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Chapter 73 - UN ULTIMO PLAN

La cámara mortuoria estaba en silencio, solo una solitaria figura permanecía en la habitación.

Namor permanecía de espaldas, con una mano apoyada sobre la superficie pulida del ataúd donde descansaba el Rey Thakorr. Los ropajes ceremoniales, bordados con hilos de oro y perlas abisales, ocultaban con elegancia la herida fatal en el pecho del anciano.

Byrrah entró sin llamar, su postura rígida, reflejando una mezcla de urgencia y una profunda consternación.

-¿Qué demonios estás haciendo, Namor? ¿Ordenar la detención, o peor aún, el asesinato de los embajadores de Wakanda? ¿Sabes siquiera lo que desencadenará esto? Es el príncipe y la princesa de la nación mas poderosa de la superficie. Debes revocar esa orden, ahora mismo.

El ahora rey de Atlantis no respondió de inmediato. Su mirada parecía perdida en algún punto del rostro inerte del anciano.

-Mataron a mi abuelo. 

Byrrah retrocedió levemente, negando con la cabeza, desesperado por apelar a la lógica de su monarca.

-No fueron ellos, Namor. Lo sabes. Hay alguien más acechando Atlantis. Attuma está en las sombras, Giganto ha desaparecido... este no es el momento para declarar una guerra.

Namor giró lentamente la cabeza, encontrando la mirada de su primo.

-¿Sabes cuáles fueron sus últimas palabras?

Byrrah guardó silencio, petrificado. Namor continuó, su tono endureciéndose con cada palabra.

-Antes de morir, volvió en sí. Vi a mi abuelo, el hombre que fue, por última vez... y usó sus ultimas fuerzas para advertirme. Mi madre, la prisión, los titanes, los soldados masacrados en las murallas... y ahora él. Todo ha sido por ellos.

Namor se giró por completo, su capa de guerra ondeando levemente en la corriente del recinto. Se acercó a Byrrah hasta quedar a centímetros, obligándolo a sostenerle la mirada.

-¿Cuántas vidas más deben llevarse para que comprendas que ellos son nuestro enemigo?

Sin esperar respuesta, Namor pasó de largo, dirigiéndose hacia el salón real. Byrrah lo siguió, nadando tras él mientras intentaba, una vez más, que recuperara el juicio.

-¡Te estás dejando llevar otra vez, Namor! *insistió, elevando la voz* No estás viendo el panorama completo. Estamos hablando de la destrucción de toda una nación, del fin de miles de vidas. ¡No puedes tomar esta decisión por tu cuenta!

Llegaron ante las inmensas puertas del salón real. Los soldados atlantes de la guardia inclinaron la cabeza y abrieron las pesadas puertas.

El consejo de ancianos estaba allí, aguardando frente al trono.

Tras ellos, seis soldados de élite montaban guardia con las lanzas listas. Antes de que Namor pudiera siquiera sentarse, los ancianos comenzaron a alzar la voz, desafiando su autoridad.

-¿Qué te hace pensar que eres capaz de usurpar el trono de esta forma, niño? *exclamó uno de los consejeros, su voz retumbando en la sala* ¿Quién te crees para saltarte los procesos de coronación y, por si fuera poco, declarar una guerra unilateral contra Wakanda?

Sin embargo, el Gobernante los ignoro. Como si las palabras de los ancianos fueran solo el rumor de la corriente, nado tranquilamente, ignorando sus reproches, hasta llegar a la plataforma central y sentarse en el trono con calma, dejando a los ancianos hablando ante el vacío de su indiferencia.

-El único en línea de sucesión soy yo *interrumpió* El único con sangre real directa del Rey Thakorr...soy yo.

Namor se inclinó ligeramente hacia adelante en el trono, observándolos con desprecio

-Mi abuelo fue asesinado *continuó, marcando cada palabra* SU Rey. Y lo primero que hacen, en lugar de buscar justicia, es intentar reprocharme los protocolos. ¿Una ceremonia de coronación? ¿Eso es lo que les preocupa mientras nuestra nación sangra?

Al ver que ninguno se atrevía a refutarlo, Namor se levantó, su presencia dominando todo el salón.

-Ante los claros ataques de Wakanda hacia nuestra nación, hacia la REALEZA de Atlantis, no me quedaré de brazos cruzados. No permitiré que sigan atacando a nuestra gente sin recibir un castigo. Wakanda ha atacado... otra vez. Así que ha llegado nuestro turno de devolver el golpe como corresponde. ¿Alguien tiene algo que decir al respecto? ¿Alguien no está de acuerdo?

Los ancianos intercambiaron miradas nerviosas, incapaces de plantarle cara. Finalmente, uno de ellos, con el rostro pálido pero la voz firme, levantó la mirada.

-Majestad, no podemos actuar con tanta precipitación. Wakanda no es la única amenaza para Atlantis; existen otros frentes, otros peligros que...

-¿Dudas? *lo cortó Namor* ¿Dudas en atacar a quienes claramente han mancillado el honor de estas aguas? ¿A quienes asesinaron a la princesa y a tu rey? ¿A quienes liberaron a los antiguos titanes que tantas vidas nos han cobrado?

El anciano tartamudeó, intentando recomponer su argumento, pero Namor no le dio oportunidad.

-Alguien así no puede pertenecer al consejo.

Hizo una señal tajante con la mano. Los soldados que custodiaban la retaguardia asintieron al unísono, se abalanzaron sobre el anciano y lo sujetaron con fuerza por los brazos. El consejero comenzó a forcejear y a gritar mientras lo arrastraban hacia la salida.

-¡No, esto es una equivocación! ¡Namor, escucha!

Los soldados ignoraron sus súplicas y lo sacaron de la sala, cerrando las puertas tras ellos.

El silencio que quedó fue absoluto, casi asfixiante. Namor recorrió la sala con la mirada, deteniéndose en cada uno de los miembros restantes del consejo.

-¿Alguien más tiene algo que decir? *preguntó con calma 

Nadie se movió. Lentamente, uno por uno, los ancianos inclinaron la cabeza ante él en señal de sumisión forzada.

El ahora Rey esbozó una sonrisa y les hizo un gesto con la mano.

-Pueden retirarse.

Byrrah, que había observado toda la escena desde un costado, apretó los puños, con el entrecejo marcado por un profundo ceño

Namor desvió la mirada hacia su primo

-Sé lo que estás pensando *dijo, recorriendo con la vista la inmensidad del salón real* Adoras la historia, ¿no es así? Sé cuánto tiempo pasaste en la biblioteca real durante tu juventud, devorando las memorias del Rey Kamuu. Conoces cada una de sus decisiones, el peso de su mandato y su búsqueda incesante de equilibrio con los habitantes de la superficie. Sé que aspiras a seguir ese camino.

Namor hizo una pausa, cerrando un momento sus ojos

-Pero esos eran tiempos diferentes. Kamuu vivía en un mundo que aún podía ser moldeado. El nuestro es un mundo que solo busca nuestra extinción.

Byrrah, aunque visiblemente tenso, no apartó la vista.

-Una vez que esto comience, Namor, no habrá marcha atrás. La guerra no perdonará ni a la corona ni a los inocentes.

Namor asintió con calma

-Lo sé. Y está bien. Las decisiones difíciles requieren voluntades fuertes, Byrrah. Y te aseguro que la mía es incomparable. Acabaré con mis enemigos, con todos ellos, sin dejar rastro de su amenaza. Entonces al fin, mi pueblo conocerá la verdadera seguridad.

-No haces esto por ellos *soltó Byrrah* Lo haces por venganza. Por tu madre, por tu abuelo. Lo que estás haciendo no es justicia, es...

Antes de que pudiera terminar, el rostro de Namor se ensombreció. De repente, Byrrah se puso rígido, su cuerpo atrapado por una presión invisible y aplastante

-Cuidado con tus palabras *la voz de Namor era un susurro* Soy clemente contigo porque eres mi primo, la única familia que me queda en este mundo. Pero no toleraré tal insolencia.

La presión desapareció tan rápido como había llegado. Byrrah cayó un poco hacia adelante, luchando por recuperar el aliento. Se llevó las manos a los costados, sintiendo cómo el dolor punzante empezaba a ceder mientras su primo se ponía en pie.

-Espero poder contar contigo de la misma forma en la que mi abuelo lo hizo. Como comandante de las fuerzas de Atlantis, cumpliendo tu labor con la misma devoción inquebrantable de siempre. ¿Estoy en lo correcto?

El comandante permaneció en silencio unos segundos, los latidos de su corazón retumbando en sus oídos. Sabía que la línea de la disidencia acababa de cerrarse frente a él. Con el peso del deber y la amargura del momento, inclinó la cabeza, bajando la mirada en un gesto de sumisión.

-Sí, mi Rey *respondió, con la voz apagada.

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El dolor punzante en sus brazos rotos fue un recordatorio cruel de su vulnerabilidad, pero el estruendo del jarrón haciéndose añicos contra el suelo del jardín real no alivió ni un ápice la tormenta en su interior.

Byrrah se dejó caer, maldiciendo su impotencia. Todo se estaba desmoronando: el trono ocupado por la mano de hierro de un primo cegado por la venganza, el vacío dejado por Thakorr y la sombra de una guerra que Atlantis no necesitaba

Estaba atrapado en un laberinto de frustración, buscando una salida que no encontraba, hasta que un sonido profundo y vibrante interrumpió su monólogo interno.

Byrrah se giró bruscamente y contuvo el aliento. Frente a él, suspendida en la columna de agua del jardín, flotaba Zola. Aquella joven Aethelmar que había intervenido a favor de la princesa Shuri en las murallas, lo observaba mientras emitía leves sonidos que viajaban en el agua

El comandante no pudo evitar sentirse extrañado por esta situación, estas criaturas eran antiguas, distantes y casi imposibles de entablar cualquier tipo de relación, salvo por el Rey Namor.

-¿Eres tú... Zola, cierto? Tú protegiste a la Princesa Shuri en las murallas.

La ballena asintió con lentitud, emitiendo un chirrido suave. Byrrah se acercó, intrigado

- No hablo tu idioma, criatura. No tengo las habilidades de mi primo para entenderte

Zola movió su enorme cabeza y abrió sus fauces apenas unos centímetros, liberando una serie de burbujas que comenzaron a entrelazarse en el agua, formando una silueta geométrica, perfecta y reconocible.

Byrrah observó cómo el aire atrapado dibujaba la forma inconfundible de-

-¿Una... pantera? *susurró el comandante, con los ojos muy abiertos* ¿Buscas a Shuri?

Zola estalló en sonidos de alegría, girando sobre su eje y agitando sus seis aletas con entusiasmo.

Byrrah suspiró, su expresión tornándose sombría.

-Lo siento, Zola. Lamentablemente, ella y su grupo... están siendo...

Se interrumpió, desviando la mirada hacia los soldados que patrullaban los límites del jardín.

 Un pensamiento audaz, arriesgado y casi suicida comenzó a formarse en su mente.

Sus labios se curvaron en una sonrisa leve y astuta. Miró a la ballena, que aguardaba pacientemente su respuesta

-En realidad...sí. Sí puedo llevarte a ella. Pero necesitaremos que seas muy cuidadosa, Zola. Si quieres encontrar a tu amiga, vas a tener que hacer exactamente lo que te diga

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Zola se deslizó por las profundidades, lejos de las patrullas atlantes hasta adentrarse en una inmensa caverna submarina cuya entrada estaba oculta por densos bancos de algas luminiscentes.

Una vez dentro, la criatura se detuvo y abrió sus fauces. Shuri fue la primera en salir, impulsándose con sus propulsores hasta quedar frente al enorme ojo de la ballena.

-¡Eso fue increíble! *rio la princesa, tocando suavemente la piel rugosa cerca del ojo de Zola* Nunca imaginé que el interior de una ballena fuera tan fascinante. La próxima vez, quiero ir sobre tu lomo, ¿si?

Zola emitió una serie de chasquidos armoniosos y asintió. A unos metros, T'Challa y Okoye observaban la escena algo extrañados

-Nunca pensé que mi hermana terminaría siendo... "amiga" de una ballena gigante inteligente *admitió T'Challa con una sonrisa cansada.

-Shuri siempre encuentra la forma de sorprendernos, Majestad *respondió Okoye, relajando un poco la guardia* Y siendo honesta, es un alivio que esta vez nada explote

Ambos soltaron una risa breve, aliviados de que todos hayan salido a salvo. Legión, sin embargo, permanecía a un lado, analizando la dinámica entre la joven princesa y la criatura.

-Dejando de lado las bromas, es evidente que existe un vínculo real. Shuri y Zola se entienden, como si hablaran un idioma propio...si es un lenguaje, debería ser capaz de traducirlo *murmuró* A menos que su comunicación sea de una naturaleza que no puedo captar.

-Quizás sea algo selectivo *sugirió T'Challa* Tal vez ellas simplemente eligen con quién comunicarse. 

Legión bajó la vista hacia su muñeca, observando el Omnitrix. Si Zola era una especie inteligente, el reloj debería haber realizado un escaneo automático al estar tan cerca. Al mirar la interfaz, confirmó sus sospechas: el dispositivo emitía un tenue color amarillo mientras el dial giraba, procesando los datos de la criatura. Tras unos segundos, el brillo cesó y el reloj regresó a su tono verde original.

Con la esperanza de que el reloj le permita otra transformación, el héroe accionó el dial. Sin embargo, su gesto se detuvo al ver que el logo de Fantasmático seguía siendo el único presente 

«¿Buscas algo? Antes de que pienses en estrenar una nueva transformación, recuerda que aún tenemos una cita pendiente.»

Legión negó levemente con la cabeza mientras soltaba un suspiro, resignado a la persistencia de su pasajero.

-Veo que Zola los ha traído a todos sanos y salvos; me alegra *una voz resonó desde la penumbra de la cueva, haciendo que el grupo se pusiera en alerta 

Las Dora Milaje se movieron con sincronización, colocándose al frente y adoptando una postura de combate defensiva. Sin embargo, T'Challa levantó una mano, indicándoles que bajaran sus lanzas.

-Relájense *ordenó, manteniendo sus ojos fijos en la figura que emergía de las sombras* Si Byrrah quisiera hacernos daño, ya lo habría hecho. ¿Me equivoco?

El comandante de las fuerzas de Atlantis avanzó hasta que la luz tenue de la caverna iluminó su rostro cansado. Asintió lentamente ante las palabras de T'Challa.

-Está en lo correcto. El ahora Rey Namor ha dictado que Wakanda es el enemigo, y que todos los que vinieron a Atlantis deben ser detenidos... o ejecutados.

El silencio que siguió a sus palabras fue pesado. Byrrah suspiró, visiblemente frustrado por la situación que le tocaba gestionar.

-Por supuesto, no comparto esa postura, pero mi autoridad es limitada frente a la locura de mi primo. Afortunadamente, la joven Zola llegó en el momento justo cuando buscaba una forma de salvarlos. Pude idear este plan para que lograran escapar de los pelotones de captura que Namor había enviado

Shuri, sin alejarse de Zola, posó su mano sobre la piel húmeda y rugosa de la ballena, dedicándole una sonrisa sincera.

-Gracias, Zola *murmuró la princesa.

La enorme criatura, sintiendo la gratitud en el contacto de la joven, respondió con una serie de sonidos bajos y alegres, vibrando suavemente en el agua

T'Challa se acercó a Byrrah y le tendió la mano. El comandante, haciendo una mueca de dolor por el esfuerzo en sus brazos heridos, le respondió el gesto y se dieron un apretón firme.

-¿Namor declaró la guerra sabiendo lo que hay ahí fuera? *preguntó Legión, sorprendido por la falta de sentido común del nuevo rey.

Byrrah asintió con amargura.

-Hunter envió asesinos a por él cuando estaba con su abuelo. Como no pudieron matarlo, mataron a Thakorr en su lugar. Ahora, Namor solo quiere vengarse de quienes le arrebataron a su familia. Siempre fue alguien impulsivo que se deja llevar por lo que siente, y ahora no está pensando con claridad. Va a dejar apenas la mitad de nuestras tropas para cuidar la ciudad y se llevará el resto a la superficie para atacar Wakanda.

Shuri se metió en la charla, preocupada.

-En Wakanda estamos alerta, podemos repeler un ataque atlante...pero si Namor ataca personalmente...después de ver de lo que es capaz, no creo que mis inventos puedan detenerlo

-Atacará de noche para tomarlos desprevenidos *explicó Byrrah* Tienen que avisar a su gente y pensar cómo defenderse, también deberán evacuar a los civiles

T'Challa negó con la cabeza, mirando sus dispositivos con frustración.

-No hay forma. Nada de lo que tenemos funciona a esta profundidad; no podemos enviar ninguna señal a la superficie. Estamos incomunicados.

-Existe una forma *dijo Byrrah* Un dispositivo de tiempos antiguos que puede viajar desde lo más profundo hasta la superficie.

Shuri ladeó la cabeza, intrigada.

-¿Qué es? ¿Una caracola mágica?

El comandante soltó una pequeña sonrisa y negó con la cabeza.

-No. Es un chip. Antes de que Atlantis terminara bajo el mar, éramos una civilización con una tecnología que hoy parecería magia.

-Adivino: algo pasó y todo se perdió *lo interrumpió Shuri 

T'Challa la miró de reojo, llamándola al orden. Byrrah, sin embargo, rio levemente

 -Exacto, así fue. Pero algo de eso se pudo rescatar. Es parte de nuestro antiguo sistema de comunicación, guardado en la cámara de seguridad del palacio. Si lo consiguen, podrán enviar un aviso a Wakanda con tiempo suficiente para prepararse.

T'Challa, pensando en su gente, preguntó por las Dora Milaje que habían quedado atrás. Byrrah bajó la mirada, incómodo.

-Seguramente estén en el calabozo del palacio.

El príncipe cruzó una mirada seria con Okoye. Sabía que debían rescatarlas, pero también debían avisar a Wakanda.

-¿Cuánto tiempo tenemos antes del ataque?

-Cinco horas *respondió Byrrah.

T'Challa asintió, calculando las posibilidades.

-Podríamos hacer dos cosas a la vez, pero primero tenemos que aclarar los detalles.

Byrrah asintió, entendiendo que era momento de marcharse.

-Volveré en media hora. Espero que para entonces tengan claro qué van a hacer.

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Shuri reía mientras acariciaba la piel rugosa de Zola, disfrutando de los sonidos armoniosos y las vibraciones que la criatura emitía. A unos metros, T'Challa bajaba la voz para dirigirse a Okoye

-No vamos a dejar a nadie atrás. Todos vuelven a casa. Prepara a tus soldados.

La generala asintió, su rostro una máscara de disciplina. Se giró hacia las Dora Milaje y, con unos pocos gestos, las reunió en un círculo cerrado, comenzando a dar órdenes en voz baja.

T'Challa se permitió un segundo para observar a su hermana, tan despreocupada como siempre a pesar de todo

Su mirada siguió escaneando el lugar hasta detenerse en Legión, quien permanecía algo apartado, analizando distraídamente una planta luminiscente. El príncipe se acercó, deteniéndose a su lado.

-¿Te parece bien el plan? 

Legión se enderezó y lo miró un instante, evaluando sus palabras antes de asentir.

-Claro, el plan me parece bien *respondió algo pausado* Lo único que me preocupa es Namor.

T'Challa asintió, compartiendo esa preocupación.

-Es alguien de otro nivel. Por lo que hemos visto, diría que podría plantarle cara a Thor o incluso a Hulk sin despeinarse, y eso sin contar su regeneración... *T'Challa guardó silencio un momento, luego clavó sus ojos en el héroe* Dime, si tuvieras que pelear contra él, ¿crees que podrías ganar? Pudiste plantarle cara con...¿Chromastone era? Pudiste derrotar a Terrax, ¿No podrías hacer lo mismo con Namor?

Legión rio levemente

«Quien necesita a esa piedra multicolor, Fantasmatico es mas que suficiente para hacer que se orine encima»

 Él simplemente lo ignoro y negó con la cabeza.

-Cada alienígena tiene sus ventajas y puntos débiles. No es el momento de entrar en detalles, pero no, no podría usarlo contra él. Ahora mismo está...enfermo por así decirlo, es algo en lo que estoy trabajando aun

T'Challa asintió, respetando el silencio sobre el tema, aunque la preocupación por su gente y la amenaza del ejército atlante seguía en su rostro, tenia fe que tal vez, solo tal vez, el héroe podría encargarse de este problema.

Llevó la mano a su cinturón, donde descansaba la esfera que le entregó su padre. Quizás, pensó, su padre sabía que el diálogo no serviría de nada y esa era la forma de acabar con el problema antes de que fuera tarde. Cerró los ojos un instante, recordando la orden que recibió.

-Si pudieras terminar con esto de una vez...pero tuvieras que sacrificar algo muy grande para lograrlo, ¿Qué harías?

Legión levantó la cabeza y miró el techo de la cueva, pensativo.

-Ni idea. Supongo que depende del momento y de la situación. Pero dime, algo me dice que no preguntas esto por simple charla, ¿no es así, T'Challa?

El príncipe se mantuvo en silencio. Legión volvió a mirar la planta luminosa.

-Si estuviera en tu lugar, tal vez haría lo que fuera necesario, pero es algo que debería meditar mucho. Es algo que debes hacer por voluntad propia, porque al final, el resultado será tu culpa. Sabes, cuando era un niño, vi una pelicular con mi Nono que dejo una marca en mi. En un momento de la historia, un personaje muy sabio le dio un consejo al protagonista

El héroe inclina la cabeza levemente, una leve sonrisa nostálgica se forma en su rostro al recordar tiempos mejores, mas simples

"Ninguno de nosotros, elige su final en realidad. Un rey puede mover a un hombre, un padre puede reclamar a un hijo. Pero recuerda que cuando aquellos que te mueven son reyes u hombre de poder, debes proteger tu alma. Por que cuando estés frente a Dios, no podrás decir "Pero otros me dijeron que lo hiciera" o "esa virtud no era conveniente para ese momento". Eso no será suficiente". Todos los días rezo por que mis decisiones sean las correctas T'Challa, por que para hombres como nosotros, arrebatar o arruinar miles de vidas es mas fácil que protegerlas...es por eso que debemos tener cuidado

T'Challa se quedó en silencio.

Las palabras de su padre le martilleaban la cabeza: «Es una orden». Todo era por el bienestar de su gente, pero la carga era demasiado pesada. El príncipe asintió para sí mismo, como si aceptara un destino inevitable, y comenzó a alejarse lentamente.

Sin embargo, a mitad de camino, se detuvo. Giró apenas el rostro, mirando a Legión sobre el hombro.

-Una cosa más. Dijiste que era de una pelicula, ¿Cuál es su nombre?

Legión esbozó una sonrisa mientras observaba el brillo de las algas.

-El reino de los cielos *respondió* Es una gran historia, T'Challa. Te la recomiendo mucho si algún día tienes un momento 

El príncipe soltó una carcajada breve

-El reino de los cielos *repitió, guardando el título en su mente* Claro. Cuando todo esto termine y estemos de vuelta en casa, me aseguraré de verla. Si el gran héroe Legion lo dice, debe ser muy buena

Tras decir eso, T'Challa siguió caminando hacia donde Okoye, que terminaba de preparar a sus guerreras, dejando atrás ese breve instante de tranquilidad 

«Quien te crees que eres, ¿el tío Tío Iroh? Deja de jugar a ser un consejero y ponte las pilas, a donde vamos nos espera mucha accion, sabes lo que eso significa ¿verdad?»

El héroe solo puede cerrar los ojos, tratando de ignorar tanto como pueda al desgraciado que juega en su mente

«Tarde o temprano tendrás que dar tu mano a torcer y no te quedara otra opción mas que transformarte, ya es hora que fantasmático tenga su hora de héroe»

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BUEEENAS, COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN

INCREIBLEMENTE ESCRIBIR LOS CAPITULOS ME TOMA MAS TIEMPO, AUN ASI, QUIERO AL MENOS DARLES UNO, ASI QUE AQUI LO TIENEN

RECUERDEN QUE TENEMOS PATREON, PARA QUIEN DESEE DONAR A VOLUNTAD

patreon.com/EmptyTag

COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR TODO SU APOYO Y SUS COMENTARIOS, AGRADEZCO MUCHO SU PACIENCIA

DEJANDO ESTO DE LADO, PERMITANME UNAS BREVES PALABRAS:

MI MAS SINCERO PESAME Y TODO MI APOYO AL PUEBLO VENEZOLANO, LO QUE HAN SUFRIDO ES HORRIBLE Y NO TENGO PALABRAS SUFICIENTES PARA EXPRESAR CUANTO LAMENTO QUE ALGO ASI ESTE SUCEDIENDO. SI ALGUIEN QUE ESTA LEYENDO ESTO ES VENEZOLANO, ESPERO DE TODO CORAZON QUE ESTE A SALVO, QUE SU FAMILIA Y AMIGOS ESTEN BIEN. TODA LATINOAMERICA ESTA CON USTEDES, ASI QUE NO SE RINDAN Y SIGAN ADELANTE, SON UN PUEBLO QUE A SOPORTADO MUCHO, CON UNA RESILIENCIA ADMIRABLE

UN ABRAZO ENORME A LA DISTANCIA PARA TODOS, MIS HERMANOS LATINOAMERICANOS. NO ESTAN SOLOS, MUCHA FUERZA

COMO SIEMPRE, UN BESO ENORME PARA TODOS 

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