría de Gui.

Aterrizaron en un claro abierto.

La curiosidad, contenida hasta entonces, finalmente afloró. Lanzando una mirada a Mei, Harry preguntó:

"¿Quién era ese?".

Mei: "El antiguo rival de papá. Él también quería casarse con mamá, pero ella lo rechazó por papá"

Leonardo sonrió a un lado, visiblemente complacido, recordando cómo había vencido a Mòshuǐ Yuxuan en aquel entonces.

Los matrimonios entre las grandes familias antiguas siempre eran complicados. Había demasiadas implicaciones políticas, sociales y, por supuesto, luchas de intereses.

Herencia. Nobleza. Magia. Sangre.

Existía un delicado equilibrio entre las familias. Las relaciones cambiaban con las eras: hermandad, alianza, neutralidad, rivalidad, enemistad. Un ciclo casi inevitable para linajes tan longevos. No sería exagerado decir que, de una forma u otra, las nueve grandes familias estaban conectadas.

Con el paso de las generaciones, los matrimonios arreglados se habían vuelto menos frecuentes, pero no habían desaparecido.

Harry: "Oh… pero ¿por qué dijo que te arrestaría? ¿Es un Auror?".

Leonardo respondió con tono despreocupado:

"No uno cualquiera. Es el jefe de la Oficina de Aurores de China. Aun así, no puede llevarme por un asunto tan pequeño. Son los privilegios de pertenecer a una familia antigua… siempre que no seas el principal culpable, claro".

Harry: '¿Pero no acaba de morir gente?'. El pensamiento lo perturbó. Sentía que el mundo no funcionaba exactamente como le habían enseñado. No entendía cómo lo que había ocurrido podía considerarse simplemente "algo menor".

Extimum: "Aquí debería estar bien para que llames a Abil". Interrumpió la charla para recordarles.

Leonardo asintió débilmente mientras tomaba aire y luego soltaba un grito.

"¡Abil!". 

**Roarr**

Un rugido lejano sonó en respuesta y segundos después una sombra gigantesca descendió desde lo alto de las nubes, aterrizando frente a ellos.

Oleajes de polvo se levantaron, detenidos por una barrera transparente que había abierto Leonardo con antelación.

.

Los días siguientes, Extimum y los demás viajaron sobre Abil por distintas partes del mundo mágico y muggle. No volvieron a ocurrir sucesos inesperados.

El último lugar que visitaron fue la ciudad de Ji Nian. No era muy diferente a Xuézhě de Xiūxí; sin embargo, el paisaje y el ambiente resultaban mucho más pacíficos y naturales.

La ciudad se alzaba en la cima de una montaña, en un área apartada de los principales monasterios budistas y de las ciudades no mágicas. Desde lo alto, extensos bosques y formaciones rocosas rodeaban el lugar, mientras nubes bajas se deslizaban lentamente entre los picos cercanos.

[Ji Nian]

La religión en el mundo mágico era un tema algo complejo, aunque en esencia sencillo.

Gran parte de las creencias mágicas tenían su origen en los pueblos muggles. Durante siglos, los magos convivieron con comunidades no mágicas, y el constante intercambio cultural —sumado al gran número de magos nacidos de muggles— hizo que muchas de esas ideas terminaran integrándose en su propia visión del mundo.

Sin embargo, la perspectiva de los magos era distinta. Para ellos, la religión rara vez se entendía como una verdad absoluta, sino más bien como una forma de filosofía de vida: una mezcla de cultura, ética y espiritualidad que, en algunos casos, incluso servía como guía para comprender la magia. Su interpretación tendía más hacia lo esotérico, el espíritu y la relación con el universo.

Aunque pocos afirmaban conocer la verdadera naturaleza de los dioses, los magos sí reconocían la existencia de figuras legendarias que habían alcanzado la cima de la magia. Grandes sabios cuyo poder, conocimiento e iluminación parecían rozar lo milagroso. Por ello, más que deidades incuestionables, muchos los veían como seres elevados, dignos de respeto y admiración.

Y, en cualquier caso, los magos no solían discutir demasiado sobre las deidades de las religiones que seguían.

(Ni yo tampoco).

Las creencias religiosas de los magos también se reflejaban en su vestimenta, sus costumbres y en las aplicaciones más espirituales dentro del camino de la magia. Por ello, al llegar al lugar no resultaba extraño ver magos vestidos como verdaderos monjes, meditando en distintos rincones mientras perfeccionaban su control mágico.

[img]

Cerca de la ciudad de Ji Nian, en ocasiones era posible divisar el colegio de Shēng shàng tiānkōng. La escuela de magia china era un antiguo castillo asentado sobre una gran masa de tierra flotante que se mantenía suspendida en el aire, pasando la mayor parte del tiempo oculta entre las nubes.

En ese momento era periodo de vacaciones, por lo que no se veían estudiantes ni profesores dirigiéndose al lugar. Sin embargo, Mei había comentado que, para ingresar, cualquiera podía viajar por su cuenta usando la herramienta voladora o montura de su elección. Y si alguien no disponía de una, siempre podía esperar el transporte del colegio en la ciudad de Ji Nian: un enorme dragón de inundación que recorría los cielos desde la escuela hasta la ciudad.

[img]

Después de terminar su pequeña gira en dragón, que duró cerca de trece días, regresaron al santuario Shadowless, donde permanecieron otros cinco días más. Durante ese tiempo, Extimum se dedicó a entrenar con Mei y a compartir algunos momentos con la familia.

Su estadía allí fue lo más cercano que había tenido a una verdadera relación familiar. Estaba Lian Hua, que en general se comportaba como una madre cariñosa y un poco excéntrica; Rou, quien parecía más bien una hermana mayor; Leonardo que, aunque no era el mejor ejemplo, podía cumplir el papel de padre; y Mei y Harry, que se mantenían como amigos.

Sin embargo, las vacaciones solo duraban tres meses, y ya llevaba poco más de un mes de estadía en China. Aún quedaban varios temas que estudiar en casa, y Harry tampoco podía permanecer demasiado tiempo lejos de la suya.

Harry también aprovechó su tiempo. En su casa no tenía acceso a tantos libros ni disponía de tanto tiempo libre para estudiar. Además, el gran espacio que tenía allí le permitió practicar con mayor libertad. Aprovechó cada momento para aprender cosas nuevas y mejorar su magia, mientras que, al igual que Extimum, también se divirtió y pasó buenos momentos con la familia Shadowless, quienes lo acogieron de forma amable y desinteresada.

.

Eran cerca de las dos de la tarde.

Extimum se encontraba en la mansión fuera del santuario, en el plano original. Todos se habían reunido allí para despedirse, ya que no podían usar el traslador dentro del santuario al estar en otro plano.

Lian Hua suspiró suavemente.

"Aish, el tiempo pasó demasiado rápido. Fue una gran alegría tenerlos aquí y compartir con ustedes, y veo que para ustedes también lo fue. Espero que vuelvas a visitarnos, Extimum… y tú también, Harry".

"Por cierto, si te es posible, me gustaría que preguntaras a tus padres por qué no se han comunicado últimamente con las otras ramas de la familia. Aunque, de todos modos, la reunión familiar será dentro de algunos años, así que en el peor de los casos podremos vernos entonces, es un poco inusual cortar toda comunicacion".

Leonardo asintió con una sonrisa.

"Así es, muchacho. Mantendré mi atención en tu rama el día de la reunión, jajaja"— Luego miró a Harry—"Y tú, Harry. Has mejorado mucho durante tu estadía aquí. Veo un gran potencial en ti. Sin embargo, como hombre de esta familia, es mi deber tomar ciertas precauciones por ella. Espero que me disculpes".

Cuando terminó de hablar, sacó su varita, que se transformó en un báculo mágico. Con un leve movimiento lo agitó hacia Harry.

Un rayo de luz blanca salió disparado desde la punta del báculo y golpeó directamente su cicatriz.

"Son solo algunas contramedidas que entenderás en el futuro"—explicó Leonardo con calma—"No te afectará. Por el contrario, puede que te ayude en un momento de necesidad".

Harry se frotó la cicatriz. Curiosamente, después del impacto se sentía más ligero, aunque no percibía nada más.

"Está bien"—dijo finalmente—"Puedo entenderlo. Gracias."

El hechizo de Leonardo había sellado, o más bien encapsulado, los recuerdos de todo lo que Harry había visto dentro del santuario y su ubicación. Harry seguiría recordándolo, pero nadie más podría acceder a esos recuerdos a través de él.

Rou cruzó los brazos con evidente disgusto.

"Hmp. En cambio, ustedes dos no me tienen nada contenta. Se dedicaron únicamente a estudiar magia o a pasar tiempo con Mei y me dejaron completamente de lado. Qué malagradecidos, cuando fui yo quien los trajo aquí".

Lo dijo con tono molesto, aunque en realidad parecía más un gesto mimado. Rou tenía una actitud curiosamente tsundere: podía comportarse como una dama fría y arrogante ante los demás, pero dentro de la familia era bastante infantil.

Extimum sonrió con ligereza.

"Exageras demasiado, tía Rou. Es solo que, con tantas colinas y curvas, es difícil no terminar mirando hacia llanuras más modestas".

Rou parpadeó ante el comentario. Sentía que había algo más detrás de esas palabras, pero no lograba encontrar la relación con lo que había dicho antes.

Leonardo soltó una carcajada.

"Jajaja. Chico, aunque Rou habla bien inglés, eso no significa que entienda todas sus sutilezas. Tendrás que darle un rato a que su cerebro termine de procesar lo que dijiste".

Lian Hua se cubrió la boca mientras reía.

" ¿No te da vergüenza, Rou? Hasta Mei, que es más joven que tú, pareció entender lo que dijo Extimum".

Mei tenía las mejillas ligeramente rosadas.

Harry: "Pero yo tampoco entendí…"

Rou inmediatamente encontró apoyo en sus palabras.

"¿Ves?"—dijo en chino—"Incluso Harry, que es nativo, no entendió a Extimum. Que ustedes tengan la mente en otro lado no significa que yo también. No olviden que yo manejo los negocios; a diferencia de ustedes, trato casi exclusivamente con locales, así que no uso tanto el inglés".

Lian Hua sonrió con diversión.

"Oh, Harry, eres demasiado inocente. Tal vez lo entiendas después".

Mei: "*tos* Que tengan un buen viaje". Aún algo sonrojada, se despidió con tranquilidad.

Extimum: "Gracias a todos por cuidarnos durante nuestra estadía. Nos veremos de nuevo si surge la oportunidad".

Mientras hablaba, sacó de su bolsa el traslador con forma de pincel.

En ese momento, Bloom salió volando de su bolsillo y se posó sobre su hombro. Durante los últimos días se había recuperado casi por completo. Ya podía volar con normalidad y ocultar el aura que la hacía resaltar entre las hadas. Mientras escondiera sus capacidades, nadie sospecharía su origen.

Mei: "Adiós a ti también, Bloom".

Bloom: "Adios".

Harry tomó el otro extremo del pincel.

Un instante después, desaparecieron.

Lian Hua suspiró una vez más.

"Aish… solo espero que todo esté bien en la rama inglesa. No pude ver nada con claridad, pero sentí que algunas situaciones problemáticas se acercaban".

Leonardo se encogió de hombros.

"No te preocupes. Extimum es muy capaz. Estoy seguro de que podrá resolverlo… y si no, lo ayudaremos".

Luego sonrió con picardía—"Aunque… ¿qué es esto? ¿Nuestra Rou finalmente entendió lo que dijo Extimum?".

Rou se sonrojó levemente.

"¡Cállate! Ya me voy".

Se marchó con rapidez. Tal como Leonardo había dicho, había comprendido el significado de aquellas palabras solo después de que Extimum se fue y tuvo tiempo de pensarlo.

Leonardo miró a Lian Hua con curiosidad.

"Tal vez… ¿deberíamos incluirla en la propuesta durante la próxima reunión familiar?".

Lian Hua rió suavemente.

"Jejeje… tal vez. Solo el tiempo lo dirá".

Rou casi tropezó al escuchar aquello.

"¡Mei! No te juntes con ellos. Ven mejor con tu tía. Ellos te llevarán por el mal camino".

.

.

En una esquina aislada del Callejón Diagon apareció de pronto una ligera distorsión en el aire. Al instante siguiente, Extimum, Harry y Bloom surgieron de ella.

Harry miró a su alrededor.

"Al volver aquí y ver todo tan familiar… siento como si hubiera pasado toda una vida".

Extimum asintió ligeramente.

"En cierto modo, lo fue".

Bloom observó el lugar con curiosidad.

"¿Aquí es donde vives?"

Extimum:" No, este es el callejón Diagon, desde aquí partimos a china anteriormente, luego iremos a mi hogar, por ahora… ¡Bob!".

*Pop*

El elfo doméstico apareció de inmediato.

Bob: "¡Ah! El maestro Extimum finalmente ha regresado. Bob está muy feliz de verlo de vuelta. Bob espera que el maestro haya disfrutado sus vacaciones. La maestra Ava no ha estado muy contenta con su larga desaparición".

Bob pudo naturalmente sentir su llamado al entrar al territorio de Londres.

Extimum: "Bien, los problemas para después, llévanos a el número 4 de Privet Drive".

Bob hizo una reverencia.

"Como desee, maestro Extimum".

Bob tomó el dobladillo de la ropa de Extimum y Harry y al instante siguiente desaparecieron del Callejón Diagon.

*Pop*

.

Eran alrededor de las nueve de la noche cuando regresaron a Londres.

Extimum dejó a Harry en su casa, junto con su maleta y los objetos que había comprado durante el viaje. Después, acompañado por Bob y Bloom, volvió a la mansión Shadowless.

Extimum: "Ahora sí, Bob, dime los pormenores del asunto".

Su tono y su humor se enfriaron casi de forma inconsciente mientras regresaba a su actitud habitual. No era un cambio demasiado evidente, pero Bloom, al estar conectada con él, era probablemente la única capaz de percibirlo con claridad.

Bob: "Sí, maestro. La maestra Ava vino unos tres días después de que el maestro Extimum partiera en su viaje. Como de costumbre, me preguntó por su situación y por mis observaciones personales".

Extimum no dijo nada. Solo lo miró, esperando que continuara.

"Pero como el maestro no se encontraba aquí, Bob no pudo decir mucho. La maestra Ava esperó todo un día su regreso…".

Bob dudó un momento.

"Sin embargo, usted no volvió. Bob solo dijo lo que sabía: que el maestro Extimum había salido de viaje. Bob no mencionó el lugar".

Extimum: "Mmm, hiciste bien… aparte de eso, ¿dijo algo más?"

Bob: "No, señor. Aunque la maestra Ava parecía molesta, no añadió nada más. Solo pidió que se le avisara si usted regresaba".

Extimum guardó silencio por un momento.

"Bien. Haz lo que tengas que hacer. Si ocurre algo, ya sabes dónde encontrarme".

Bob inclinó la cabeza respetuosamente.

 

[ Para aclarar, aunque creo que lo he hecho obvio, pero para evitar confusiones, las grandes familias de magos hacen referencia a casas como Malfoy, Gaunt, Potter, etc. Sin embargo, no se hace uso de la palabra 'antigua' a continuación porque para las 9 familias de magos naturales, tales familias no pueden considerarse verdaderamente antiguas en comparación con ellos, pero si causa confusión pueden decírmelo y cambiare el termino con el que hago referencias a ellas]

 

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Cree un servidor de Discord para subir algunas imágenes de los personajes, porque algunas las subí tarde y no todos las han visto, por otro lado también subiré info de algunas cosas para mas detalle y por si alguien quiere escribir sugerencias, mmm no se, ya veremos si se le da uso.

discord.gg/ZZrUfk3msj

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