Capítulo 4: Las Reglas de la Diosa y las Piezas en el Tablero
El recreo llegó con su usual cacofonía de risas y conversaciones triviales.
Pero para Koushi este era el momento perfecto para ser mago, porque ser el "escalón más bajo" de la pirámide social en esta preparatoria papael no era una carga, sino un privilegio táctico que el antiguo Shirota jamás podría haber aprovechado: El ser totalmente invisible para todo el mundo.
Mientras los demás buscaban la aprobación del grupo, demostrar su valía o buscaban sus talentos. Él se refugió en un rincón apartado del patio, bajo la sombra de un cerezo que aún no florecía.
Abrió su libro de "Técnicas de Concentración" (el manual de hipnosis camuflado) y comenzó a practicar con el yoyo de madera, esta sería su arma principal.
El movimiento pendular era perfecto y constante.
"Si este mundo es tan absurdo como el primer y único capítulo que vi en mi vida pasada, entonces la lógica es mi única arma", pensó, mientras comenzaba a analizar lo que sabía de la habilidad de Takamine. Que ella mismo explico en el primer episodio.
Basándose en su memoria fragmentada y lo poco que vio de este anime quedescarto al ver su prólogo y sus observaciones recientes, esquematizó las reglas de la Vía de la Virgen Eterna con una frialdad científica:
El Alcance Temporal: No es un salto al pasado remoto. Es un parche inmediato. Retrocede minutos, tal vez una hora como máximo. Es una herramienta para la perfección del presente, no para cambiar la historia o eventos fijos en el flujo temporal ya establecido.
El Costo de la "Munición": Cada prenda sacrificada es un borrado existencial. La ropa interior no solo se cae; desaparece literalmente del tejido de la nueva línea temporal que Takamine crea, no éxite un límites reales para su habilidad. Depende únicamente de cuanta ropa interior tenga puesta en el momento.
El Daño Psicológico y Autoaislamiento: Takamine es una prisionera de su propia logística y perfección. El estrés de mantener su posición, sus propios estándares inalcanzable y su propio aislamiento social; la dejaron con la "mentalidad del jugador" típica de los protagonistas isekai genérico. Creyéndose única y especial esta mentalidad trajo como consecuencias que ella terminó tratando a todo el mundo como unos simples NPC.
El Factor Koushi Shirota Original: Takamine esta perdidamente enamorada de Koushi, siempre lo estuvo pero tiene miedo de perderlo otra vez. Lo trata como su "closet" no solo por conveniencia, sino porque Koushi acepto conscientemente ese papel al sentir empatía por un monstruo como ella (ni siquiera se puede usar la escusa de que eran amigos de la infancia porque; el anterior Koushi no la recordaba porque en ese tiempo tenía el pelo corto y el mismo hizo las conexiones.)
Inmunidad: Takamine ya sabía como un extra puede volverse inmune a su habilidad; en teoría la inmunidad puede ser temporal, depende de Takamine o simplente es otra conveniencia de guion. Porque no encuentra el sentido existe un precedente verificado por la dueño por simple lógica; en el pasado un extra obtuvo la misma inmunidad al salto temporal de Takamine y lo perdió con el tiempo. Depues de todo solo es mirarle el pecho desnudo.
El Límite del Desnudo: Sin ropa interior de repuesto, su "divinidad" se acaba. Es una diosa con un inventario limitado y mucho dinero para gastar en bragas.
—Koushi si que eras una persona patético. —se dijo a si mismo con total desprecio al Koushi original. —tenias una chica en bandeja no de plata, sino de oro y solo te conformate con mirar.
— Takamine te dio sus debilidades. Una debilidad tan burda para un poder tan absoluto y ridículo—murmuró Koushi, recuperando el yoyo con un chasquido seco—. Es casi poético, ver como terminaste mendigando un cariño que ella te pudo dar simplemente si tenías el valor de decir algo o anlizabas un poco las caras.
Koushi cerró el libro y miró a la multitud de estudiantes.
La mayoría eran solo "extras", rostros borrosos sin líneas de diálogo (literalmente en el anime no tenían caras), destinados únicamente a reaccionar ante la belleza de Takamine. Sin embargo, rebuscando en los recuerdos del Koushi original, dos nombres surgieron con claridad, dos personas que no eran simples decorados o extras del fondo.
Erie Evergreen
Su "amiga de la infancia". El recuerdo de ella era un estallido de color y energía. Una chica alegre, una actriz en ascenso que actualmente estaba "fuera del mapa" debido a su carrera. Erie era la única persona que trataba al Shirota original como un ser humano y no como un mueble.
"Ella es la variable del caos", analizó Koushi. "Su cercanía con el antiguo Shirota es el único detonante capaz de hacer que la máscara de hielo de Takamine se agriete por los celos. Un recurso útil, si puedo manejarlo."
Rurika Kurosaki
La contraparte de Erie. Camarera en un restaurante familiar y, curiosamente, la pareja de Erie. Su relación era el único punto de estabilidad y madurez en este universo de hormonas descontrolada y clichés mal escritos.
"Rurika y Erie son el recordatorio de que existe algo fuera del juego mental de Takamine. Su relación estable es el contraste que necesito para demostrar lo tóxico y artificial que es este 'romance' predestinado".
Koushi sacó una moneda de su bolsillo. La hizo rodar por sus nudillos con una destreza que el Shirota original nunca habría poseído.
Si Erie regresaba, Takamine se volvería errática. Si Takamine se volvía errática, cometería errores con su habilidad. Y si cometía errores, él estaría allí con su libro de hipnosis y su maletín de trucos para recoger los pedazos de su voluntad.
— Cartas, monedas, hipnosis y una amiga actriz... —Koushi guardó la moneda y se puso de pie, viendo a lo lejos cómo Takamine caminaba rodeada de sus admiradores—. Tienes el tiempo a tu favor, Takamine-san, pero yo tengo el guion en mi cabeza.
Nada importaba, sí.
Pero la idea de ver a la "Diosa" perder su última prenda de control ante alguien que ella consideraba solo un "clóset" le produjo, por primera vez, una chispa de genuino interés.
Se dirigió a clase, el yoyo balanceándose en su bolsillo como un péndulo que marcaba el fin de la cuenta regresiva.
La comedia romántica estaba a punto de convertirse en un thriller psicológico, y la protagonista aún no se había dado cuenta de que el "extra" ya no estaba siguiendo su sombra.
