Cherreads

Chapter 2 - ¿QUE AHI EN LA CAJA?

El señor Hank quedó un poco intimidado.

El joven medía aproximadamente 1.80 metros, tenía una complexión ágil y una mirada profunda, pesada… pero sincera.

El chico notó su reacción.

—Disculpe si lo asusté un poco.

Hank soltó una risa suave.

—Jeje… tranquilo. No es muy común ver chicos de tu estatura aquí en el pueblo.

Luego añadió:

—¿En qué puedo ayudarte, amiguito? ¿Y cómo es tu nombre? Por tu acento no pareces de por acá, ¿cierto? Jeje.

El joven respondió con cortesía:

—Mucho gusto, señor Hank. Mi nombre es Alextro… y me gustaría entregarle algo.

Hank frunció ligeramente el ceño, intrigado.

—¿Cómo sabes mi nombre?

—Sé que es conocido en la zona… y sé que usted es el indicado.

Hank lo miró con curiosidad.

—¿Indicado para qué?

Alextro abrió un maletín y sacó un objeto extraño y peculiar.

Era una caja de madera, casi del tamaño de una caja de zapatos. Estaba cerrada con un candado antiguo. La superficie, aunque de madera sólida, estaba marcada con rayones, manchas y desgastes, como si hubiera sido golpeada con piedras o rasgada por objetos filosos durante años.

Hank la recibió con cuidado.

—¿Y esto qué es?

Alextro respondió con seriedad:

—Por lo que más quiera… ábrala solo en su casa.

No cuando llegue.

No cuando pueda.

Ábrala cuando el candado se torne de un color verdoso.

Hank sonrió, intrigado y emocionado.

—¿Por qué? Jeje… me siento como un mago con un tesoro muy valioso.

Alextro lo miró fijamente.

—Ya no tengo más tiempo. Volveré… pero solo cuando sea el momento indicado.

Mientras hablaba, señaló la caja y dejó una marca extraña sobre la madera.

Hank observó el símbolo durante unos segundos y volvió a preguntar:

—¿Qué hay dentro?

Pero al levantar la mirada…

Alextro había desaparecido.

El chico alto, vestido completamente de oscuro, ya no estaba.

Hank no supo hacia dónde se fue.

Con curiosidad y una extraña sensación en el pecho, comenzó a caminar hacia su casa mientras observaba la caja entre sus manos.

Detrás del árbol del que había salido, Alextro observaba al señor Hank alejarse poco a poco.

Sonrió.

—Jeje… perfecto.

Su cuerpo comenzó a desvanecerse lentamente, emanando destellos dorados y verdes, hasta desaparecer por completo.

El señor Hank finalmente llegó a su casa y se dirigió de inmediato a abrir la caja, ignorando lo que Alextro le había dicho.

—Es un candado muy viejo… lo abriré rápido.

Tomó un martillo y lo golpeó varias veces.

El candado no se movió.

El martillo terminó destrozado.

Confundido, tomó una sierra de mano. La hoja se dobló como si fuera de papel.

Intentó con un taladro.

En segundos, dejó de funcionar.

Hank frunció el ceño.

—¿Pero qué clase de candado es este? ¿Cómo es posible que se vea tan deteriorado y sea tan resistente?

Estuvo a punto de rendirse… hasta que recordó que tenía una motosierra.

Fue por ella.

Encendió el motor y comenzó a cortar con todas sus fuerzas, primero el candado… luego la caja.

No se detuvo.

Solo se detuvo cuando la motosierra se quedó sin combustible.

Entre una nube de humo, Hank pensó que había ganado.

Pero lo único que logró fue destruir la motosierra por completo.

La caja seguía intacta.

Hank, frustrado, murmuró:

—No comprendo… ¿cómo es posible que esta madera haya destrozado mi motosierra? Esto no tiene sentido…

Bueno… creo que será mejor esperar a ver qué pasa con esta caja mágica… jejeje.

Aun así, pensó:

No creo que sea posible que sea verdad lo que me dijo Alextro.

Se preparó para dormir.

Pero no pudo.

Daba vueltas en la cama, incapaz de dejar de pensar.

Hasta que llegó la medianoche.

La luna iluminaba su ventana con una luz tenue y hermosa.

Entonces lo notó.

Desde la sala, una luz intensa iluminaba el interior de la casa.

Se apresuró a ver qué sucedía.

Tal como Alextro había dicho, el candado emanaba una luz dorada, como el oro… y verde, como el césped en verano.

Hank susurró:

—¿Cómo… es esto posible?

Levantó la mano por instinto.

Al tocar el candado…

este se abrió por sí solo.

Dentro de la caja había un libro.

No muy grande ni muy pequeño.

Su cubierta tenía un bordado delicado, detalles perfectos, colores oscuros pero llamativos a la vista.

En la portada se leía:

DETRÁS DEL ÁRBOL

—Es un libro… me gusta… se ve muy bonito.

Parece hecho a mano.

Hank lo abrió.

Las páginas estaban en blanco de principio a fin.

Lo único escrito aparecía en la primera hoja:

"Este mundo es distinto, interesante y hermoso…

pero no es correcto con todos."

Hank sonrió con desconcierto.

—Jeje… qué profundo… y muy real para ser verdad.

Cerró el libro, lo dejó dentro de la caja y regresó a la cama.

Pero lo que ocurriría al día siguiente…

sería algo extraordinario para él.

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