Cherreads

Chapter 80 - Capítulo 79: Animal

Ante el grupo se alzaban las puertas de la Prisión de los Encadenados. Don puertas colosales se alzaban mientras la cabeza gigante de un Dragón adornaba la parte superior.

Más allá del umbral, el Mar de Selenita rodeaba la construcción en todos sus niveles visibles. La luz se filtraba a través del agua y proyectaba ondulaciones móviles sobre los muros, como si todo el complejo respirara bajo la superficie de un océano inmóvil.

Aleph dejó escapar un jadeo de asombro, sus pupilas reflejaron el azul cambiante.

"Es como estar dentro de un acuario gigantesco…"

El sonido amortiguado del agua contra los muros le resultaba extrañamente agradable. No pudo evitar estremecerse ante la sensación de una mirada fija en su nuca.

"¿Tú entiendes por qué la señorita Lingsha no deja de mirarme?"

Han Shuo alzó una ceja.

"¿No? Si lo entendiera ya te lo habría dicho. Yo también estoy perdido al respecto."

Ming Jiang soltó una risa baja.

"¡Dejenme educarlos al respecto mocosos!Conozco esa mirada demasiado bien. La he visto demasiadas veces en el rostro de mujeres un tanto psicóticas… y en el de la esposa del Viejo Zhou."

Zhou giró la cabeza con indignación.

"¡Mi esposa no es ninguna psicótica! Ustedes la malinterpretan, ya les he dicho que es una mujer dulce y amable."

Yuan Dao negó con un suspiro mientras le dirigía una mirada como si fuera un caso perdido.

"Pobre Zhou. La falta de oxígeno le está afectando el juicio."

"¡Estamos bajo el agua, no en una montaña!"

"Eso es justo lo que alguien con alucinaciones diría."

Aleph miró de reojo hacia la retaguardia.

Lingsha lo seguía observando de una forma un tanto escalofriante, incluso parecía haberse olvidado de parpadear.

Definitivamente no es una mirada normal…

"...¿Como es posible que alguien sea tan estúpido?"

"¿Como no mutó? ¿Como siquiera logró absorber tal energía vital en primer lugar?"

Antes de que pudiera seguir analizando el asunto, dos Nimbo Caballeros apostados frente a la entrada descendieron sus armas para bloquear el paso.

"Identifíquense y declaren el motivo de su llegada."

Lingsha dejó de observar a Aleph y avanzó para hablar con ellos.

"Soy Lingsha, actual representante de la Comisión de Alquimia. Transportamos un cargamento que requiere custodia inmediata en una zona segura de la Prisión de los Encadenados. Su contenido es potencialmente peligroso."

Uno de los guardias recibió la tablilla de jade que ella presentó. El otro revisó las identidades del resto, una por una.

Finalmente tras hacer una llamada, ambos asintieron.

"Acceso concedido."

Las puertas comenzaron a abrirse con un sonido profundo que vibró en el suelo bajo sus pies.

Un denso aire frío acompañado del envolvente ruido de las corrientes circundantes los recibió tras las puertas.

Avanzaron hasta encontrarse con un puente colgante suspendido sobre una profundidad difícil de calcular.

Más allá se erguía una estructura giratoria monumental, un entramado de plataformas y engranajes que rotaban lentamente en distintos niveles. Cadenas del grosor de torres descendían desde las alturas y se perdían en la oscuridad inferior.

Los ojos de Aleph brillaron.

"Esto sí que es impresionante…"

Dan Heng, en cambio, mantuvo la mirada al frente.

"Sigue siendo, tal y como lo recordaba..."

Aleph le dirigió una mirada preocupada.

"¿Te encuentras bien?"

"Si... No te preocupes."

Han Shuo, Ming Jiang, Yuan Dao y Zhou desviaron el cargamento hacia el corredor asignado para dirigirse hacia la zona de almacenamiento de objetos peligrosos.

"Nosotros seguiremos desde aquí por nuestra cuenta." Dijo Han Shuo.

Ming Jiang alzó la mano en despedida.

"Procura no meterte en problemas mientras no estamos."

"¿No sería eso sería pedir demasiado?" Añadió Zhou.

Yuan Dao resopló.

"Si te mira raro otra vez, corre. De otra manera podría terminar mal para ti."

Aleph levantó una mano con una sonrisa irónica.

"Lo tendré en cuenta."

Mientras el grupo se separaba, una figura avanzó desde uno de los niveles laterales, acompañada por dos Escoltalmas de la Comisión de los Diez Líderes.

Hanya se paro frente al grupo con una expresión que era tan serena como Aleph la recordaba.

"Aleph."

Aleph inclinó ligeramente la cabeza.

"Hanya."

"Quería extender nuevamente mi agradecimiento por su colaboración junto a Huohuo, Sushang y Guinaifen en la captura de los Heliobus dispersos. El trabajo administrativo aún no concluye, pero su asistencia fue significativa."

"Me alegra haber sido útil."

Hanya simplemente asintió en su dirección y le dio la espalda.

"Síganme. Debemos dirigirnos a la oficina para completar algunos registros."

Aleph miró alrededor.

"¿Y cómo llegamos hasta allí? No veo un camino. ¿Vamos a caminar sobre las cadenas?"

Hanya negó suavemente.

"Será mejor que lo veas por ti mismo."

Se acercó a un panel de jade incrustado en uno de los pilares. Sus dedos se movieron con precisión sobre la superficie.

Las estructuras comenzaron a girar con un crujido metálico profundo y el resonar del movimiento de las cadenas. Plataformas distantes se alinearon entre sí y, poco a poco, un puente se extendió frente a ellos.

Aleph tosio en su mano intentando ocultar su asombro, no quería parecer un paleto de campo que se emociona con todo lo que ve.

A medida que continuaban su camino en dirección a la oficina, vagamente pudieron escuchar una conversación.

"Debo admitir que la Prisión de los Encadenados del Luofu es muy distinta a la del Yaoqing. No esperaba que estuviera sumergida bajo el agua."

"Agua, tierra o aire, no importa. Podría escapar de cualquiera con facilidad sin que se percataran de mi ausencia."

Una risa suave respondió.

"No deberías decir cosas así en un lugar como este. Podrían arrestarte y dejarte encerrado por unos cuantos años."

"Me verías caminando libre en cuestión de días."

Al doblar el último tramo del puente pudieron toparse con los dueños de aquellas voces.

Uno vestía ropajes púrpura casi en su totalidad con una capucha que proyectaba sombra sobre su cabellera gris. Al percatarse de su presencia le dirigió una mirada indiferente.

A su lado, un raposiano de sonrisa amable mantenía las manos detrás de la espalda. Sus orejas se movieron ligeramente al notar la llegada del grupo.

Ambos inclinaron ligeramente la cabeza a modo de saludo.

"Identifíquense y expongan el motivo de su visita." Comentó Hanya.

El hombre de cabellera gris pareció dispuesto a responder, pero el raposiano se aclaró la garganta con suavidad y dio un paso al frente impidiéndole abrir la boca.

"Permítame presentarnos. Mi nombre es Jiaoqiu y mi compañero es Moze. Ambos servimos bajo el mando de la General Feixiao del Yaoqing." Comentó mientras abría sus ojos entrecerrados. "He venido porque ha llegado el momento de que se cumplan ciertas palabras. El Luofu atraviesa conflictos tanto internos como externos en gran medida y la fiabilidad de quien lo dirige es cada vez más cuestionable a los ojos de los demás Generales. En estas circunstancias, no consideramos prudente que el Señor de la Guerra Borisin permanezca aquí."

Jiaoqiu negó con su cabeza.

"Por lo que es nuestro deber extralimitarlo y transportarlo una vez más hacia el Yaoqing."

...

La puerta de la oficina se abrió y Xueyi salió, se hizo a un lado para que su hermana junto a Jiaoqiu y Moze pudieran ingresar. Al ver a todos los presentes inclinó ligeramente la cabeza a modo de saludo antes de dirigir su atención a Aleph, Dan Heng y Lingsha.

"Si lo desean, puedo asignarles un guía antes de que se retiren así pueden tener un recorrido por las instalaciones."

Aleph alzó la vista con interés.

"¿Un recorrido completo?"

Dan Heng soltó un suspiro y se llevó la mano a la frente.

"¿Aleph? El turismo no fue la razón por lo que vinimos aquí."

"¡Pero se ve muy genial!"

Dan Heng lo observó antes de sacudir su cabeza con exasperación ante su compañero, quien parecía un niño en su primera excursión escolar.

"Bien."

Xueyi asintió con calma.

"Síganme."

Los condujo a la sala contigua.

*******

La piedra húmeda del nivel más profundo de la Prisión de los Encadenados exhalaba un olor agrio que nunca desaparecía. El aire apenas circulaba entre los muros ennegrecidos y el agua que rezumaba por las grietas caía lentamente hacia el suelo. Las antorchas colocadas en los soportes de hierro ardían con una llama débil que apenas lograba empujar la oscuridad unos pasos hacia atrás.

Encadenado contra la pared del fondo se alzaba el cuerpo gigantesco de Hoolay.

Las cadenas descendían desde el techo, cruzaban sus hombros y se tensaban alrededor de sus brazos antes de perderse en anillos clavados al suelo. Diez mil espadas atravesaban su carne desde todos los ángulos imaginables. Algunas habían sido introducidas entre las costillas, otras se hundían en los músculos de sus brazos, otras se clavaban en los muslos o atravesaban la espalda hasta sobresalir por el pecho.

Oscuras manchas adornaban tanto las cadenas como el suelo con su sangre púrpura.

A pesar de su patético estado, la ferocidad en sus ojos amarillos no había disminuido en lo más mínimo mientras observaba a la persona que se encontraba cerca.

Zhuang caminaba de un lado a otro frente a la celda con las manos cruzadas detrás de la espalda.

Hoolay le mostró sus colmillos.

"Cuando salga de aquí voy a arrancarte la cabeza con mis propios dientes, por tu culpa llevo siglos sin beber nada. Tu cráneo aplastado debería tener suficiente jugo para empezar a recuperar lo perdido."

Zhuang soltó una carcajada.

"¿Otra vez? Ya es la décimo cuarta vez esta semana que escucho esa promesa. No te haría daño ser un poco más creativo, no es como que espere mucho de alguien como tú."

Se detuvo frente a la jaula y lo observó con diversión.

"¿No te cansas de decir eso? Para cumplir tus palabras primero tendrías que salir. Y eso no va a pasar."

Su mirada recorrió el cuerpo atravesado por espadas.

"Al final del día sólo eres una bestia encadenada y nada más."

Los labios del Borisin se curvaron lentamente.

"Bestia. Ustedes siempre dicen eso."

Repitió la palabra como si probara su sabor.

"Siempre repiten lo mismo antes de morir. Sin importar si se trata de humanos, vidyadhara, raposianos u otros ¿No son ustedes quienes deberían ser más originales?"

Zhuang apoyó un hombro contra el muro.

"Tch. Me gustaría saber de dónde viene tu descaro y confianza, sigues siendo sólo un maldito alfiletero."

Hoolay soltó una risa baja.

"No digas eso como si fuera algo extraño."

Levantó la cabeza contra el peso de las cadenas.

"Los débiles son la comida de los fuertes. Así funciona el cosmos, quienes no están listos naturalmente acabarán encontrando un final patético."

Sus colmillos brillaron bajo la tenue luz.

"Los infantes tienen la sangre más dulce. Perfecta para beber antes de una guerra."

Zhuang escupió.

La saliva golpeó el rostro del Borisin y se deslizó lentamente por su pelaje blanco.

El carcelero lo miró con asco.

"Disfruta lo que te queda de este maldito agujero."

Se inclinó un poco hacia la celda.

"¿Sabes? Si me dieran la oportunidad de elegir, preferiría que siguieras aquí pudriéndote durante siglos."

Su expresión se deformó cruelmente.

"Pero no vas a tener esa suerte."

Hoolay ladeó la cabeza.

"¿Ah no?"

"Van a trasladarte al Yaoqing."

La sonrisa de Zhuang se ensanchó.

"La Comisión de Alquimia de allí lleva siglos queriendo estudiarte una vez más."

Sus dedos golpearon distraídamente la jaula.

"Te van a abrir vivo. Van a registrar cada órgano, cada hueso y cada maldito secreto de esa biología aberrante que posees. Después de todo lo que hiciste, terminar como espécimen de laboratorio es un destino apropiado."

Hoolay comenzó a reír. Su risa profunda vibraba en su pecho y recorría las cadenas.

Zhuang frunció el ceño.

"¿Acaso tienen algo de gracioso mis palabras?"

"De hecho sí. Que ya no voy a tener que seguir escuchando tus estúpidos sermones moralistas."

"Sí, sí lo que tú digas perro derrotado." Zhuang bufó y llevó una mano al comunicador sujeto a su cinturón. "Control. Informe de rutina del nivel profundo."

A pesar de sus palabras, la única respuesta que obtuvo fue la de la estática. Zhuang frunció el ceño con disgusto.

"¿Acaso esos idiotas volvieron a colar alcohol aquí para embriagarse? Malditos idiotas irresponsables." Sintiéndose un poco exasperado continuó intentando contactar a sus compañeros. "Control."

Un siseo de estática llenó el canal que pronto fue seguido por un sonido húmedo de algo arrastrándose, debido a sus experiencias trabajando en una carpintería Zhuang reconoció el sonido como uno similar al de la madera moviéndose sobre un terreno mojado.

"¿Qué demonios está pasando ahí?"

La estática aumentó hasta el punto en que los oídos comenzaron a dolerle. El crujido de la madera arrastrándose por la piedra se escuchó, acompañado del ruido de huesos siendo quebrados y de gritos ahogados.

"¡Huang, responde!"

La risa dulce de una mujer llegó a sus oídos.

"Oh cariño~ ¿No te han dicho que escuchar a escondidas a una dama es realmente repulsivo~?"

"¡Corre, Zhuang informa al Gene- ughh."

"Mmm~ tal parece que ya no les enseñan modales como se debería ¿Jugamos un poco pequeño ratoncito~?"

Zhuang se estremeció con horror mientras la señal se cortaba por completo luego de un ominoso sonido de alguien masticando algo.

Zhuang bajó lentamente la mano mientras un escalofrío se extendía por su espalda.

Un crujido metálico resonó detrás de él.

Las cadenas de Hoolay cayeron al suelo con un estruendo pesado.

Zhuang giró de golpe.

Los grilletes seguían sujetos a sus muñecas y tobillos del Borisin, pero ya no estaban anclados a nada. Las espadas comenzaron a deslizarse fuera de su carne una por una cayendo al suelo con un sonido húmedo. Las heridas en su cuerpo comenzaron a cerrarse a simple vista.

Sombras se materializaron alrededor de la celda y a medida que abandonaban el cobijo de sus técnicas de ocultación sus verdaderas figuras se revelaron ante sus ojos.

Sus armaduras estaban cubiertas por raíces doradas que se retorcían entre las placas metálicas. Flores doradas brotaban entre las junturas del metal. Un resplandor verde y dorado envolvía sus cuerpos como si la vida misma desbordara desde su interior.

Zhuang retrocedió, pero pronto sintió cómo su espalda chocaba con una superficie dura.

Uno de los discípulos estaba justo detrás de él. La daga descendió en un movimiento limpio dejando una herida profunda en su cuello.

Zhuang cayó de rodillas, la sangre brotaba entre sus dedos mientras intentaba bloquear la herida.

Su vista comenzó a oscurecerse, el sonido de espadas que continuaban cayendo al suelo resonó detrás de él.

Una sombra gigantesca se acercó tapando su cuerpo por completo. Al voltearse, el cuerpo de Hoolay llenó todo su campo de visión.

Las últimas heridas se cerraron sobre su piel. Levantó la cabeza y miró a los invasores.

"Liberen a los demás."

Una sonrisa salvaje se abrió paso en su rostro.

"Esta noche celebraremos por un breve instante antes de retirarnos."

Zhuang intentó arrastrarse lejos, la vista profundizó la sonrisa de Hoolay.

"¿Recuerdas la promesa que te hice?" preguntó con tranquilidad.

Las fauces del Alfa de los Borisin descendieron sobre él, cerrándose por encima de su cabeza.

*****************

Dentro de la zona de almacenamiento de objetos peligrosos, Yao Feng dejó caer una carta sobre la mesa mientras miraba a Shui Qiang con una mueca de fastidio.

"¿Cuánto falta para el siguiente cambio de turno?"

Qiang acomodó sus cartas sin apuro.

"No mucho. Quince, veinte minutos como máximo. Esta vez vienen Zhuang y Huang a cubrirnos."

Feng chasqueó la lengua y dejó caer el peso del cuerpo contra el respaldo.

"Genial. Justo para bajar otra vez. No me gusta ese lugar… no sé cómo haces para estar tan tranquilo con esos dos ahí abajo."

Qiang levantó la vista y lo miró con evidente exasperación.

"¿Otra vez con lo mismo? Uno es un pedazo de carne que apenas puede moverse y el otro está encadenado como un perro viejo. ¿Qué es exactamente lo que te da miedo?"

Feng negó con la cabeza, sin convencerse.

"No es tan simple y lo sabes. Estar ahí abajo no se siente bien."

El sonido de pasos acercándose por el pasillo hizo que ambos giraran al mismo tiempo. Un Nimbo Caballero raposiano apareció en la entrada con una bolsa de almuerzo en la mano. Feng alzó la mano a modo de saludo.

"Eh, justo a tiempo. ¿Pasó algo o vienes a molestarnos?"

El raposiano soltó una risa mientras se detenía frente a ellos.

"¿No estamos en la Prisión de los Encadenados? Que pase algo malo aquí sería verdaderamente risible."

Qiang soltó una breve carcajada y Feng asintió.

"Eso es cierto… entonces, ¿qué te trae por aquí?"

"¿Acaso olvidaron lo del cambio de turno? Vengo a suplirlos."

Feng y Qiang intercambiaron una mirada antes de volver a fijarse en él.

"¿Perdón?" Feng frunció el ceño con desconcierto. "¿No se suponía que hoy venían Zhuang y Huang a cubrirnos? Además, ¿dónde está tu compañero? Se supone que ya deberías saber que el protocolo establece que no se pueden tomar relevos a menos que tengas mínimamente un solo compañero."

Qiang entrecerró sus ojos mientras le dirigía una mirada con escrutinio.

"Mmm, no creo recordar haberte visto en las reuniones de personal o durante los cambios de guardias durante el almuerzo. ¿Cómo dijiste que te llamabas?"

La sonrisa del raposiano se borró por completo. Chasqueó la lengua con molestia y los miró con desdén.

"Supongo que no podía esperar menos de los encargados de este lugar. Mucho más atentos que los brutos que patrullan afuera."

Negó con su cabeza mientras se encogía de hombros.

La mesa salió despedida hacia adelante antes de que terminara sus palabras. Feng y Qiang retrocedieron al mismo tiempo, tomando sus lanzas en un solo movimiento mientras abrían distancia sin apartar la vista.

"Idiotas… pero con buenos instintos."

Escupió al suelo, con una expresión cargada de asco.

"No podría sentirme más patético teniendo que disfrazarme de algo tan miserable y patético como un raposiano, pero al fin y al cabo…"

Numerosas figuras comenzaron a hacerse visibles a su alrededor, cerrando el espacio mientras avanzaban hasta rodearlos por completo.

"Estas son las órdenes del Alfa."

El cuerpo del raposiano se tensó y comenzó a deformarse mientras la ropa y la armadura se desgarraban. Su tamaño aumentaba a medida que sus huesos y músculos se ajustaban, el pelaje creció sobre su piel revelando ante sus ojos su apariencia real.

"¿Querían saber mi nombre? Supongo que sería descortés no decírselo, no es como que vayan a poder hablarle a alguien sobre mí, Mok Tok."

Feng y Qiang apretaron sus lanzas mientras lo observaban estirarse, manteniendo la distancia.

Mok Tok inclinó ligeramente la cabeza, evaluándolos con una sonrisa torcida.

"Deberían sentirse orgullosos. No importa cuán patéticas sean sus muertes… la Alianza los va a recordar como héroes que dieron sus vidas para proteger la Prisión."

El sonido de un candado electrónico liberándose cortó el aire, seguido por la apertura de una escotilla. Feng y Qiang giraron la cabeza al mismo tiempo, ambos se tensaron al recordar lo que se suponía que se encontraba en el interior de aquel cargamento.

"Tuve algo de tiempo para revisar y me topé con el juguete que la Sociedad de los Mediocres estuvo haciendo en colaboración con la Corporación. Agregaron bastantes cosas interesantes." Mok Tok rió mientras veía las expresiones desoladas de ambos hombres. "¿Pero por qué perder el tiempo hablándoles de ello si pueden presenciarlo con sus propios ojos?"

Los rugidos guturales llenaron el lugar mientras las compuertas caían al suelo.

Desde el interior del cargamento comenzaron a salir Borisin mecanizados, sus hocicos se abrieron deformándose hasta convertirse en cañones de energía que apuntaron directamente hacia ambos.

"¡Maldita sea!"

"¡Incluso si me convierto en un fantasma te perseguiré, malnacido!"

Mok Tok sacudió su cabeza con desdén al escuchar las maldiciones por parte de ambos antes de que fueran golpeados por la energía de los cañones.

"Tch. Un Borisin podría haber sido herido por un ataque como ese y sobrevivir. ¿Pero qué se podría esperar de la basura de su calaña?"

Detrás de un pilar cercano, Yue Yang observó todo con las pupilas dilatadas, sosteniendo una Grulla Mecánica con las manos temblorosas mientras activaba la grabación sin apartar la vista de la escena.

Tras comprobar que todo lo sucedido había sido grabado, soltó un suspiro de alivio y comenzó a configurar lo más rápido posible el destino de la Robo Grulla.

Mok Tok alzó su hocico mientras fruncía el ceño, un gruñido bajo escapó de su boca mientras pateaba los cadáveres de Feng y Qiang.

"Odio cuando apestosas alimañas se esconden y observan furtivamente."

Yue Yang sintió un escalofrío recorrerle la espalda, al observar la grulla lista para volar y ver cómo Mok Tok comenzaba a acercarse se llevó los postres de su bolsillo a la boca, reprimió a la fuerza el temblor de su cuerpo y salió de su escondite.

"¡Hey! ¡Por aquí, aliento a croquetas y desechos de jardín!" gritó mientras se lanzaba hacia ellos.

"¡¿Sí sabías que tu madre es una perra?!"

Mientras la atención se mantuviera sobre él la grulla tendría tiempo para eludir sus campos de visión mientras emprendía su viaje, pero para lograr tal cosa…

Su vida era el precio, y Yang pese a su miedo eligió pagarlo.

La grulla continuó volando en dirección a su destino mientras gritos y sonidos de carne desgarrada se expandían por las silenciosas paredes.

*************

"Así que esa es la razón de que este construida de tal forma..." Murmuro Aleph mientras asentia con una expresión contemplativa observando a Xueyi con una vara marcandole puntos en las imágenes mostradas por el proyector de la sala.

"Si. ¿Tienes alguna otra pregunta?"

"Bueno, me gustaría saber cuántos..."

Antes de que Aleph pudiera continuar con su pregunta, Xueyi fruncio el ceño y se llevó dos dedos hacia su oído.

"Lo siento, parece que tendremos que continuar con esta conversación en otro momento." Dijo, antes de darles la espalda y salir de la habitación.

Dan Heng soltó un suspiro y negó con sus cabeza.

"Aleph, parece que tu paseo tranquilo ha llegado a su fin." Se cruzó de brazos con un ceño fruncido. "Honestamente estoy sorprendido de que hayan sido capaces de lograr colarse y que sólo por suerte hayan podido notarlos."

Aleph asintió.

"¿Tienes alguna idea al respecto? Según la información aportada mencionan algo sobre una extraña técnica que parece guardar similitudes con la magia himnonube de los Vidyadhara."

El ceño en rostro de Dan Heng se profundizó.

"Todavía es demasiado temprano para sacar conclusiones al respecto. Pero tras lo que ocurrió en el pasado durante aquella vez que caminamos junto a Bailu en el Desfiladero de Escamas hace que lo que está pasando sea más que evidente. ¿Recuerdas a los preceptores?"

"¿Esos idiotas con un palo en el culo que querían matar a Bailu? Como si fuera a olvidarlos."

Dan Heng asintió.

"Entre las filas de los Vidyadhara es bien sabido que aquellos que resguardan la seguridad de los Preceptores desde las sombras son los únicos habilitados para aprender la magia himnonube especializada en la ocultación." Mirando en dirección hacia la puerta cerrada, se movió y tomó su lanza. "Aún es temprano para hacer un juicio ya que no hemos visto a los iindividuos en sí y no se puede descartar la posibilidad de que intenten incitar un conflicto interno. Por lo que habrá que averiguar más a fondo sobre esto."

"Creo que podría tener una buena idea de cómo conseguir esa información."

Dan Heng se volteó para observarlo con una expresión un tanto dudosa.

"¿Y de podría tratarse este plan tuyo?"

Aleph simplemente se encogió de hombros mientras desviaba su mirada de los ojos escrutadores de su compañero.

"¿Un plan? Puede que tenga uno como puede que no. Lamento no poder decirte más que esto... Pero si supieras lo que implica." Soltó un suspiro mientras le daba espalda al salir de la habitación.

"Podrías intentar detenerme."

Aleph extendió su mano, dos círculos mágicos se manifestaron en el aire, tras un tenue brillo tanto Oni como Nappea se formaron delante de Dan Heng bloqueando su vista.

"...Aleph acaso tú?"

Aleph se volteó para mirarlo a los ojos con una sonrisa.

"Sólo por esta vez, por favor confía en mí. Sabes que no me pondría en riesgo de forma innecesaria."

Dan Heng negó con la cabeza.

"... Tus últimas palabras son bastante discutibles. Pero esta bien, confiare, sólo asegúrate de enviar al menos un mensaje actualizandome sobre tu situación cada cierto margen de tiempo y no lo olvides."

Mientras veía la espalda de Aleph cruzando la puerta, Dan Heng apretó la lanza en sus manos.

"Somos compañeros, si te encuentras en problemas seré tu apoyo."

*********

"¡Zhao, cubre a Jiang!"

"¡Sí, señor!"

Gruñó un Nimbo Caballero mientras se movía para salvar a un nuevo recluta que se había unido hace poco a las filas. Un débil sonido de pisadas en el agua hizo que frunciera el ceño mientras enviaba una estocada hacia su espalda, parpadeó con confusión al percatarse de que realmente no había nadie allí. Soltando un suspiro volvió a concentrarse en el campo de batalla.

"¡¿Qué hacen gallinas?! ¡Golpeen con más fuerza a menos que quieran ser la comida de estos perros sarnosos!"

Aleph parpadeó tontamente, mientras miraba hacia el mismo lugar donde una lanza casi atraviesa su cuerpo.

[Deberías ser un poco más cuidadoso. Casi te empalan por distraerte.]

El rostro de Aleph se deformó en una mueca irónica al recibir los regaños de Burroughs, pero no era como si pudiera decir algo para contradecirla, al fin y al cabo durante su distracción al presenciar el choque entre los Nimbo Caballeros y Borisin se había olvidado de cubrir sus huellas lo que finalmente terminó provocando que ese comandante lo escuchara y pensara que alguien iba a atacarlo por la espalda.

"¿No he visto ya muchas veces cosas así? ¿Por qué ahora comenzaría a afectarme?" Murmuró con desconcierto.

Al final tras un suspiro comenzó a mover sus manos con fluidez, dejando que las ilusiones se expandieran a su alrededor.

Cada movimiento distorsionó el espacio frente a los Nimbo Caballeros y los Borisin, haciendo que sus ojos captaran lo que no existía y perdieran la noción de dónde realmente estaba.

Se deslizó entre las filas con cuidado, aprovechando cada abertura que creaba la confusión, mezclándose con los Borisin como si fuera uno más de ellos.

Pasando entre los ataques, esquivando golpes que parecían dirigidos a otro lugar.

Aleph mantuvo la vista fija en el Borisin más alejado del grupo, acercándose poco a poco.

...

Aleph cerró la distancia y sujetó con fuerza el cuello del Borisin arrojándolo contra una pared cercana, sangre brotó del cuerpo mientras sacudía su cabeza intentando orientarse.

"Normalmente me gustan mucho los animales." Comentó Aleph para desconcierto del Borisin. "No importa su tamaño, forma, cuerpo o cuán peligrosos puedan ser o parecer realmente los adoro."

Con una de sus manos tomó el hocico del Borisin impidiéndole gritar mientras hundía su otra mano cubierta de una hoja de hielo afilada en su abdomen.

"Shhh no desperdicies fuerzas, te prometo que esto acabará pronto ¿Está bien?"

[Aleph, tú ¿estás seguro de lo que vas a hacer?]

Aleph se desconcertó ante la pregunta.

"¿A qué te refieres?"

[Esto no es como la fusión y lo sabes. Una fusión es temporal, limitada y sin efectos adyacentes duraderos una vez finaliza pero esto...]

El Borisin intentó con todas sus fuerzas extender sus garras para cortarlo pero pronto se dio cuenta de la inutilidad de sus acciones mientras experimentaba la horrible sensación de sus órganos y fluidos vitales siendo consumidos.

[Vas a modificar por completo tu "base"]

Un breve pensamiento cruzó por la mente del Borisin mientras sentía el aliento de la vida abandonándolo.

"Así que... ¿Así es como se siente?"

Observando el cuerpo momificado sobre su brazo con una expresión ilegible, Aleph pronto lo arrojó hacia un lado como si fuera basura.

"Sí."

¿Por qué debería dudar ahora? Era esto por lo que había recurrido a Ruan Mei en primer lugar.

"Ya me he decidido."

Lentamente cerró sus ojos, dos latidos se escucharon en sus oídos mientras intentaba concentrarse.

"Ne. Dante ¿por qué siempre pareces triste?"

Siempre tan metiche, ¿por qué no preocuparte por tus propios asuntos y dejar a los demás a un lado?

"¿A qué te refieres con eso?"

"Jeje ¡No intentes fingir! Mis ojos trascienden todo bloqueo, puedo observar con precisión tu estado mental e incluso saber lo que piensas... ¡Hey! ¡¿A quién se supone que llamas vaca rosada?!"

"¡No puede ser, es real!"

Lentamente sus huesos se expandieron junto con sus músculos tomando la forma deseada.

"Dante ¿no lo pensarías?"

Tan molesta.

"¡Ya te dije que no usaré un vestido!"

"Hehehe ¿por qué ocultar un cuerpo tan bueno en ropa holgada?"

"¡Pervertida!"

Hacer pucheros no te exime de tus comportamientos extraños, mujer perversa.

"No exageres ¿cómo podría ser mi apreciación artística igual a la perversión? ¡La belleza debe ser apreciada, admirada y protegida!"

Sus órganos se expandieron y comenzaron a ajustarse a su nuevo tamaño.

Bajo la tenue luz del atardecer sus ojos se abrieron con sorpresa mientras sentía sus brazos envolverse en su cuerpo.

"Shhh déjalo salir. No debería darte vergüenza ser como eres."

¿Qué sabía ella de cómo se sentía? ¿Cómo se atrevía siquiera a...?

"Yo..."

"No reprimas tu dolor, ella era realmente importante para ti ¿verdad?"

Lentamente un pelaje gris ceniza comenzó a brotar por todo su cuerpo.

... ¿Acaso me está siguiendo?

"¿Te gusta mirar las estrellas, Dante?"

¿Qué te importa, acosadora?

"Jejeje. Sabes, a mí me gustan mucho las estrellas fugaces."

"¿Por qué? Solo duran un corto instante."

No sonrías así, me asustas.

"¿No es porque solo puedes verlas por un corto instante que se quedan en tu mente por un largo tiempo?"

Sus dientes se convirtieron en colmillos afilados, sus dedos se expandieron y se formaron sus garras.

"... ¿Es tan fácil para ti abandonar tu humanidad por solo un poco de poder, Dante?"

Las marcas tribales comenzaron a formarse sobre su cuerpo.

"¿Es tan simple dejar de lado quién y qué eres por cumplir tu anhelo?"

Con un crujido seco Aleph extendió sus extremidades tratando de acostumbrarse al cambio brusco.

"No importa cuánto resentimiento abunde en tu corazón, cuánta ira albergues o cuán profundo sea tu odio por la humanidad."

Aleph frunció el ceño al escuchar el paso de unos tacones. Al parecer, al igual que él, otra persona estaba distorsionando la percepción de quienes los rodeaban, haciendo que nadie notara su presencia.

"Por favor... nunca abandones tu humanidad."

Aleph soltó un suspiro mientras se pasaba una mano por su nuevo rostro.

Mientras trataba de comprenderlo, desde la oscuridad Black Swan se acercó con una sonrisa.

"Incluso en situaciones inesperadas, los buenos encuentros pueden darse ¿no lo crees?"

Un gruñido escapó del hocico de Aleph mientras le dirigía una mirada poco convencida.

"¿Situación inesperada? ¿Bajo qué serie de coincidencias terminarías en el interior de la Prisión de los Encadenados? ¿Esperas que crea que verte aquí luego de lo que nos dijiste en Penacony sea una simple coincidencia y nada más?"

Black Swan bajó la mirada, con una expresión desconcertada y algo avergonzada.

"... ¿No estaría alguien feliz al ver que una mujer hermosa se presenta delante de él?"

Aleph entrecerró los ojos al escuchar palabras cada vez más ridículas.

"¿Te calificas a ti misma como mujer hermosa? Vaya, qué arrogancia y narcisismo."

"... Con esa boca tuya seguro te acabarán golpeando, cariño."

El teléfono de Aleph vibró e ignoró por completo el puchero de Black Swan.

[Dan Heng: "Me he tomado la libertad de decirle al General Jing Yuan sobre tu infiltración."]

[Dan Heng: "No sé con exactitud tu plan ni lo que implica por lo que no pude darles detalles a fondo para evitar que interfieran o que al menos te ofrezcan apoyo."]

[Dan Heng: "De todos modos, lo que quería decirte es que van a intentar sellar por completo la Prisión. No sé en qué medida esto afecte tus planes."]

Suspiró, lanzó una mirada a Black Swan y le gruñó, ignorándola por completo.

"Esta conversación no ha terminado."

Lanzándose a la refriega Aleph derribó a todos los Nimbo Caballeros que pudo ante los ojos de los Borisin mientras les hacía "ver" una masacre cayendo sobre los Nimbo Caballeros.

"Ser actor de método es muy difícil, qué bueno que no quiero volverme uno profesional."

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