-Malditos infelices *murmuró Okoye mientras contemplaba, junto al príncipe y sus guerreras, la celda que se alzaba frente a ellos.
Al otro lado del cristal, sujetadas a la pared de pies y manos por pesadas cadenas y con gruesos collares de metal aferrados a la estructura, se encontraban las demás Dora Milaje que habían aguardado en el palacio custodiando el submarino.
La celda estaba desprovista de agua por completo, acondicionada con un sistema de descompresión que simulaba la presión de la superficie. Allí, despojadas de sus armaduras y vistiendo apenas la ropa interior de combate, las mujeres se hallaban golpeadas y ensangrentadas.
-Fueron torturadas *dijo T'Challa a su lado, contemplando la escena con pesar.
Okoye suspiro y, en cuestión de segundos, recuperó su habitual temple de acero.
Se alejó unos pasos de la celda en dirección a un conducto de ventilación cercano y, con un movimiento de su lanza, destruyó la rejilla de un golpe. En el interior se encontraban apilados los trajes y las armas de las cautivas.
-Justo donde Byrrah dijo que los dejaría *comentó el príncipe a la distancia, observando la maniobra.
Ella asintió en silencio y le hizo una seña a sus subordinadas. Las guerreras recogieron las armaduras y cruzaron la sala de descompresión para ingresar a la celda de contención.
-Sé que ustedes son extremadamente duras, pero... ¿estarán bien? *preguntó el príncipe, mirando a las prisioneras mientras comenzaban a ser liberadas y atendidas por sus compañeras.
Okoye volvió el rostro hacia él, imperturbable.
-El solo hecho de que sigan con vida y no hayan optado por un final definitivo significa que están bien mi príncipe. Fuimos entrenadas para resistir el dolor.
Tras algunos minutos, las Dora Milaje —incluidas aquellas que acababan de ser liberadas— se alinearon frente a Okoye y su príncipe.
-Tres de las nuestras fueron asesinadas *informó una de las guerreras liberadas, manteniendo la postura firme a pesar del desgaste* El resto estamos a un sesenta y cinco por ciento de nuestra capacidad. Más que suficiente.
-Bien, andando *ordenó Okoye.
Las guerreras asintieron y se desplegaron de inmediato, manteniendo a T'Challa en el centro junto a Okoye. El grupo se movió con rapidez por la estructura hasta alcanzar una sala monumental con un imponente cuadro del fundador de Atlántida.
La comandante avanzó directo hacia la pintura. Pasó la mano sobre el lienzo y la madera hasta detenerse en un punto específico. Tanteó una vez más y el cuadro emitió un tenue brillo por un segundo antes de comenzar a desplazarse suavemente hacia un lado, revelando poco a poco un amplio y oscuro pasadizo.
-Hoy en día todos quieren pasillos secretos *comentó T'Challa con cierta ironía mientras avanzaba al frente del grupo.
Detrás de ellos, la enorme pintura se deslizó de vuelta a su posición original, cubriendo la entrada
-Todo ha salido bien hasta ahora *mencionó el príncipe mientras nadaba por la penumbra del pasillo.
Okoye asintió sin apartar la mirada del frente.
-Eso nunca es bueno.
T'Challa sonrió levemente.
-O nuestro plan es demasiado bueno y la señora Bast nos está favoreciendo... o algo está a punto de salir muy mal.
-No estaría mal que algo saliera bien para variar, ¿no cree, mi príncipe?
-¿Acaso algo ha salido bien desde que todo esto empezó? *respondió él con ironía.
El grupo continuó avanzando en silencio durante un tramo más hasta alcanzar el final del pasaje. Al salir al exterior, divisaron a lo lejos el submarino en el que habían llegado, aguardando sujeto al lecho marino con pesadas cadenas aferradas al coral.
-Aseguren y revisen el vehículo *ordenó Okoye.
Cuatro Dora Milaje asintieron de inmediato y se adelantaron hacia la nave. Inspeccionaron el perímetro y cortaron las cadenas. Tras unos instantes, una de las guerreras hizo una seña confirmando que la nave estaba despejada y fuera de peligro.
-Es seguro *informó Okoye al príncipe* Podemos proseguir
El grupo avanzó hacia la nave mientras las guerreras a bordo comenzaban a encender los sistemas del submarino. Sin embargo, Okoye no bajó la guardia ni un solo segundo, escudriñando el entorno con desconfianza. Fue entonces cuando notó un movimiento casi imperceptible en las estructuras de coral.
Aquel leve pestañeo en el paisaje fue suficiente para ella. Alzó la mano de golpe, deteniendo al príncipe y al resto del grupo.
En ese preciso instante, todo se fue al demonio.
El submarino detonó en una enorme bola de fuego, la explosión sacudió el agua mientras la onda expansiva hizo retroceder al grupo. De la nada, decenas de bárbaros camuflados con algas y sedimento salieron disparados desde el suelo y las paredes de coral, abriendo fuego cruzado contra ellos.
Entre los disparos, varias ráfagas de armas sónicas impactaron contra la formación que custodiaba a T'Challa. Era una emboscada, los estaban esperando.
Las Dora Milaje reaccionaron tan rápido como pudieron, desplegando sus escudos de energía
-¡Retirada! *gritó Okoye, cubriendo el cuerpo del príncipe con su propio escudo.
A pocos metros, dos de sus guerreras fueron alcanzadas de lleno por las desestabilizadoras ondas sónicas. Los sistemas de sus trajes colapsaron instantáneamente bajo la vibración extrema, apenas se escuchó una sofocada explosión sorda y, en un segundo, no quedó absolutamente nada de ellas más que una densa nube de sangre dispersándose en la corriente.
Los escudos del resto del grupo resistieron lo suficiente para permitirles retroceder a toda prisa y ponerse a cubierto tras una densa formación de rocas.
Ahora solo quedaban tres guerreras, el príncipe y Okoye.
Esta última evaluó con rapidez los alrededores mientras las ráfagas enemigas martillaban la roca que les servía de cubierta.
Sus tres compañeras intentaban devolver el fuego con sus propias armas para frenar el avance hostil, pero el enemigo las superaba en número de forma abrumadora. Bajo semejante fuego de supresión, ni siquiera podían calcular a cuántos bárbaros se enfrentaban.
La general miró a sus guerreras y luego fijó la vista en T'Challa. El príncipe, al igual que ella, buscaba febrilmente una vía de escape en el entorno, pero Okoye sabía que no existía tal cosa. No sin sacrificios.
Dirigió la mirada hacia el pasillo secreto por el que habían venido. Si el príncipe lograba alcanzar esa entrada, tendría posibilidades de sobrevivir, pero cruzar el espacio abierto bajo el asedio de las armas sónicas y los disparos enemigos era un suicidio
-Hermanas *dijo Okoye con firmeza* Ha llegado nuestro momento.
Las tres guerreras asintieron sin dudarlo un solo segundo.
-Okoye... *intervino T'Challa, adivinando sus intenciones.
-Usted también sabe que es la única forma *interrumpió ella.
-Por supuesto que lo sé *dijo el príncipe, apretando los dientes mientras la frustración pesaban en sus palabras* Pero eso no significa que sea más fácil... Ya hemos perdido a demasiadas. Se suponía que no dejaríamos a nadie atrás, y ahora...
Okoye posó una mano sobre su hombro
-Escuche, nosotras le brindaremos tanto tiempo como nos sea posible. Usted debe volver.
T'Challa guardó silencio por un instante, con el rostro endurecido por la impotencia.
-¿Entendido? *insistió, mirándolo fijamente.
El príncipe asintió con pesadez.
-Su sacrificio será recordado.
Okoye esbozó una leve sonrisa tras la visera de su casco.
-La Diosa Bast nos espera. No se ponga melancólico... Cuide de Shuri, ¿sí?
T'Challa volvió a asentir y se colocó en posición para salir disparado hacia el pasadizo en cuanto comenzara la distracción. A su lado, Okoye y las tres Dora Milaje restantes prepararon sus escudos y lanzas, listas para saltar en distintas direcciones y llamar toda la atención del enemigo sobre ellas.
-Listas... *anunció
Pero justo cuando estaba a punto de dar la señal de ataque, una violenta sacudida estremeció el agua.
Un torpedo impactó de lleno en el centro de la formación enemiga. La explosión desintegró a varios bárbaros al instante, lanzando restos en todas direcciones y tiñendo el mar de un rojo denso.
Los atacantes sobrevivientes se giraron confundidos y alarmados. Surgiendo de la penumbra marina, un impresionante submarino altamente tecnológico avanzaba abriendo fuego pesado contra ellos. Ráfagas continuas atravesaron a decenas de bárbaros en segundos, mientras una salva de torpedos inteligentes buscaba de forma autónoma las concentraciones más densas de tropas hostiles para erradicarlas.
Los bárbaros intentaron responder al ataque, pero fueron aplastados de inmediato por la arrolladora potencia de fuego de la nave.
Okoye observó la masacre con los ojos abiertos de par en par.
-Ese submarino... *murmuró.
-¿Hunter? *concluyó T'Challa, reconociendo la tecnología.
El grupo del príncipe se mantuvo en guardia con las lanzas en alto, vigilando el vehículo con desconfianza. Sin embargo, T'Challa comenzó a salir de la cobertura de las rocas.
-No es seguro * La general intento detenerlo sujetándolo del brazo.
-Por favor, Okoye, me ofende que creas que sería capaz de quitarle la vida a mi hermano *se escuchó la voz de Hunter a través de los sistemas de comunicación.
La compuerta del submarino terminó de abrirse. De su interior emergió Hunter vistiendo su distintivo traje blanco de los Hatut Zeraze, acompañado por dos soldados más. Avanzaron a través del agua hasta mantener una distancia prudente con el grupo de T'Challa.
Hunter levantó ambas manos en señal de paz.
-No les haré daño, lo juro por la tierra que me crio.
-Tú traicionaste nuestra sagrada tierra *replicó Okoye con frialdad, apuntándole firmemente con su lanza desde la cobertura* Tu juramento no significa nada.
Hunter dejó caer los hombros y soltó un largo suspiro.
-Todo lo que hago es por la protección de Wakanda *explicó, mirando a Okoye y luego a su hermano* Advertí sobre el peligro real que representaba Namor y su plan contra nosotros, pero T'Chaka desmereció mis sospechas. Así que tuve que encargarme yo mismo. Mi grupo y yo, como siempre... Todo lo que hacemos, lo hacemos por Wakanda.
-¿Un plan? ¿De qué plan hablas, hermano? *preguntó T'Challa
Hunter comenzó a explicar la situación
-Uno de los míos investigó el ataque de los atlantes a nuestros mineros. Logró capturar a uno de los agresores y me lo trajo para interrogarlo. El maldito solo hablaba una lengua extraña que nadie entendía, así que lo presionamos hasta que al fin habló un idioma que comprendimos, igbo. A partir de ahí, todo fue más sencillo.
Hunter miró de reojo a uno de sus acompañantes antes de continuar.
-Para resumir, el tipo confesó que lo que se custodiaba en esa cueva era un arma antigua de los atlantes. Un cristal misterioso que emana un vapor sumamente peligroso capaz de matar casi al instante y que es imposible de contener por mucho tiempo. Namor planea usar ese cristal y arrojarlo sobre Wakanda, hacerlo detonar y dejar que ese maldito vapor se extienda por nuestras tierras, arrasando con todo a su paso.
Hunter se acerco levemente hacia el príncipe
-Hermano, ese sujeto planea un ataque químico masivo contra nuestro pueblo.
T'Challa frunció el ceño tras la visera de su casco.
-¿Y nuestro padre no quiso escucharte sobre algo tan grave?
-No había nada de eso en el reporte oficial *mencionó Hunter* Y era cierto. Los informes e investigaciones que habíamos hecho sobre los atlantes habían sido modificados sutilmente, las anotaciones y observaciones clave fueron eliminadas. De alguna forma, se infiltraron en nuestra red y borraron cualquier información relevante que mi grupo y yo habíamos recaudado. No podíamos confiar en nadie más. Todo lo que hicimos, lo hicimos solos.
-¿Fueron ustedes los responsables de los ataques y del asesinato de la madre y el abuelo de Namor? *preguntó T'Challa.
Hunter inclinó la cabeza levemente
-Me avergüenza decirlo, pero no pude controlar a todo mi escuadrón. Algunos de ellos, impacientes por demostrar que aún eran dignos de ser los perros de Wakanda, se adelantaron y actuaron por su cuenta.
-¿Por qué matar a su madre entonces?
-Seguramente por la misma razón por la que eliminaron a Thakkor *respondió Hunter* Namor es demasiado fuerte. Posiblemente decidieron que, al no tener la capacidad de herirlo a él directamente, lo mejor era amenazar a sus seres queridos. Si demostraban que podían matar a su madre, sabría que también podrían ir por su abuelo.
-Esto no tenía por qué ser así *dijo T'Challa negando con la cabeza.
-Estoy de acuerdo... Si nos hubieran escuchado, ninguno de los nuestros habría muerto. Lo último que le pedí al rey T'Chaka fue una bomba, algo lo suficientemente potente como para eliminar un país entero. Él se negó y amenazó con encerrarme... No tuve otra opción más que robar el arma experimental que Shuri diseñó para contener a Hulk e intentar asesinar a Namor por mi cuenta. Pero ya has visto cómo salieron las cosas.
T'Challa bajó la cabeza un segundo y cerro los ojos. Llevó la mano por un instante al dispositivo que su padre le había entregado antes de partir y volvió a alzar la mirada hacia Hunter.
-Fuiste engañado, hermano.
Hunter lo miró descolocado.
-¿Perdón?
-Sí, alguien se infiltró en nuestra red *afirmó el principe con seriedad* Pero no fueron los atlantes...
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El impacto del bastón resonó en la bóveda al darle de lleno en el torso a uno de los bárbaros, mandándolo a volar por el agua. Otro intentó atacarlo por la izquierda, pero Legión lo frenó a tiempo con un escudo de luz verde que se proyecto desde su antebrazo. Trató de devolverle el golpe, pero el guerrero bloqueó el ataque.
Sin perder tiempo, el héroe giró la empuñadura del bastón para hacerlo más corto, le apuntó al pecho y apretó un botón. Un chorro de agua a gran presión salió disparado y mandó al bárbaro a chocar directo contra la pared.
Tres más se le fueron encima.
Legión llevó la mano a su pierna, donde el traje se abrió para dejar ver su arma multifunción, ahora renombrada como, Protoherramienta en honor al arma del fiel compañero de Ben Tennyson. La tomó rápido y le disparó a dos de ellos que no se lo esperaban, mandándolos a chocar contra los muros.
El tercero logró esquivar el tiro. Legión puso el escudo para cubrirse, pero el bárbaro lo engañó con una finta, se movió rápido y le asestó dos estocadas fuertes. El metal de la armadura rechinó por el impacto y, aunque absorbió parte del daño, Legión sintió los golpes en su cuerpo, dejándole un sabor metálico en la boca.
-Le dije que era una finta, señor *le habló SID
-Y te escuché, pero no soy tan rápido para seguirte el ritmo, y menos bajo el agua, ¿sí? *maldijo entre dientes.
El cañón de su arma cambió de forma al instante. Disparó una boleadora de energía que dejó al tipo atrapado sin poder moverse, y antes de que pudiera reaccionar, Legión le dio un bastonazo directo en la cara que lo dejó noqueado.
Mientras intentaba recuperar el aire, observó cómo dos bárbaros se alejaban, cruzando la puerta de la bóveda a toda prisa mientras cargaban un gran cilindro de metal. Legión alzó su arma, listo para abatir a los fugitivos, pero la voz de SID frenó su movimiento
-A sus seis, dos enemigos se preparan para disparar.
Reaccionó rápido y marcó un comando en su herramienta, que se convirtió en un escudo grande frente a él. Recibió cuatro disparos directos, absorbió la energía y se la devolvió de golpe a los atacantes. Uno recibió el impacto de lleno, mientras que el otro lo esquivó, desenvaino una espada de su cinturón y se le fue encima.
Mientras cubría los espadazos como podía, Legión abrió el canal de comunicación
-¿Cómo vas por tu lado, Shuri?
-Genial. Este tipo es un debilucho...
La voz de la princesa se cortó por un golpe seco. Se escuchó un quejido de su parte, el sonido de su traje haciendo fuerza y una pequeña explosión de fondo.
-Suena a que te está dando bastantes problemas *dijo mientras bloqueaba otro ataque.
-¿Problemas? Pff para nada *respondió ella por el canal de voz* Solo le estoy dando la oportunidad de que lo dé todo, para después aplastarlo como una cucaracha y dejarlo llorando en el suelo.
Otro golpe retumbó por el comunicador.
-Retroceda un metro. Ahora *le advirtió SID a Legión.
El héroe le hizo caso al instante y se impulsó hacia atrás en el agua. El guerrero que lo atacaba quiso avanzar para alcanzarlo, pero un cuerpo lo impacto a gran velocidad, mandándolos a ambos contra la pared mas cercana y dejándolo fuera de combate.
Ese cuerpo era Shuri, que terminó tirada encima de él, agarrándose el estómago de la armadura mientras maldecía entre dientes.
Legión la miró un segundo por encima del hombro.
-Tal vez quieras dejar de darle tantas oportunidades y terminar con él de una vez, ¿no cree princesa?
Shuri se levantó rápido y lo miró fijamente.
-Justo en eso estaba pensando.
-Débiles y patéticos terrestres... Un grupo de sardinas representaría un mayor desafío *se escuchó una voz pesada.
Orka venía nadando lentamente hacia ellos. Su enorme cuerpo tenía apenas algunos rasguños y moretones superficiales que ni parecía sentir. A su lado, siete bárbaros más se pusieron en posición
Legión acomodó el bastón en sus manos, midiendo la distancia con el grupo
-Tranquilo Nemo, guarda un poco de aire que el show recién empieza
-¿Algún plan? *preguntó Shuri rápido por el canal de voz.
-Por lo que vi, Don Cangrejo es bastante resistente, ¿no?
-Bueno, si, si lo es
-¿Lo suficiente como para aguantar un cohete sin morirse?
Shuri giró la cabeza, mirándolo de reojo sin saber si escucho bien lo que su compañero dijo
Legión retrajo su bastón de golpe, enganchándolo en la cintura y activó la Protoherramienta. El dispositivo cambió de forma en sus manos, ajustando sus piezas hasta convertirse en un lanzacohetes que tuvo que sostener con ambas manos.
Orka inclinó la cabeza y levantó una ceja, intrigado y confundido por lo que intentaba hacer aquel tipo.
-Say hello to my little friend *dijo el heroe antes de apretar el gatillo.
El cohete salió disparado e impactó de lleno en el pecho de Orka, tomando a todos desprevenidos. La explosión sacudió la bóveda. Legión y Shuri retrocedieron, cubriéndose tras sus escudos para aguantar la onda de choque.
-¿Seguro que no van a morirse? *le preguntó Legión a SID.
-Los guerreros necesitarán primeros auxilios lo antes posible, señor *respondió la inteligencia artificial* En cuanto a Orka...
La marejada de polvo y agua se despejó, mostrando a los bárbaros tirados y fuera de combate por el impacto. Pero la enorme figura de Orka seguía en pie. Tenía el traje destrozado y el cuerpo lleno de cortes, con sangre escurriéndole del pecho y la boca. Estaba inclinado, sujetándose la zona golpeada, pero una sonrisa brutal se le dibujó en el rostro.
-Bien... al menos tiene que ser así si esto va a ser divertido *gruñó el atlante* Ahora que las basuras quedaron fuera, solo quedamos ustedes y yo.
El gigante estiró los brazos haciendo crujir sus articulaciones y luego movió el cuello.
-Prepárense, porque—
Antes de que terminara la frase, Legión le arrojó una canica directa al rostro. La esfera explotó soltando una densa espuma que se expandió al instante, envolviendo a Orka casi por completo.
El atlante abrió los ojos como platos, atrapado sin poder moverse.
-Perdona, grandote, pero no soy de los que se quedan a escuchar el monólogo *dijo Legión.
-¡Dijiste que ya no te quedaban de esas! *escupió Orka.
Legión simplemente se encogió de hombros.
-Mentí.
Orka se le quedó viendo fijamente, sin poder creer que este primate lo hubiera interrumpido y además se estuviera burlando de él.
Shuri no pudo contener la risa y lo señaló directamente.
-¡Deberías ver tu cara! ¡Jajaja! *se acercó sin miedo y le palmeó la cabeza* ¿Qué pasó? ¿La pequeña Orka ya no puede jugar? *dijo, dándole unas palmaditas en la mejilla mientras el gigante apretaba los dientes de furia
-Festeja mientras puedas, niña. Porque al final de esta historia, tú y los tuyos morirán bajo nuestras manos.
Shuri sonrió tras su casco y se le pegó a la cara.
-¿Ah, sí? ¿Y cómo piensas hacer eso estando ahí atrapado, eh?
Orka le devolvió la sonrisa.
Antes de que alguien dijera algo más, una violenta explosión sacudió la bóveda entera. El lecho marino tembló con fuerza, obligando a Legión y a Shuri a ajustar la postura mientras miraban a su alrededor descolocados.
-Nosotros solo nos estábamos encargando de la parte molesta y aburrida *dijo Orka, disfrutando de sus reacciones* Mientras tanto, los demás están arrasando con las defensas atlantes.
Shuri lo miró seriamente, negando con la cabeza.
-No se atreverían. Namor aún sigue aquí.
Orka inclinó la cabeza despacio.
-¿Segura?
Shuri y Legión se cruzaron la mirada por un segundo. Otra explosión retumbó por el lugar, haciendo temblar los pilares de la estructura.
Orka soltó una carcajada
-Mis chicos ya deberían haber escapado con nuestro objetivo, así que temo decirles que ustedes ya están muertos.
De pronto, un chispazo de estática rompió por los comunicadores de ambos. La voz de Byrrah entró cargada de interferencia
-¡Kzzzt!... Esto... malo... Namor... adelantó los preparativos... cargo con... sin decirle a nadie... Attuma y los suyos... miles de bárbaros... ciudad atacada... titán... Giganto está... ¡Kzzzt!
La línea se cortó de golpe, dejando únicamente un pitido sordo en los oídos de ambos.
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MUCHACHAADA, TODO BIEN? ESPERO QUE SI
BUENO, LA TRAMA AVANZA, COMBATES DIFICILES SE APROXIMAN Y LAS COSAS NO DEJAN DE COMPLICARSE, QUE HARAN NUESTROS HEROES AHORA? LO VEREMOS EN EL PROXIMO CAPITULO
RECUERDEN QUE TENEMOS PATREON, PARA QUIEN DESEE DONAR A VOLUNTAD SI ESTA HISTORIA LE ESTA GUSTANDO
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COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y TODO SU APOYO
AHI SE VEN GORDOS 😘
UN AGRADECIMIENTO ESPECIAL A
Starkiller075
delaK
GRACIAS POR DARME DE COMER
