El aire en el living de Fede olía a papas fritas y chetos.
Llevábamos cinco horas encerrados en una partida de TEG que parecía no tener fin. Sobre la mesa, el mapa estaba dividido en 2 colores, mientras uno mas apenas se hacia ver.
El Negro Fede (el dueño de casa) apenas conservaba dos países en el mapa, el color de sus fichas? obviamente el negro, mientras que el Gordo Matías (que jugaba con el rojo) y yo, Nicolás (o el Flaco, como me dicen) dominábamos el resto del tablero con nuestras fichas verdes y rojas.
El Colo Lucas y el Chino estaban sentados a un costado, mirando el juego con desgana.
Yo estaba harto.
-Ya van cinco horas, déjame liquidar al Negro de una vez y terminamos con esto
-Ni en pedo *saltó el Gordo* Es el deber de la República Popular China salvaguardar al mundo de los sucios verdes.
El Negro asintió, indignado
-Tal cual, loco. Hicieron un genocidio negro, malditos verdes.
-¿Qué quieren que haga? *me defendí* Es mi condición para ganar
El Negro soltó una carcajada amarga.
-¿No hacer un genocidio tan obvio? ¡Te pasaste!
El Chino hablo desde el costado
-Bueno, la partida hubiera terminado hace tres horas si el Colo no fuera un tramposo y hubiera chismoseado todas las cartas de misión.
El Colo, apoyado en el sillón, se encogió de hombros sin remordimiento
-Si yo no me divierto, los arrastro conmigo.
-No es culpa nuestra que seas un inútil jugando *le retrucó el Chino.
-¡No soy malo! Es que esos dados de mierda del Gordo me odian. Si trajera los míos, seguro me iría bien
-"Bien para el orto" querrás decir *dije mientras todos reíamos
Entonces moví mis fichas, atacando y eliminando uno de los dos últimos territorios que le quedaban al Negro. Él se lamentaba, dramático
-Perra ¡No puedes matarme! Soy como una cucaracha, no me muero, me multiplico. Tengo a Dios de mi lado
El Gordo, muy metido en su papel, asintió solemnemente
-Así es. La República Popular China salvaguardará a los últimos negros que quedan en el mundo.
Entonces guardó silencio. Se quedó mirando fijo el tablero. El último país que le quedaba al Negro estaba rodeado por miles de sus tropas rojas.
De la nada, el Gordo empezó a sonreír lentamente
El Chino, sin entender por que, pregunto
-¿De qué te reís, Gordo? Tenés que tomar América si querés ganar, y está toda tomada por el Flaco.
-¿Ah, sí? ¿Seguro? *respondió el Gordo, y con lentitud, tomó sus tropas e invadió el último territorio del Negro.
Este ultimo lo miro, confundido
-¿Qué mierda hacés? ¡Eso no te sirve para ganar!
El Gordo le tiró los dados en frente
-¡Nadie manda a China! ¡No seas cobarde y morí con honor!
-¿Morir con honor? *gritó el Negro* ¡Un trillón de malditos chinos están invadiendo mis tierras!
-¡Tirá los dados! *insistió el Gordo.
El Negro arrojó los dados. Resistió, pero al final, la maquinaria china fue demasiado y su país desapareció del mapa. El Gordo soltó una carcajada de triunfo.
-Al fin... mi plan maestro dio sus frutos.
-¿Qué plan? *preguntó el Colo* Si igual te sigue quedando todo el verde del Flaco para ganar.
El Gordo se rió y metió la mano en el bolsillo. Sacó una carta y la tiró sobre la mesa. Decía
"Eliminar al jugador a tu derecha".
-Sabía que el Colo vería las misiones *dijo el, triunfante* Así que, cuando fui al baño, guarde mi verdadera carta y la suplante por otra del maso que deje en la mesa. Solo tenía que actuar como el bueno y esperar a que el Negro se entregara solo. Todo valió la pena.
El grupo quedó en silencio un segundo. El jugador a la derecha del Gordo era yo. A su izquierda estaba el Negro Fede.
Empezamos a reírnos tan fuerte que casi nos caemos de las sillas. El Gordo nos miraba, descolocado.
-¡Disléxico de mierda! *le grité entre lágrimas de risa* ¡El Fede está a tu izquierda!
El Gordo se quedó helado. Miró su mano derecha, su mano predilecta, y luego la izquierda. El color se le fue de la cara, y al final, él también empezó a reírse, dándose palmadas en la pierna.
-La puta madre... *decía mientras se ahogaba de risa* ¡La puta madre!
El timbre de la casa interrumpió las risas. Era el pedido: tres pizzas con fainá. Como el Gordo come por cuatro, más valía que sobrara a que empezara a romper las bolas con que se había quedado con hambre.
Después de pagar y acomodar los platos, nos ordenamos alrededor de la mesa mientras continuaba la charla. El Chino agarró el cortador y empezó a marcar las porciones, pero el Gordo, desesperado, estiró el brazo para manotear una rebanada antes que nadie. Le metí un golpe en la mano.
-No seas muerto de hambre, espera que termine de cortar
-¡Estoy cagado de hambre, boludo! *se quejó, refregándose la mano.
El Colo, que venía siguiendo la secuencia con el fernet y la coca, acoto desde su lado
-Siempre estas cagado de hambre gordo, no tenes fondo.
-Y...tengo que aprovechar y comer cuanto pueda *se justificó el, acomodándose la silla* La semana que viene arranco el gimnasio, olvídate. Se viene mi prime.
El Negro negó con la cabeza con una mueca de fastidio
-Sos nefasto, Gordo. Déjame adivinar... ¿va a ser god también?
-Bue, tampoco te pases, es un decir
En medio del berrinche del Gordo por la comida, el Chino levantó la vista del molde y me miró
-Che, Nico, ¿y cómo ibas con eso del corazón?
-Tengo turno la semana que viene *le contesté, restándole importancia con un gesto* Pero vengo con esto desde los once años y siempre me dijeron que estaba bien. No debería haber problemas, ya es costumbre.
El Colo se asomó desde su lugar, señalándome con el vaso.
-Más te vale, hermano. Mirá que hasta yo conseguí novia y el Gordo amenaza con ir al gimnasio. Todo eso pasó antes de que salga el GTA 6, boludo. Te llegás a morir vos ahora y ya va a ser el colmo.
La mesa estalló en risas, de esas que aflojan cualquier tensión. El Gordo se contagió un segundo, pero enseguida puso cara seria y miró fijamente al Chino.
-Bueno, dale, Chino, déjate de joder y pásame la pizza
El Colo negó con la cabeza, todavía tentado. El Chino sonrió y empezó a repartir las rebanadas entre los platos. Vi cómo estiraba el brazo para ofrecerme la mía.
-Tomá, Flaco. Es de salame, como vos *me dijo con una sonrisa sobradora.
Los demás se rieron levemente por el chiste. Extendí la mano para agarrar la porción...
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Estaba bajo el agua.
La voz de Sid irrumpió en el silencio
-¿Se encuentra bien, señor? He realizado varios escaneos médicos detallados; su cuerpo no presenta heridas físicas superficiales ni internas, y su actividad cerebral se mantiene en rangos estables. Sin embargo, estuvo en lo que parecía ser un estado catatónico. Intenté despertarlo, pero no mostraba ninguna reacción. Ante el riesgo, tomé la decisión de asumir el control del traje y comenzar a guiarlo de regreso hacia la ciudad.
Pestañeé un par de veces, sintiendo cómo el peso del agua profunda cedía ante la fuerza de los propulsores automáticos que Sid estaba manejando. La oscuridad del océano seguía ahí, pero la estática de la realidad me golpeó la cara. Sacudí levemente la cabeza dentro del casco, recuperándome
-Sí... Sí, estoy bien, Sid. Fue... un sueño extraño, nada más. Pero ya estoy de vuelta. Todo bien.
-Entendido. Devolviendo el control de la armadura a su comando directo
Al instante sentí como el control del traje volvió a ser mío.
-Debo señalar *retomó Sid* que la maniobra que realizó fue un movimiento extremadamente peligroso. Puso en riesgo la integridad de la armadura y su propia vida.
-Coincido, Sid *dije, acomodándome a la resistencia del agua mientras estabilizaba el rumbo* Pero no podía arriesgarme, centrémonos en el resultado ¿si? al final, todo salió bien
Hubo un ligero silencio en la línea
-Hay un detalle más que debe saber, señor *agregó* Mientras usted se encontraba inconsciente, registré una anomalía en su muñeca. Parece que el Omnitrix podría haber desbloqueado una nueva forma alienígena. Durante su estado de inconciencia, el dispositivo se iluminó en color amarillo varias veces
-¿Ah, en serio?
Giré la muñeca y llevé la otra mano hacia el Omnitrix, presionando el botón para que el dial se elevara. Empecé a girarlo despacio, observando cómo las siluetas holográficas se proyectaban en la penumbra del agua. De repente, apareció una figura robusta, con detalles que semejaban tanques de agua y cañones en los antebrazos.
-¿Overflow? Bueno... carece de la movilidad de acuático, pero es mucho más versátil y su defensa es muy buena. Al fin algo más para manejarme en el agua.
Dejé que el dial bajara, volviendo la mirada hacia el frente. La idea de tener otra opción nativa para el océano me quitaba un gran peso de encima.
-¿Cómo crees que les esté yendo con los otros dos?
-Las defensas estándar de la zona no deberían ser suficientes por sí solas *explicó Sid* Sin embargo, existen registros de armas sónicas especializadas para criaturas de gran envergadura. Si logran utilizar ese armamento de manera eficiente, deberían ser capaces de repelerlos el tiempo suficiente para que el príncipe Namor llegue a tiempo. Por lo tanto, no debe preocuparse, señor.
Solté un largo suspiro de alivio, sintiendo cómo se liberaba la tensión en mis hombros.
-Bueno, al menos todo este trabajo y el riesgo no fueron en vano. Espero que Shuri se haya comportado mientras no estuve.
-Eso sí que no es probable, señor
Sonreí con cansancio dentro del casco, asintiendo para mis adentros.
-Sí, tienes razón.
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Byrrah, con los ojos inyectados en sangre y la voz quebrada por la urgencia, soltó un alarido que cortó el fragor de la batalla
-¡Cúbranse! ¡Todos, busquen refugio!
El aviso llegó apenas un instante antes de que la anguila gigante, cuya presencia hasta hacía poco era apenas una distorsión en el agua, revelara su verdadera naturaleza.
De sus fauces brotó una cascada de líquido negro, viscoso y denso, que se esparció como una plaga sobre las murallas. El contacto fue inmediato y atroz, los soldados atlantes que no lograron apartarse a tiempo comenzaron a gritar, una melodía de agonía que se ahogó rápido mientras sus armaduras y cuerpos se deshacían, corroídos por la potencia ácida de la sustancia.
La piedra de la muralla siseaba bajo el contacto del ácido, comenzando a ceder y deshacerse como si fuera arena.
Al otro lado del frente, la situación no era más esperanzadora.
La tortuga colosal, aprovechando que los disparos que la contenía se había disipado y que el rayo de Shuri había cesado su efecto, sacudió su enorme masa. Su boca se abrió, creando un vórtice a su alrededor que succiono grandes cantidades de agua
En un segundo, el agua acumulada fue expulsada con una presión devastadora en un radio de 360 grados. Los soldados del escuadrón de los taladros, que habían intentado ganar posiciones, fueron barridos y prácticamente vaporizados.
Aquellos que habían estado martillando a la bestia con fuego pesado compartieron el mismo destino funesto, reducidos a nada por la onda de choque.
La tortuga, aunque visiblemente fatigada tras el esfuerzo descomunal, se mantuvo firme. Aún le quedaba fuerza para seguir destruyendo todo a su paso.
Shuri se puso en pie con dificultad, sus piernas temblaban bajo el peso de la realidad. Ante ella, el horror se desplegaba con una nitidez insoportable, podía ver cómo la piel se desprendía de los cuerpos de los soldados, dejando al descubierto una estructura ósea que se deshacía rápidamente ante la corrosión del ácido. Los gritos de dolor, ahogados por la densidad del agua, le taladraban los oídos.
Byrrah la tomó de los hombros con urgencia y la sacudió con violencia, obligándola a mirarlo.
-¡Shuri, escúchame! ¡Debes retirarte ahora! *grito con el rostro desencajado* Mis soldados y yo compraremos todo el tiempo que podamos. Tienes que alejarte tanto como te sea posible.
Shuri no respondía; sus ojos, fijos en el desastre, estaban nublados por el shock. Byrrah, viendo que no reaccionaba, bajó la voz un instante.
-Si el Rey despierta... dile que mis hombres y yo luchamos con valentía *dijo, pero su voz se cortó de repente cuando sintió algo enorme a sus espaldas.
Al darse vuelta, el mundo se detuvo. La anguila gigante se alzaba sobre ellos, bloqueando la luz de las torres defensivas, mirándolos fijamente con sus enormes ojos.
Byrrah no dudó, empujó a Shuri hacia atrás con un movimiento brusco.
-¡Huye!
Desenvainó su espada, el metal brillando con una determinación suicida.
-¡Por el orgullo de Atlantis, no retrocederé! *rugió, y cargó hacia adelante, buscando un punto débil de la bestia
La anguila apenas se inmutó. Con un movimiento despreciativo de su cuerpo, lanzó un latigazo con la cola. Byrrah interpuso su espada, tensando cada músculo para resistir el impacto, pero la fuerza fue descomunal. El general atlante salió disparado como un proyectil, estrellándose contra los restos de una columna lejana.
Shuri permaneció inmóvil, paralizada frente a la criatura que eclipsaba todo. Entonces, una vibración profunda resonó directamente en su mente, más allá del lenguaje hablado.
-El cristal... *la voz de la anguila no era sonido, era mas como una intención que ella podía interpretar* Guíame al cristal. Devuélvelo...y tal vez sobrevivas.
Shuri apenas pudo procesar la orden, sintiendo cómo su conciencia se fragmentaba ante la demanda, cuando, de repente, un destello plateado cruzó el agua a una velocidad incalculable.
Un objeto —o alguien— impactó contra el costado de la anguila con una potencia brutal. El golpe fue tan salvaje que la criatura fue lanzada hacia atrás, saliendo despedida fuera de los límites de las murallas, dejando tras de sí una estela de burbujas y sedimentos.
Namor quedó suspendido en el agua, con una presencia tan imponente que parecía una estatua tallada en la profundidad.
Sus ojos escaneaban el desastre con frialdad, registrando cada rincón del campo de batalla sin necesidad de girar la cabeza. A lo lejos, la tortuga colosal comenzaba a abrir sus fauces nuevamente, succionando el agua a su alrededor para otro devastador disparo.
Viendo esto, Namor se impulsó hacia adelante, convirtiéndose en un borrón dorado en el océano a una velocidad sobrehumana.
Antes de que la bestia pudiera cerrar su boca, el rey de Talokan se introdujo directamente en el abismo de su garganta. La criatura, sorprendida, cerró las mandíbulas de golpe.
Durante unos instantes, el caos externo se detuvo. Luego, desde el interior del caparazón, comenzaron a resonar golpes sordos, rítmicos y brutales. La bestia soltó un gemido lastimero. Un hilo de sangre oscura comenzó a filtrarse por sus fauces, manchando sus ojos y sus fosas nasales mientras el cuerpo colosal se retorcía en espasmos involuntarios.
Los golpes internos aumentaron de intensidad, destruyendo los órganos vitales de la bestia desde adentro.
La tortuga, completamente aturdida, perdió el enfoque de sus ojos, que comenzaron a rodar en sus cuencas. Vomitó una densa nube de sangre antes de que su sistema se colapsara por completo.
El movimiento cesó, su inmenso cuerpo, ahora inerte, quedó a la deriva como una montaña muerta en el lecho marino.
La mandíbula de la criatura se abrió. De aquel interior visceral, un par de manos aparecieron, forzando la apertura con una fuerza feroz.
Namor emergió de la garganta, cubierto de arriba a abajo por una capa espesa y roja de sangre.
Con un gesto de su mano, manipuló las corrientes a su alrededor; el agua giró en un remolino veloz que barrió cada gota de fluido vital de su piel y su armadura.
En apenas unos segundo, volvió a quedar impecable
Fue entonces cuando la anguila apareció detrás de Namor, deshaciendo su camuflaje en un parpadeo.
Abrió sus fauces de par en par y arrojó un chorro espeso de líquido negro, bañando al príncipe por completo. La escena duró apenas unos segundos, pero desde afuera se veía cómo una esfera de agua envolvía el cuerpo de Namor, que permanecía estoico, observando a la criatura a través de su escudo líquido.
Al ver que su ataque no surtía efecto, la bestia lanzó un latigazo con su cola, intentando aplastarlo contra las ruinas.
El principe, sin embargo, la detuvo con una sola mano creando una gran onda de choque mientras retrocedía levemente.
La anguila no se rindió, abrió de nuevo la boca, buscando desgarrar el cuerpo del príncipe.
Sabía que tragárselo era una sentencia de muerte, así que intentó partirlo por la mitad. Sus dientes se clavaron, pero Namor no se inmutó; ni siquiera cambió el gesto mientras seguía sujetando la cola de la criatura en lo que su cuerpo era perforado
-Antigua criatura de las profundidades... te advertí aquella vez que si volvías a Atlantis, colgaría tu cabeza en la sala del trono. ¿Lo recuerdas?
La anguila abrió los ojos con terror, intentando retroceder, pero Namor le atrapó el cráneo.
Hundió los dedos en la carne de la bestia, que lanzó un chillido agudo. Se sacudió de forma errática, desesperada por escapar, pero el príncipe mantuvo su agarre
Con una fuerza devastadora, avanzó y estampó a la titánica bestia contra el suelo de piedra dentro de las murallas.
Shuri, observando desde una distancia prudente, vio cómo Namor se posicionó sobre la cabeza del monstruo y enterró sus manos profundamente en ella.
La criatura lanzó un grito mientras expulsaba un torrente de ácido corrosivo directamente sobre él. Esta vez, Namor no creó ningún escudo. El veneno bañó su cuerpo, derritiendo su piel lentamente, pero, ante los ojos atónitos de la princesa, su carne comenzó a regenerarse a una velocidad increíble. Su factor de curación mas la resistencia natural de su cuerpo luchaban contra el ácido, ganando la batalla mientras su piel volvía a ser la misma.
El príncipe, con los dedos todavía hundidos en el cráneo de la bestia, sentenció con frialdad
-Nadie toca Atlantis y vive para contarlo. No mientras yo esté aquí.
Acto seguido, sus brazos se tensaron.
Comenzó a desgarrar, separando la cabeza del cuerpo hasta que el sonido de la carne y el hueso cediendo inundó el área. El cuerpo de la anguila se agitó unos instantes por puro reflejo antes de quedar completamente inerte
Shuri vio cómo los músculos de Namor se relajaban y su piel recuperaba su aspecto normal.
El príncipe se elevo, levantando en alto los restos de la cabeza de la anguila gigante frente a todo el sector.
A su alrededor, los pocos guerreros atlantes que habían sobrevivido al asalto alzaron sus lanzas y armas, dejando escapar un rugido de victoria que hizo eco en las profundidades del océano.
A pocos metros, apoyado contra los escombros de una columna derribada, Byrrah observaba la escena con la respiración entrecortada. Tenía ambos brazos colgando en ángulos antinaturales, fracturados por el impacto anterior, y su armadura estaba completamente bañada en sangre.
A pesar del dolor abrasador que le recorría el cuerpo, no apartaba su vista de su primo
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BUEEENAS, COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN
POR MI PARTE, PESQUE UN RESFRIADO, ASI QUE ANDO COMPLIQUETI CON ESTO DE ESCRIBIR CON GANAS
COMO VERAN, LA AMENAZA DE LOS TITANES FUE SOLUCIONADA CON NAMOR ENCARGANDOSE DE ESTAS DOS ENORMES CRIATURAS AL FINAL MIENTRAS SHURI OBSERVABA, NUESTRO PROTAGONISTA TAMBIEN CONSIGUIO UNA NUEVA TRANSFORMACION ACUATICA YEEEEY
RECUERDEN QUE SI DESEAN APOYAR ADICIONALMENTE, TENEMOS PATREON
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DISCULPEN SI ENCUENTRAN ALGUN PROBLEMA O ASI, ESTA COMPLICADO EL ESCRIBIR CON COHERENCIA, MAÑANA LO LEERE POR SI ALGO SALIO MAL O SUENA EXTRAÑO
COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y TODO SU APOYO
SE ME CUIDAN
