"Cuando el frío lleva tu nombre"
Llega el invierno,
y con él,
tu sombra en cada rincón.
Tus manos,
ausentes,
siguen encendiendo mi memoria,
y tu perfume flota en la nostalgia del aire.
A veces me pregunto
si piensas en mí cuando el frío te acaricia,
si recuerdas mis brazos
como el refugio donde dormía tu risa.
Eras fuego en mis noches heladas,
la llama que no se extinguía.
Ahora solo queda el humo,
pero en su forma incierta
aún reconozco tu silueta.
El invierno me enseñó algo:
que no se necesita calor para arder,
solo el recuerdo de quien supo encenderte.
