Capítulo 21 — Versión Corregida
Los dos se prepararon en posición de combate. El Agente 933 se rió con burla y dijo:
—¿Van a pelear, eh? No sean brutos. Dios siempre estará de mi lado.
De repente, el Agente 933 sintió una presencia muy extraña y su visión empezó a distorsionarse.
Una voz siniestra dijo:
—La ironía tuya será tu caída. El señor no perdona la maldad de usted, y si tu alma fuera enviada al cielo, yo tendría el poder para enviarte de vuelta a las llamas.
La visión distorsionada desapareció. El Agente 933 se sintió confundido y murmuró:
—¿Qué diablos era eso…?
Yerno corrió hacia el Agente 933 y le dio un fuerte puñetazo en el estómago, gritando:
—¡No te distraigas!
El Agente 933 se sorprendió por la fuerza y salió volando, chocándose contra uno de los aviones, que explotó por el impacto.
Pelagia lo vio con shock y murmuró:
—Su fuerza… es extraordinaria…
El Agente 933 salió de la explosión y activó su armadura robótica, revelando así un cuerpo robótico de color plata.
El Agente 933 utilizó el jet pack para volar y apuntó sus palmas hacia Yerno y Pelagia.
Pelagia preparó su veneno mientras Yerno lo observaba con enojo.
El Agente 933 disparó varios misiles. Yerno empezó a patear cada uno mientras Pelagia utilizó su veneno para bloquear varios misiles al explotar.
Pelagia lanzó una bola gigante de veneno hacia el Agente 933. Yerno vio esto y reapareció detrás del Agente 933 para empujarlo hacia la bola de veneno. El Agente 933 se sorprendió por la velocidad y no tuvo opción más que aguantar el daño. La bola de veneno explotó al impactar con la armadura. El Agente 933 fue enviado volando otra vez. Yerno reapareció por encima de él y agarró su pierna. Yerno, con confianza, dijo:
—¡Al otro estado vas tú!
Yerno lanzó al Agente 933 hacia Texas a gran velocidad, haciendo que el estado entero explotara por el impacto.
Yerno miró a Pelagia y dijo:
—De seguro debe seguir vivo.
Pelagia puso los ojos en blanco y dijo:
—Obviamente.
Yerno miró hacia donde estaba el Agente 933 y dijo:
—Pero no sé cómo te voy a llevar ahí… recuerdo que tus estadísticas eran idénticas a las mías antes del Go Beyond.
Pelagia sonrió y dijo:
—No te preocupes. He entrenado bastante. Puedo llegar ahí.
Yerno descendió al piso y dijo:
—No te dejaré sola, Pelagia.
Pelagia se sintió confundida y preguntó:
—¿Qué? Si estaré bien—
Yerno agarró a Pelagia y dijo:
—¡Aguántate!
Pelagia intentó decir algo mientras se sonrojaba, pero ya era muy tarde, ya que Yerno empezó a correr a altas velocidades mientras Pelagia se aferraba fuertemente a él.
Mientras tanto, el Agente 933 se levantó lentamente y murmuró:
—Demonios… este chico es muy fuerte…
El Agente 933 miró alrededor y comentó:
—Parece que ese idiota destruyó las tiendas de por aquí.
El Agente 933 preparó sus armas, murmurando:
—Vamos a ver si puedo matar algunos his—
Yerno entró a Texas en menos de 10 segundos y le dio una fuerte patada en la cara mientras seguía cargando a Pelagia.
El Agente 933 fue enviado volando. Pelagia intentó ignorar el hecho de que Yerno todavía la cargaba y disparó algunas bolas de veneno hacia el Agente 933.
El Agente 933 gruñó de enojo y se levantó, ignorando el veneno. El Agente 933 dijo:
—Maldito… esa chica te está ayudando.
Yerno la colocó de vuelta en el piso, diciendo:
—¿Y qué? Ustedes vienen en grupos. No seas idiota. La ironía siempre estará presente.
El Agente 933 corrió rápidamente hacia Pelagia para darle un fuerte golpe, pero Yerno reapareció al frente de él y lo interrumpió dándole un fuerte puñetazo en el estómago, luego le pateó la cara.
Yerno agarró su pierna y lo lanzó al cielo. Pelagia aprovechó esto para ejecutar un ataque.
Pelagia apuntó su mano hacia el Agente 933, diciendo:
—¡Veneno Supernova!
Una bola gigante de veneno fue disparada hacia el Agente 933. La bola gigante de veneno explotó con un impacto tan fuerte que hizo temblar el continente.
Yerno se sorprendió por el impacto y dijo:
—¡Pero qué impacto! ¡No sabía que habías entrenado tanto para esto!
El Agente 933 cayó al piso y se levantó, murmurando:
—No es posible… ese chico está protegiendo a la chica… debo usar una distracción.
El Agente 933 disparó unos misiles al cielo. Los misiles cayeron por encima de Pelagia, pero Yerno los bloqueó con sus brazos. El Agente 933 intentó darle un golpe a Yerno, pero Pelagia se interpuso y le dio una patada en la cara. Yerno corrió entonces hacia él, le agarró el pecho y lo mandó volando hacia varios edificios en ruinas. Unos cementos cayeron por encima del Agente 933.
Yerno tomó un suspiro, diciendo:
—Al parecer murió, supongo.
Pelagia arregló su pelo y comentó:
—Eso fue muy fácil…
Los dos se fueron caminando, sin saber que el Agente 933 se levantó después de la caída.
El Agente 933, enfurecido, dijo:
—Otro plan… tomaré su sangre y usaré su ADN para obtener una fuerza equivalente a la suya. ¡Y el resto se lo daré con un dron!
El Agente 933 sacó su pistola y le disparó en el hombro a Yerno. El disparo no hizo ningún efecto.
Yerno se dio la vuelta, mirando al Agente 933 con una mirada seria. Pelagia se detuvo y preguntó:
—¿Estás bien, Yerno?
Yerno asintió un poco y contestó:
—Sí, estoy bien. No he terminado con él.
Yerno reapareció rápidamente al frente de él para darle un fuerte golpe, pero el Agente 933 gritó:
—¡Copia de FUERZA!
El Agente 933 bloqueó rápidamente su puño con su mano, generando una onda de choque.
Yerno rápidamente se alejó, murmurando:
—Copia de fuerza… Su armadura robótica es capaz de copiar mi fuerza.
Yerno miró a Pelagia y dijo:
—Pelagia, aléjate de él. El imbécil copió mi fuerza.
Pelagia sacudió la cabeza y dijo:
—No. Voy a pelear contigo.
Yerno suspiró y dijo:
—Bien, pero ten cuidado.
El Agente 933 corrió hacia él para darle algunos golpes, pero Yerno bloqueó cada uno y los devolvió con un fuerte puñetazo que lo llevó al piso. El Agente 933 cayó por el truco y saltó, pero en medio del aire, Pelagia disparó una bola de veneno hacia el Agente. El Agente la pateó rápidamente, pero demasiado tarde, ya que se dio cuenta de que el veneno se había pegado.
El Agente 933 pensó:
—¿Qué diablos? ¿Un ataque pegajoso?
Yerno reapareció al frente de él y le dio un fuerte puñetazo en el estómago, mandándolo a chocar contra varios edificios en ruinas. Yerno reapareció detrás de él y le pateó la espalda, luego le dio un doble puñetazo y terminó el combo con otro golpe que lo mandó de vuelta al piso. El impacto fue tan fuerte que hizo una grieta.
El Agente 933 se levantó y murmuró:
—Debí haber dejado que la IA copiara sus combates para luego usarlos contra él. Pero es como si fuera impredecible… intenté copiar su estilo de combate, pero seguía fallando todo el tiempo…
Yerno descendió al piso, diciendo:
—Después de todo, tuviste todas las ventajas para usarlas contra mí, pero ya leí tus movimientos. Será inútil.
El Agente 933 observó a Yerno y dijo:
—Sabes que la fuerza del señor siempre resultará útil contra usted, maldito pecador…
Yerno se molestó y dijo:
—Eres un delusional si piensas de esa manera. He escuchado mucho de Edward. Ese agente me enseñó una cosa: el castigo humano. Él fue un pastor al que le gustaba ayudar a otros. Su pureza y paciencia venían de su alma. Pero él no usa al señor para justificar las acciones que ha causado. ¿Y tú? ¿Acaso usas a tu "señor" para justificar tus matanzas innecesarias hacia los niños? Ese "señor" tuyo no suena puro, y ese es el problema. Edward me había dicho que Dios era una entidad de poder puro. El niño que sacrificó para todos también era alguien puro, pero tú no estás siguiendo sus pasos.
Yerno caminó hacia él, diciendo:
—Esta vez, yo terminaré contigo. Ya no tengo piedad hacia la maldad de ustedes.
El Agente 933 se sintió intimidado por sus palabras y gritó:
—¡Pero mata—!
Yerno lo interrumpió diciendo:
—Sé lo que vas a decir, y suena muy irónico. Es una estupidez, un invento hecho para justificar los tantos genocidios que ustedes han cometido.
El Agente 933 dio un paso adelante para luego darle un fuerte puñetazo en la cara. El fuerte golpe no le afectó en absoluto.
Yerno aguantó el golpe y miró fijamente al Agente 933.
El Agente 933 rápidamente se alejó, murmurando:
—También resistió mi golpe… aunque copié su fuerza física… ¿cómo diablos se quedó ahí parado?!
Yerno caminó hacia el Agente 933, diciendo:
—Me decepcionas. A pesar de tener todas estas mejoras, no eres capaz de hacerme un rasguño.
El Agente 933 se alejó lentamente. Su expresión mostraba miedo y enojo. El Agente 933 gritó:
—¡Aléjate de mí! ¡No te me acerques! ¡Le juro que no era mi intención pelear con usted!
Yerno siguió acercándose sin importarle. El Agente 933 supo que ya era muy tarde para convencerlo o engañarlo. Intentó alejarse hasta que se chocó contra la pared.
Justo cuando Yerno estaba a punto de terminar con él, Jones interfirió disparando varios misiles. Yerno rápidamente se alejó de los misiles.
El Agente 933 vio a Jones y dijo:
—¿Señor presidente…?
Jones miró al Agente 933 y dijo:
—Sal de este lugar. Ya van dos idiotas destruyendo mis estados.
El Agente 933 salió corriendo rápidamente sin cuestionar sus intenciones. Jones miró a Yerno y dijo:
—Nos volvemos a ver otra vez, solo que esta vez en persona.
Yerno gruñó un poco y dijo:
—Así que volviste, ¿eh? Qué bueno. Eres un cobarde.
Jones puso los ojos en blanco y dijo:
—Terminaré contigo una vez que entre a ese inútil país. Me quedé con la promesa de colonizarlo. No harás nada contra mí, chico. Como dije antes, estás peleando contra un gigante y tú eres solo un niño.
Yerno lo miró fijamente con una mirada de muerte y dijo:
—Pero un niño busca la manera de derrotar al gigante de alguna forma. No te creas invencible.
Jones revisó su reloj y dijo:
—No tengo tiempo para discutir con idiotas como tú.
Jones se fue volando, diciendo:
—Nos volveremos a ver en la ciudad de las plantas.
Yerno analizó y dijo:
—Se va a Plantasio…
Pelagia miró a Yerno y dijo:
—Yerno, debemos buscar a tu hermana, ¿recuerdas?
Yerno asintió un poco y dijo:
—Tienes razón. Vamos.
Los dos se fueron caminando, saliendo de los escombros de Texas.
