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Chapter 31 - Capítulo Extra 4 (A)

Capítulo Extra 4: Mi Pequeña Oppenheimer

Perspectiva de: Adán, El Primer Hombre, el Puto Genio que lo vio venir.

Hay dos tipos de explosiones en esta vida. Están las explosiones aburridas, como cuando vuelo a un nido de pecadores con un solo de guitarra (que son geniales, no me malentiendan, pero son predecibles con el tiempo), y luego están las explosiones que te hacen sentir que el universo acaba de recibir una patada en las bolas.

Lo que pasó hoy en el cuarto de Vesper fue de las segundas.

Estaba en mi jacuzzi de oro, relajándome con un par de nenas que pelando uvas para mí, cuando sentí el temblor. Un segundo después: ¡BOOM! Un estruendo que hizo que mi guitarra favorita se desafinara sola.

—¡¿QUÉ MIERDA?! —exclamé en ese momento mientras salía del jacuzzi y tomaba rápidamente mi máscara para llamar a Lute.

—¡¿Qué carajos fue eso?! —gritó una de las nenas, mientras se ponía rápidamente el sostén de su amiga por "accidente".

—Perra, ese es mi sostén —le reprochó la segunda nena, mientras se ponía una bata de baño—. Lo hiciste a propósito, ¿verdad?

—No... Es solo tu imaginación —respondió la primera nena con evidente sarcasmo—. ¿Supongo que el trabajo llama, Dickmáster?

—Como una verdadera perra —respondí—. ¿Nos vemos el martes?

—Por supuesto.

¡CASH!

Con una reverencia exagerada, les abrí un portal. Las chicas soltaron risitas por mi excentricidad, recogieron sus cosas y se marcharon a sus casas.

—Espero que esta mierda sea buena —murmuré—. [Lute, ¿qué mierda fue eso?].

—[Ni idea, señor] —respondió Lute por el intercomunicador; era obvio que estaba volando al epicentro—. [Pero el epicentro fue en el ala este del cuartel, señor].

«¿El ala este? Ahí está el dormitorio de Vesper», reflexioné mentalmente. «Bueno, al parecer, a mi Calculadora favorita finalmente se le ocurrió construir esa Estrella de la Muerte y, al final, le terminó explotando en la cara».

Porque lo sabía eso no fue un terremoto normal. Fue como si la realidad misma hipara.

Cuando entre por el gigantesco agujero en la pared, que daba una vista increíble al los dormitorio de las Exorcistas.

—¡¿Pero qué cojones ha sido eso?!

Este lugar era un poema de la destrucción. Humo por todos lados, alarmas celestiales sonando (esas que Sera dice que nunca deberían sonar porque el Cielo es "perfecto", ja) y energía residual que era ¿Demoníaca? O ¿Sagrada?, Talvez ambas.

Lute estaba allí, tensa como una cuerda de guitarra, con la espada fuera buscando a quién cortar. Vaggie estaba ayudando a la mascota de Vesper, que parecía que había salido de una chimenea.

—Está bien, solo está conmocionada —informó Vaggie.

Lute acepto el informe con un asentimiento de cabeza. Pero mi atención estaba en un solo punto. En medio del desastre, entre los restos de metal fundido y el mármol pulverizado, estaba ella.

Vesper.

Tenía el uniforme hecha una mierda, el pelo blanco disparado en todas direcciones y la máscara rota. Y joder, cuando se le cayó y vi su cara... Había perdido por completo su expresión de "Soy un robot y no tengo sentimientos". Y fue remplaza por una expresión feroz. Ella no estaba llorando, no estaba pidiendo perdón, ni siquiera estaba asustada o arrepentida.

Estaba sonriendo y después comenzó a reír.

Y no era una risa de "estoy feliz porque es Navidad". Era la risa de un puto científico loco que acaba de descubrir cómo convertir el agua en napalm. Tenía un hilo de sangre dorada en la boca y unos ojos que brillaban con una ambición que me puso la piel de gallina (de la buena).

—No falló... —dijo Vesper, mientras se limpiaba la sangre—. El Proyecto Pandora no fue un error de cálculo. Solo necesitaba una prueba de estrés. La estructura del cristal era débil y necesita ajustes, pero los datos de esta inesperada granada... la forma en que la energía demoníaca mal calibrada interactuó con el acero angelical y el oro orgánico antes de la detonación...

—Puedo optimizar esta inesperada granada como armamento de infantería básica si calibro el flujo de energía y rediseño el esquema —explicó Vesper, mientras trazaba círculos invisibles con los dedos—. Pero... para mi verdadero objetivo solo necesitaré un material diferente para el cristal. Algo que sea del infierno, pero único. De esa forma, el techo de cristal de Sera no solo se va a abrir, Adán. Lo voy a pulverizar.

En ese momento, lo supe.

Sera siempre dice que las Exorcistas son "herramientas de orden". Mis cojones. Vesper no es una herramienta. Es una puta actualización para anticuado sistema del Cielo. Una actualización para la que nadie estaban preparado. La tía casi vuela medio sector, mata a su mascota, a ella mismo y lo primero que hace es analizar los datos del fallo, encontrarle una utilidad perfecta para destruir el infierno y preparará los planos para hacerlo mejor la próxima vez.

—¡JODER, VESPER! ¡Eres una absoluta psicópata! —solté una carcajada que debió oírse hasta en el Anillo de la Pereza—. ¡Casi vuelas el paraíso y lo primero que haces es pedir un material mejor! ¡Lute, llama un equipo de limpieza para este basurero y tráeme unas costillas recién hechas! ¡Esta nena acaba de inventar la pólvora celestial!

Me encanta.

Me vuelve loco.

Lute es mi mano derecha, es mi perra loca, la que mantiene a las chicas en fila.

Pero Vesper... Vesper es el arma que yo no sabía que necesitaba. Es la que va a hacer que el próximo Exterminio no sea solo una limpieza, sino un espectáculo de fuegos artificiales que Lucifer verá desde su maldito balcón.

—Lute, nena, deja de mirar las grietas —le dije, dándole un empujón amistoso—. ¡Trae al equipo de limpieza y que le den a Vesper todo lo que pida! Si quiere un material nuevo, que lo busque. Si quiere desmantelar el palacio, que me avise para mover mi jacuzzi.

Miré a Vesper una última vez antes de irme. Seguía allí, mirando el vacío, probablemente recalculando coordenadas o alguna mierda de esas de genio.

Sera va a tener un ataque al corazón cuando se entere de lo que esta chica está cocinando. Y yo voy a estar en primera fila, con mi guitarra en la mano, viendo cómo Vesper pulveriza el techo de cristal como ella siempre lo llama.

Porque si ella dice que va a romper el límite, lo va a romper. Y yo voy a ser el que le pase los cerillos.

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