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Uterum

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Synopsis
Un virus desconocido se propaga con una rapidez devastadora, cobrando más de treinta millones de vidas en todo el mundo. La ciencia confirma lo impensable: es mortal y no distingue fronteras, ideologías ni clases sociales. Cuando la humanidad parece al borde del colapso, surge una esperanza: una vacuna capaz de detener la extinción. Pero la cura tiene un precio. En las mujeres, el fármaco provoca un efecto irreversible: la esterilidad total. Para evitar la desaparición de la especie, la comunidad científica propone una solución tan revolucionaria como inquietante: la implantación de un útero funcional en hombres que cumplan características biológicas específicas, convirtiéndolos en los nuevos portadores de vida. Mientras gobiernos, corporaciones y sociedades enteras se enfrentan a decisiones imposibles, los límites del cuerpo, la identidad y el poder se desdibujan. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar la humanidad para sobrevivir? ¿Y quién decide quién puede —o debe— dar vida en un mundo que ya ha perdido demasiado?
Table of contents
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Chapter 1 - Origen

Aquella mañana, Soren corría para llegar a tiempo a la primera clase. Por lo general,

la puntualidad le importaba poco, pero esa vez era diferente: debía rendir la

última prueba de matemáticas y, si llegaba tarde, suspendería la materia sin

derecho a reclamo.

Al cruzar la puerta del aula, jadeando y empapado en sudor, percibió de inmediato que algo andaba mal.

El silencio era absoluto. Todos sus compañeros permanecían quietos, incluso

Cecilia, la más ruidosa de la clase. Soren tragó saliva.

¿Acaso el profesor Kennet habrá preparado un examen imposible de aprobar? Pensó.

El nerviosismo disminuyó cuando se dio cuenta de que el profesor aún no había llegado. Caminó hasta su asiento y se sentó junto a Erik.

—¿Qué pasa? ¿Por qué están todos tan callados? —susurró mientras colgaba la mochila en el espaldar del pupitre.

Erik tardó en responder. Apretó los labios, como si dudara, y al final habló en voz muy

baja:

—El profesor Kennet dijo que hay malas noticias…

—¿Malas noticias? ¿De qué hablas?

—¿Recuerdas lo del nuevo virus que mencionaron en las noticias la semana pasada?

—Sí…

—Acaban de anunciar que se han registrado treinta millones de muertos en todo el mundo.

Las palabras cayeron como un golpe seco. Soren lo miró, incrédulo.

—¿Treinta millones? —repitió—. ¿Y qué va a pasar ahora?

Erik se encogió de hombros.

—El profesor nos pidió que esperáramos aquí. Luego nos reuniremos en el patio para escuchar un anuncio del director. Supongo que… —calló un instante— solo queda esperar lo peor.

—No digas eso —intentó animarlo Soren—. Tal vez encuentren una vacuna o un antídoto.

Hasta entonces deberíamos quedarnos en nuestras ca—

No terminó la frase. Un par de lágrimas resbalaron por las mejillas de Erik.

Soren se quedó en silencio. Lo conocía desde la infancia, pero nunca antes lo había

visto llorar. Comprendió que no había palabras capaces de aliviar la tristeza

de su amigo.

Mientras aguardaba la llegada del profesor Kennet, sintió cómo una inquietud fría

comenzaba a apoderarse de su pecho.

Por más que lo intentó, ya no pudo disimularla.