Cherreads

Chapter 34 - Capítulo 34: La nueva era comienza a moverse

Los días siguieron pasando.

Mitsu no se detuvo.

Entrenaba al amanecer.

Cumplía misiones ANBU.

Y por las noches… enseñaba.

La chica clonada tenía la misma edad que él: catorce años.

No tenía recuerdos.

No tenía miedo.

Solo una curiosidad infinita.

Era una esponja.

Preguntaba por todo:

por el cielo,

por los pájaros,

por qué los ninjas corrían por los techos,

por qué la gente sonreía incluso después de perder.

Mitsu comenzó por lo básico.

Primero hablar.

Luego leer.

Después escribir.

Aprendía rápido.

Demasiado rápido para alguien que acababa de nacer al mundo.

Cuando por fin dominó las palabras, Mitsu intentó enseñarle a refinar chakra.

Respirar.

Sentir el interior.

Concentrar energía.

Nada.

No había reacción.

No era rechazo.

No era daño.

Simplemente… no había talento.

Su sistema de chakra existía, como en cualquier humano, pero era débil, inestable.

Incapaz de refinar energía.

No todos nacían para ser ninjas.

Eso Mitsu lo sabía mejor que nadie.

—No pasa nada —le dijo con calma—. No todos están hechos para pelear.

Ella lo miró, confundida.

—¿Entonces… yo soy inútil?

Mitsu frunció el ceño.

—No.

—Ser humano no es ser débil.

Eso pareció tranquilizarla.

Esa noche, mientras comían, ella lo miró en silencio durante largo rato.

—Mitsu… —dijo despacio—.

—Yo… ¿tengo nombre?

Él se quedó quieto.

No lo había pensado.

—Todavía no —respondió—. Pensé que debías elegirlo vos.

Ella bajó la mirada.

Pensó.

Recordó palabras.

Sonidos.

Cosas que había aprendido.

El cielo al amanecer.

La luz entrando por la ventana.

El calor del sol.

Levantó la cabeza.

—Quiero llamarme Hikari.

Mitsu la observó.

—¿Hikari… luz?

Ella asintió con una pequeña sonrisa.

—Porque… cuando desperté… vos estabas ahí.

—Y no tenía miedo.

Por un segundo, Mitsu no dijo nada.

Luego asintió.

—Entonces ese es tu nombre.

Hikari.

Solo… una chica humana aprendiendo a vivir.

Y por primera vez en mucho tiempo,

Mitsu sintió que su casa ya no estaba completamente vacía.

Una semana después…

El Árbol del Origen dio frutos nuevamente.

Dos.

Uno marcado con una energía oscura y rígida.

El otro con un chakra más amplio, antiguo y complejo.

Danzo Shimura.

Hiruzen Sarutobi.

Mitsu comenzó por el primero.

Al consumirlo, la información entró como cuchillas.

Sellos prohibidos.

Técnicas diseñadas no para proteger… sino para dominar.

El sello de la lengua.

El que impedía hablar.

El que castigaba la traición.

Pero había más.

Un sello aún más cruel.

Uno conectado al corazón…

y al cerebro.

Un mecanismo absoluto.

Si el portador revelaba información prohibida, el cuerpo se destruía desde adentro.

Vida y muerte en manos del usuario.

Mitsu abrió los ojos lentamente.

—Así que así controlabas a tus perros…

El sistema confirmó la asimilación.

Chakra obtenido: nivel kage inicial.

Débil.

Mitsu frunció el ceño.

—¿Era así de poco… o es por la edad?

Se rió solo.

Danzo siempre había dependido de otros.

Ahora lo entendía mejor.

Luego tomó el segundo fruto.

El de Hiruzen.

Apenas lo consumió, fue distinto.

No brutal.

No violento.

Fue como una biblioteca abriéndose de golpe.

Ninjutsu.

Mucho ninjutsu.

Fuego.

Tierra.

Agua.

Viento.

Rayos.

Técnicas comunes.

Avanzadas.

Combinaciones.

La razón de su apodo: el Profesor.

Todo su repertorio estaba ahí.

Pero su chakra… también era limitado.

Kage inicial.

Mitsu quedó pensativo.

—En los libros decía que eras el más fuerte…

Sonrió con ironía.

—Tal vez lo fuiste… una vez.

El Árbol no mentía.

Solo mostraba la verdad.

Mientras tanto, los avances con Orochimaru continuaban.

Día tras día.

Error tras error.

Hasta que finalmente…

funcionó.

La clonación de extremidades fue un éxito.

Brazos.

Piernas.

Órganos aún no.

Eso llevaría tiempo.

Era mucho más complejo.

—Curioso —murmuró Orochimaru—. Es más fácil crear un cuerpo completo… que una parte aislada.

Mitsu asintió.

La lógica del alma.

El cuerpo necesitaba coherencia.

Cuando los resultados estuvieron listos, notificaron al Cuarto Hokage.

Minato llegó en persona.

Trajo a un ninja veterano.

Había perdido el brazo en la guerra anterior.

El laboratorio estaba lleno:

ninjas médicos,

selladores,

asistentes.

El procedimiento fue delicado.

Las células clonadas reaccionaron.

El ninjutsu médico estimuló la vida.

Los tejidos comenzaron a aceptar la conexión.

Lento.

Minucioso.

Hasta que finalmente…

el brazo respondió.

Los dedos se movieron.

El silencio se rompió.

Habían tenido éxito.

El ninja lloró.

Minato cerró los puños con fuerza.

—Lo lograron…

El brazo necesitaría descanso.

Rehabilitación.

Tiempo.

Pero volvería a usarlo.

Eso era un milagro.

La noticia se difundió por toda Konoha.

La aldea celebró.

Orochimaru fue reconocido públicamente.

Minato le dio todo lo que pidió: recursos, espacio, personal.

Por primera vez…

la ciencia ninja caminaba hacia la vida, no hacia la guerra.

Las aldeas vecinas comenzaron a enviar mensajes.

Querían la tecnología.

Minato fue claro.

—Pueden traer a sus ninjas discapacitados.

—Las operaciones se harán aquí.

—Pero el conocimiento no saldrá de Konoha.

Hubo presión.

Amenazas veladas.

El Cuarto Hokage respondió sin titubear.

—Si quieren guerra… la tendrán.

Nadie respondió.

La guerra había terminado hacía poco.

Nadie quería otra.

Era tiempo de sanar.

Desde la distancia, Mitsu observaba.

Y por primera vez…

aprobó completamente a un Hokage.

—Hiciste bien, Minato —pensó—. Si llega otra guerra… te apoyaré.

Cuando se lo dijo en persona, Minato sonrió con sorpresa.

Y con algo parecido al alivio.

La nueva era había comenzado.

Y esta vez…

no sería gobernada por el miedo.

More Chapters