Cherreads

Chapter 28 - La figura en el hielo

La jaula que había detenido a Extimum no tenía barrotes comunes, sino un bloque de hielo sólido en su lugar. Medía unos quince centímetros de alto por diez de ancho, y en su interior se distinguía, difusa, una figura inmóvil.

Al acercarse, el hielo exhalaba un constante soplo helado que empañaba la visión de lo que contenía. Sin embargo, aún podía verse lo suficiente para reconocer la forma: era un hada, de apenas ocho centímetros de altura, encogida en una postura defensiva, con las manos cubriendo el rostro y unas alas iridiscentes que destellaban bajo la escarcha.

Li Xie: "Oh, veo que esta reliquia ha llamado su interés"—Comentó, con una sonrisa medida —"Es, principalmente, un adorno. A mis clientes les resulta fascinante. Un hada antigua, hallada en unas ruinas; seguramente hechizada por un mago poderoso en su época. El hielo aún conserva su frío incluso hoy".

Extimum estaba seguro: su premonición venia de la figura en el hielo. Sin embargo, según las palabras del comerciante, el hada llevaba congelada mucho tiempo. No podía percibir en ella aliento alguno ni el menor signo de vida.

Li Xie: "Si le interesan las hadas… tengo otras en exhibición. O, si busca algo similar, también cuento con duendes de Cornualles". Ofreció, intentando captar su atención.

Extimum no apartó la mirada de la figura atrapada en el hielo.

Extimum: "Dime, ¿estarías dispuesto a vendérmela?".

Li Xie: "Si es lo que deseas…"— Se encogió de hombros—"Es solo un adorno para mi tienda. Dado que eres un nuevo cliente, te la dejaré a un buen precio: apenas diecisiete galeones".

Al escuchar el precio exagerado, Extimum le dirigió una mirada aguda.

Extimum: "¿No dijiste que solo era una decoración?".

Li Xie: "No se enoje, mi señor"— Respondió, nervioso ante la presión que emanaba Extimum—"Aunque es una decoración, sigue siendo un espécimen de una criatura antigua. No muchos tienen la oportunidad de verla".

Extimum: "Doce galeones. ¿La vendes o no?". Replicó cortantemente.

Li Xie: "Ah, un duro negociador… de acuerdo, te la venderé. ¿Quieres mirar algo más?".

Extimum: "Sí. ¿Tienes contratos mágicos vinculantes?".

*tos tos*

El comerciante se sobresaltó, tosiendo ruidosamente. Sus ojos recorrieron la tienda como si temiera que alguien los escuchara, antes de responder en voz baja.

Li Xie: "Por supuesto. Son indispensables para este negocio… pero, mi señor, debe saber que son muy raros, y su precio…".

Extimum: "Solo dilo".

Li Xie: "Jejeje… es un placer tratar con clientes directos. Cinco galeones".

Extimum: "Te pagaré tres, y es un trato". No se dejaría estafar fácilmente por el comerciante.

En el mundo mágico existían muchos artefactos y hechizos para juramentos o contratos, pero en un lugar como aquel, la frase "contratos vinculantes" solo podía referirse a un tipo: los contratos de servidumbre maestro–esclavo.

Piezas antiguas, de fabricación ya perdida y muy escasas. Aun así, su rareza no los hacía más valiosos: estaban prohibidos en casi todas las comunidades mágicas, y su posesión podía costar desde una condena de prisión hasta la pena de muerte, dependiendo del país.

En cuanto a la razón, no había necesidad de explicarla.

Li Xie: "Excelente. Serán quince galeones en total".

Extimum pagó, redujo el bloque de hielo con un Reducio y lo guardó en su bolsa. Li Xie, a su vez, sacó un pergamino encantado de su bolsillo y se lo entregó. Poco después, Extimum salió de la tienda, encontrando a Harry esperándolo afuera con expresión pensativa.

Extimum: "Vamos". Dijo, y ambos se encaminaron hacia la calle principal.

Harry: "¿Conseguiste lo que buscabas?".

Extimum: "Sí, pero aun debo ver qué puedo hacer con ella. Te lo explicare después"— Hizo una breve pausa y, cambiando de tema, añadió—"Harry, lo que viste ahí dentro… es solo otro lado del mundo mágico. No todo son paisajes fantásticos; creo que ya lo sabes".

Harry: "Lo entiendo… Solo que no comprendo cómo pueden permitir que exista un lugar así".

Extimum: "Piénsalo de esta forma: aunque la luz juzgue a la oscuridad, no puede negar que una vive de la otra".

Harry guardó silencio, reflexionando sobre sus palabras. Por su infancia, sabía que no todo era luz y arcoíris, pero no imaginaba que hubiera esclavitud en el mundo mágico. Ver a las criaturas encadenadas le dejó un mal sabor de boca.

En poco tiempo, regresaron a las calles principales. Mientras caminaban, Extimum vio un letrero que le dio una idea.

Extimum: "Ven, creo que esto podría mejorar tu humor".

Extimum jalo a Harry hacia un edificio con un letrero que tenía una imagen de unas gafas.

"Magi-oculista"(chino).

La magia ha existido desde tiempos remotos, y muchas de las dificultades de los magos ya habían sido estudiadas. De ahí nacieron nuevas profesiones: algunas veneradas, otras condenadas al olvido. Entre las menos apreciadas estaba la de magi-oculista, especialistas en todo lo relacionado con la vista: desde gafas con usos específicos hasta la creación de ojos nuevos.

A pesar de lo prometedor que suenan, la reputación de la profesión se había visto empañada por prácticas sin escrúpulos en el pasado. Durante su apogeo, algunos magi-oculistas experimentaron con miles de personas, dejando ciega a casi la mitad de una ciudad mágica. Aunque en la actualidad sobrevivían fabricando gafas y accesorios, la desconfianza persistía.

** Tilín, tilín**

Una campana anunció su entrada. La tienda era pequeña: un único espacio para clientes, un amplio mostrador lleno de gafas de todas las formas y colores, y dos puertas cerradas que daban a otras habitaciones.

Harry paseó la mirada por el mostrador, deteniéndose en los modelos más extraños. Había gafas con lentes que destellaban, otras con cristales oscurecidos, y varias acompañadas de etiquetas escritas en pulcro caligrafiado: visión microscópica, observación de la magia, detección de criaturas invisibles, percepción lenta, visión a través de paredes… Había tantos tipos que pensó que, si uno podía imaginar unas gafas, allí las encontraría.

La dependienta era una joven asiática de cabello negro, liso y largo. Su piel clara contrastaba con unos ojos de un blanco perlado; vestía una bata blanca similar a la de un médico muggle y, sobre su cabeza, llevaba unas grandes gafas con múltiples lentes de colores que se plegaban y desplegaban.

Al verlos, se incorporó de su postura letárgica y saludó con entusiasmo.

???(chino): "Bienvenidos, bienvenidos. ¿Qué puedo hacer por ustedes, queridos clientes? "—Sus ojos se clavaron en Harry—"Oh… ¿y esto? Gafas… muggles".

Su expresión cambió al instante, del interés al leve disgusto. Harry no entendió las palabras, pero sí el gesto.

Extimum(chino): "Buenas tardes. Mi amigo aquí quiere solucionar su problema con sus ojos".

???(chino): "Ya veo, ¿desea obtener unas nuevas gafas o arreglar su problema de visión?".

Extimum(chino): "Su problema de visión".

La mujer parpadeó, sorprendida; había preguntado por cortesía y no esperaba que de verdad eligiera arreglar los ojos, lo que la hizo detenerse un momento y darle una mirada más interesada.

???(chino): "Niño, ven aquí".

Extimum:" Ve frente a ella". Le indico a Harry quien no entendía lo que la mujer decía.

Harry se acercó a la mujer, que bajó las enormes gafas de su cabeza y se las colocó correctamente. Comenzó a mover, uno a uno, los múltiples lentes de colores, evaluando con cuidado y calculando, a partir de la información que le proporcionaban, el problema visual de Harry.

Él, curioso, la observaba maniobrar con los lentes, como si resolviera un jeroglífico delante de sus ojos.

???(chino): "Bien, ya he visto su problema".

Metió la mano en su bolsillo y sacó varios frascos pequeños con etiquetas, examinándolos rápidamente antes de devolverlos uno a uno, hasta quedarse con el que buscaba. Sin preguntar, se acercó a Harry, destapó el frasco y, sujetándole la cabeza con firmeza, dejó caer dos gotas en cada ojo con un gotero. Luego lo cerró y volvió a guardarlo.

Retrocedió dos pasos, sacó su varita y la apuntó directamente a los ojos del muchacho.

—"Perfectam jingse".

El hechizo, una mezcla de latín y chino, probablemente una invención propia o familiar, resonó con la cadencia particular de las lenguas antiguas, que solían emplearse para dar mayor fuerza a la magia.

Harry parpadeó varias veces; luego, con incredulidad, se quitó las gafas.

Harry: "Puedo ver… perfectamente". Exclamo con emoción, aunque no le molestaban tanto las gafas al llevarlas casi toda su vida, pero todos los que usan gafas preferirían no usarlas de ser posible.

???(chino): "Serán dieciséis galeones". La mujer sonrió y le dijo el precio a Extimum, ahora notando que Harry no la comprendía.

Harry: "Yo pagaré". Aunque no podía entender mucho, pero sí pudo entender cuando nombro el precio.

Sacó las monedas, pagó y, animado, dejó una propina. Guardó sus gafas como recuerdo, feliz por descubrir que la magia podía curar su vista. Era extraño que nadie se lo hubiera mencionado antes.

Extimum observó en silencio; sabía que, pese a la mala fama histórica, los magi-oculistas competentes rara vez causaban daño hoy en día, y la presencia de aquella tienda en la calle principal era una señal de reputación. Salieron de la tienda con Harry aún maravillado, redescubriendo la ciudad sin cristales entre sus ojos.

Tras salir de la tienda, el bullicio de la calle principal volvió a envolverlos. Entre el murmullo de voces y el tintineo de campanas, llegaban aromas intensos: especias, aceite caliente, caldo hirviendo. No tardaron en encontrar un restaurante de madera oscura con techo rojo adoquinado, del que colgaban linternas bajo los aleros.

Subieron al segundo piso y se acomodaron junto a una ventana. Extimum hojeó el menú escrito en chino, con descripciones en inglés.

Extimum: "Ahora que lo pienso, acabo de recordar algo" —dijo, señalando un plato para que Harry lo pidiera por él—"Vuelvo enseguida".

Salió y cruzó a una tienda cercana de pociones. No tardó: solo necesitaba unas cuantas, dos de ellas pensadas para Harry. Una, de reajuste corporal, para que su cuerpo se recuperara del maltrato y corrigiera cualquier deformidad provocada por la desnutrición o daños previos. La otra, de fortalecimiento, para proveer energía y mejorar el efecto de la primera. Un Harry más fuerte, pensó Extimum, significaba más paz para él.

Cuando regresó, la comida ya estaba en la mesa. Harry disfrutaba de un plato de fideos, mientras frente a Extimum humeaba un "hotpot rugido de dragón". La peculiaridad del plato estaba en que, de vez en cuando, emergía de la olla un dragón de carne y sopa que parecía rugir y devorar otros trozos antes de volver a sumergirse.

Harry frunció el ceño: "¿Cómo puedes comer eso? La otra vez me quemé la lengua. Creo que ni los locales se atreven con ese hotpot".

De hecho, él había sido quien descubrió el plato el día anterior, pidiéndolo en el hotel sin saber de qué se trataba. Después de probarlo, literalmente escupió fuego, para diversión de los lugareños. Parecía que era un plato trampa para los turistas.

Extimum: "Es una sensación muy interesante"—replicó con calma—"Cuando te comes al dragón, escupes fuego y el picor se va. Además, como el dragón "devora" otros ingredientes del plato, el sabor se concentra y se vuelve más intenso".

Dejó la cuchara y sacó dos pequeñas botellas de su bolsa—"Toma. Primero la azul, luego la blanca. Pero antes de beber la blanca… muerde algo".

Harry lo miró con sospecha; la última instrucción sonaba peligrosamente siniestra.

"¿Para qué son?".

Extimum: "Para convertirte en un dragón y que vueles alto en el cielo. Ahora, bébelas".

Trató de decirlo con sarcasmo, pero su voz impasible hizo que Harry dudara de si hablaba en serio. A menudo, el tono neutro de Extimum volvía imposible adivinar sus verdaderas intenciones si no las aclaraba.

Harry ya había empezado a notar que Extimum tenía un particular placer en la miseria de otros, incluso si solo fueran cosas inofensivas. Rodó los ojos, pero sabía que Extimum no le haría daño. Terminó su bocado y bebió la primera poción. Tenía sabor a fresa. La segunda, en cambio, sabía a hierro viejo.

Un brillo divertido cruzó el rostro de Extimum mientras observaba. Primero, la piel de Harry tomó un tono azulado; luego, su cuerpo se hinchó y se adelgazó en sucesión. Su cabello creció y se estiró, acompañado de crujidos secos: *crack, crack*. Harry abrió los ojos, a punto de gritar, pero recordó la advertencia.

No podía ponerse a gritar en medio de un restaurante, y no tenía nada a mano para morder y amortiguar el dolor. Supuso que Extimum solo había bromeado con aquella advertencia, pero al ver la ligera sonrisa en su rostro, decidió vengarse: le tomó la mano y la mordió.

Extimum: "¡Ah, maldición!"—gruñó—" Te dije que mordieras algo, no a mí".

No logró atravesar la piel de Extimum, pero sí sorprenderlo. Después de unos segundos que parecieron eternos con sonidos estremecedores viniendo de su cuerpo, Harry se dejó caer en la silla, sudando y jadeando.

** Jadeo jadeo **

Harry jadeo varias veces y luego hablo, ignorando las entretenidas y horrorizadas miradas de otros comensales cercanos cuando escucharon el sonido de huesos romperse y carne expandiéndose y reformándose.

Harry: " Maldición… me engañaste. Fue muy doloroso, como si todos mis huesos se movieran".

Extimum se encogió de hombros—"Bueno, me mordiste, así que estamos a mano. Ahora, mírate".

Le tendió un espejo. Harry se observó y apenas se reconoció: su constitución débil había dado paso a un cuerpo más alto y fuerte; el rostro, ligeramente cambiado, y sin gafas, le confería un aire distinto, aunque la cicatriz permanecía.

Harry: "¿Ese soy yo?". Preguntó, incrédulo.

Extimum: "Sí. Ahora terminemos de comer y volvamos al hotel. Debo revisar algo y más tarde iremos a otro lugar".

.-.

En una tienda oscura, llena de jaulas y criaturas encadenadas, Li Xie estaba sentado frente al mostrador.

"Ja, ja, ja… je, je, je… ahora lo recuerdo…" —murmuró, con una sonrisa torcida—"Ese era Harry Potter. Oh, pero qué gran noticia… estoy seguro de que muchos pagarían una fortuna por esta información".

La carcajada resonó en la penumbra mientras hablaba consigo mismo.

Extimum, por su parte, no había previsto que alguien reconociera a Harry en China, y por eso no había mantenido la transformación en él.

.-.

De regreso en su habitación del hotel, Extimum se sentó en la cama y sacó de su bolsa el bloque de hielo, devolviéndolo a su tamaño original. El aire se volvió más frío al instante.

'¿Cómo debería abrirlo…?'. Se frotó la barbilla, evaluando opciones mientras el frío del bloque le rozaba la piel. Unos segundos después, se le ocurrió una idea. Extendió la palma como si sostuviera algo invisible y concentró su atención en su interior.

Al principio, no ocurrió nada. Extimum mantuvo la mirada fija en su palma, concentrándose en un punto profundo dentro de sí. Sabía que aquella energía púrpura existía, pero nunca la había usado; este era un intento tentativo, casi un experimento, sin saber si funcionaría.

El silencio se alargó, roto solo por su respiración medida. Casi un minuto después, pequeños destellos, como ilusiones fugaces o débiles reflejos de sol sobre el agua, comenzaron a aparecer sobre su mano.

Los destellos se intensificaron, arremolinándose hasta tomar forma: una energía etérea de color púrpura, parpadeante como una llama, que danzaba en el aire sobre su palma extendida.

La expectativa brilló en sus ojos mientras intentaba controlarla y mantenerla allí. Para su sorpresa, resultó fácil y fluido, como si moviera una parte de su cuerpo que siempre había estado presente, pero de la que nunca había sido consciente.

Jugó con la energía por un momento, probando cómo respondía a sus gestos y voluntad. Solo entonces volvió la mirada al bloque de hielo, extendió la mano y dejó que aquella luz púrpura se deslizara desde su palma hasta rodearlo por completo.

Mientras mantenía la energía, observó pacientemente en busca de algún cambio. Al principio no se hizo evidente, hasta que finas gotas empezaron a deslizarse por su superficie, desapareciendo antes de que pudieran tocar la colcha de la cama, sin dejar rastro.

Poco a poco, como si se disolviera en la nada, el hielo se derritió. Hasta que finalmente la figura encerrada cayó suavemente sobre la cama.

Ahora, sin la distorsión del hielo, podía verla con claridad: un hada de no más de ocho centímetros, con apariencia juvenil y alas de mariposa que combinaban el azul profundo con tonos de rojo fuego.

Vestía un delicado conjunto hecho de escamas cristalinas que destellaban a la luz, una tiara cian con una gema morada en el centro, brazaletes dorados y una capa translúcida de color lavanda que caía hasta sus pies descalzos. Su cabello, de un rojo anaranjado, descendía en una cascada hasta las rodillas.

[Imagen aquí]

En la época actual, las hadas no gozan de gran consideración: para muchos magos no son más que criaturas bonitas y decorativas. Suelen habitar bosques, aunque algunos las mantienen como mascotas, principalmente porque sus alas sirven como ingrediente en ciertas pociones.

Poseen su propia magia, aunque poco poderosa, y entre los muggles son quizá una de las criaturas mágicas con mejor reputación. A pesar de su apariencia frágil, tienen un carácter belicoso y narcisista; por lo general son dóciles y poseen cierta inteligencia, pero no pueden comunicarse con palabras, limitándose a zumbidos semejantes al tintineo de campanas.

Todo eso describe a un hada común. Lo que Extimum tenía frente a sí era un hada de tiempos antiguos.

Extimum la examinó. Su piel estaba fría y su cuerpo rígido, sin señales de vida perceptibles, aunque su instinto le decía que no estaba muerta.

Sacó varias pociones que había comprado antes: nutricionales, de fortalecimiento, de extensión de vida, de vitalidad y de recuperación mágica. Si de alguna forma seguía con vida, estas pociones deberían ayudarla de alguna manera.

Colocó un tazón sobre la cama y comenzó el proceso. Desnudó al hada con cuidado; fue una sensación extraña, como quitarle la ropa a una muñeca, solo que la muñeca y su ropa eran demasiado realistas. Luego la sumergió en la primera poción, asegurándose de que su cuerpo absorbiera el líquido antes de pasar a la siguiente. Repitió el procedimiento con cada una, dedicando alrededor de diez minutos por poción y dejando para el final la de vitalidad.

Evitó combinarlas: incluso un aprendiz sabía que mezclar pociones podía provocar efectos adversos.

Después de sumergir al hada en cada poción, notó que la condición de su cuerpo mejoraba, pero aún no había signos de vitalidad. Restando solo la última poción, un pensamiento llevo al otro y finalmente decidido gotear un poco de su sangre en la poción de vitalidad sobre la que se remojaba el hada.

Dos gotas de sangre se deslizaron por su dedo hasta caer en el liquido blanco de la poción. La superficie se ondulo levemente y luego, cambio. Dorado y púrpura se arremolinaron, divididos por una línea roja, antes de fusionarse y volver al blanco original con un sutil brillo dorado.

'Espero que esto funcione'.

Extimum retiro al hada del tazón y la seco y envolvió con un pañuelo, después de eso, solo espero, no era necesario que despertara, solo necesitaba sentir una chispa de vida en ella para saber si había valido la pena todo su esfuerzo.

Dejando que el tiempo pasara, cerró los ojos para meditar y reforzar su oclumancia.

El tiempo voló y pasaron dos horas.

Sus ojos se abrieron de su meditación, estiro su cuerpo, y luego fijo su atención en el hada.

'Respira'. Pensó con sorpresa y satisfacción. Su respiración era débil, pero constante, como si solo durmiera.

Se quedo mirándola fijamente por un rato, asegurándose que su percepción era real. A pesar de todo lo que había hecho y que deseaba que estuviese viva. Su pensamiento racional no había tenido mucha expectativa en ello.

Ahora la realidad lo maravillaba con los hechos.

Su mirada fija y pensativa solo se detuvo cuando notó que la figura se movía un poco.

Extimum:' Realmente está viva'. Cuando ese pensamiento finalmente se estabilizo en su mente, no dudo, alcanzando su bolsa.

Sacó el pergamino amarillento que le había comprado a Li Xie. No era tan ingenuo como para despertar a un ser antiguo sin tomar precauciones. ¿Y si fuese malvado? ¿No sería ridículo estar reviviendo a su propio asesino? No podía confiarse.

Su instinto lo llevo a encontrar el hada, pero no le dijo para que. Podría ser para destruir una amenaza antes de tiempo.

Leyó el documento con atención. El lenguaje en el que estaba escrito contenía una exquisita caligrafía, pero redactado en una jerga anticuada y parcialmente obsoleta comparado al lenguaje actual.

Mientras leía, sus cejas se movieron ligeramente, este…no era exactamente el contrario que había esperado.

Seguía siendo un contrato maestro-esclavo, pero era mas exacto llamarlo un contrato maestro-mascota. Parecía similar, pero había algunas diferencias: Un vínculo mental bidireccional y un instinto o sentimiento forzado de buena voluntad del esclavo hacia su maestro.

'Tch, no debí confiarme en ese comerciante'.

Esa segunda característica, podía ser buena o mala, dependiendo de como se la viera. Aunque a el mismo no le gustaba imponer emociones o sentimientos en otros. Sabía como se sentía y le disgustaba profundamente.

Incluso si era mas una sugestión que un lavado de cerebro.

'Pero es lo que hay'.

No pensándolo más, corto la yema de su dedo con su uña alargada y presiono su dedo sangrante sobre el área destinada para el maestro. Luego movió el pergamino hacia el hada y este brillo suavemente antes de salir volando y sumergirse en su cuerpo dejando una marca que brillo y luego desapareció.

Esta fue exactamente la razón de porque estaban prohibidos estos contratos, ya que no requerían el consentimiento de la parte esclavizada. Por suerte para el mundo, un contrato menos, era uno menos que existiría en el mundo.

De hecho, todavía estaba sorprendido de que Li Xie realmente tuviera uno en su poder, en ese momento solo había preguntado casualmente y si algo esperaba comprar un contrato mágico normal, pero cuando vio la reacción de Li Xie y luego el pergamino que le había entregado, no tuvo más opción que continuar como si esa hubiese sido su intención inicial.

Aunque también sospechaba que Li Xie en realidad había querido usarlo para deshacerse de una papa caliente.

Después de realizar todo el proceso, Extimum solo espero un poco más, hasta que el hada finalmente dio señales de despertar.

--Pov Hada--.

Los párpados del hada revolotearon antes de abrirse del todo. La luz le resultó extraña, y sus ojos, desenfocados, parpadearon varias veces como si intentaran acostumbrarse. Aún pesaba en su mirada ese letargo espeso que acompaña a los descansos prolongados.

Poco a poco, los alrededores se fueron esclareciendo. Su confusión creció al descubrir que no reconocía el lugar: paredes desconocidas, una cama enorme bajo su cuerpo, un techo que nunca había visto. Se incorporó lentamente, sentándose, y dejó que su mirada recorriera la habitación en busca de algún punto familiar.

Sus alas, caídas y decoloradas, apenas se movían. Intentó ponerse de pie, pero solo consiguió tambalearse; sus piernas no la sostenían. Aunque ahora estaba despierta, la recuperación tan rápida parecía tener un precio: su cuerpo tembloroso y el rostro pálido le daban un aire frágil y enfermizo. Aun así, la tensión en su postura mostraba que se mantenía alerta, consciente de hallarse en un lugar desconocido.

Entonces, una corriente fría acarició su piel. Se estremeció. Bajó la vista… y sus alas temblaron con un espasmo involuntario al notar que estaba completamente desnuda. Su respiración se aceleró; con movimientos apresurados, agarró el pañuelo que la cubría para enrollarlo alrededor de sí, cubriéndose lo mejor que podía.

Solo cuando se sintió mínimamente protegida levantó la vista, y fue entonces cuando lo vio: un joven de expresión neutra, sentado a poca distancia, observándola con calma.

El tintineo de sus alas acompañó un sonido agudo que escapó de sus labios. Su mirada, una mezcla de aprensión y desconcierto, se clavó en él. Trató de decir algo, pero lo único que salió de su garganta fue un sonido áspero y quebrado. La sorpresa se reflejó en sus ojos; llevó una mano a su cuello, tragó saliva con dificultad y volvió a intentarlo

???(###): "H-h-hola,*Tos*¿Dónde estoy?". Palabras quebradas, en un dialecto antiguo, salieron de su boca.

--Fin Pov--.

 

Extimum:' Puede hablar'. Una leve sorpresa se reflejó apenas en sus ojos. Las hadas de la época actual no podían pronunciar palabra, ni mucho menos articular frases coherentes.

Pero no era solo eso. Ella no hablaba en inglés, ni en chino, y tampoco se trataba de la conexión mental del contrato. No… reconocía el sonido: era un lenguaje antiguo, el mismo que él había hojeado en el grimorio por simple curiosidad.

Ese idioma no tenía nombre; en su tiempo, era usado por todos los pueblos mágicos como lengua común. Aunque cada especie conservaba sus propias lenguas, todos dominaban aquella forma de comunicación universal. Ahora, apenas quedaban unos pocos registros sin descifrar en las bóvedas de los ministerios, y quizá solo familias antiguas, como la suya, conservaban un libro detallado como recuerdo histórico.

Durante unos segundos, se limitó a observarla, evaluando su fragilidad y midiendo cada gesto.

???(dialecto antiguo): "¿Qué es este lugar? *ugh* ¿Quién eres? Y… ¿Quién soy?".

Las palabras salieron atropelladas, impulsadas por la incertidumbre.

El hada parecía tener problemas de memoria por el largo tiempo congelada y, aunque mantenía una posición defensiva, era más por costumbre que por verdadera capacidad de actuar.

Extimum: 'Pérdida de memoria eh… también está dentro de las posibilidades '.

No ignorándola más, Extimum decidido responderle.

Extimum(dialecto antiguo): "Estamos en… bueno, el lugar donde resido en este momento. En cuanto a ti… no lo sé". Respondió en el mismo dialecto antiguo, algo mecánicamente, pero de forma comprensible.

En un principio estuvo tentado a decir "China", pero era probable que ella ni siquiera supiera qué o dónde era eso, por lo que no tenía sentido tratar de explicárselo; sería tan bueno como decir nada.

El hada bajó la mirada. Su mente estaba tan en blanco como la respuesta que había recibido. Permaneció en silencio, sin saber qué más preguntar; su confusión evidente incluso en la forma en que sostenía el pañuelo contra su cuerpo.

Extimum(dialecto antiguo): "Puedes usar esta ropa". Notando su incomodidad, Extimum le entrego su ropa.

???(dialecto antiguo): "Ya veo… gracias".

El hada tomó la ropa y se cambió allí mismo. Parecía que su mente aún no estaba del todo estable: en un principio se cubrió como si sintiera vergüenza, pero, al decidir cambiarse, fue como si olvidara ese detalle por completo y empezó a vestirse sin la menor inhibición.

Después de eso, ambos cruzaron una mirada y permanecieron así, en silencio, durante varios minutos.

El hada intentaba organizar sus pensamientos e hilar algún recuerdo sobre sí misma. Su situación actual le resultaba un misterio y, además, había un vínculo extraño que sentía con aquel joven: cuando se concentraba, podía percibir su presencia y entender emociones superficiales que no eran suyas.

Extimum, por su parte, también notaba la conexión. Este vínculo telepático bidireccional le permitía sentir el torbellino de emociones que el hada experimentaba y ubicar su presencia con solo cerrar los ojos. Por el contrato, además, podía ordenarle cualquier cosa que deseara.

La sensación que le producía era distinta a la conexión que había establecido con Hermione al reclamarla o beber su sangre; esto se sentía más íntimo, como si los acercara de una forma familiar que había nacido de la nada. Aunque, al final, no dejaba de ser solo eso: una sensación, sin obligación alguna.

Así se mantuvieron, hasta que un golpeteo en la puerta interrumpió el silencio.

Harry: "Extimum, ¿ya terminaste? Dijiste que iríamos a otro lugar por la tarde".

Extimum no respondió de inmediato. Sostuvo la mirada del hada un instante más y, finalmente, extendió su mano hacia ella.

Ella la observó un momento antes de subir con ligereza, dejándose alzar hasta su cabeza. Siguiendo la intención que él le transmitió, se encogió y se acomodó entre su cabello, quedando casi invisible a ojos ajenos.

En algún punto de su comunicación silenciosa habían alcanzado un nivel de familiaridad tácita: él sabía que se sentía perdida y vulnerable, así que decidió ocultarla hasta que estuviera más cómoda. Además, su apariencia, aunque similar a otras hadas, era lo bastante extraordinaria como para llamar la atención.

Poniéndose los zapatos y alisando la ropa, Extimum se levantó y abrió la puerta, encontrando a Harry esperándolo.

Extimum: "Lamento la demora. Vamos, tenía planeado que visitáramos la rama de mi familia en China".

Harry: "Oh, no sabía que tenías familia aquí".

Extimum: "Básicamente, hay una rama de mi familia en cada país importante con comunidad mágica.".

Harry: "Así que a eso se refería Ron con que tu familia está en todos lados… pensé que era solo una forma de decirlo".

Extimum: "De todas formas, no es seguro que podamos conocerlos. No les he avisado de mi presencia aquí, pero podemos pasar a saludar".

Harry: "Espera… si no los conoces, ¿cómo sabes dónde viven?".

Extimum: "Hay una forma para ello, ya verás".

Extimum y Harry salieron del hotel y caminaron por las concurridas calles hasta llegar frente a un edificio elegante, de diseño antiguo, pero bien conservado. En el letrero, escrito con una cursiva refinada, se leía: Inmemorial Vesperi.

Ese era el nombre del conglomerado comercial bajo el que se registraban todas las empresas de la familia Shadowless. Este lugar, en particular, funcionaba como centro comercial.

En su interior había todo tipo de negocios: la mayoría pertenecientes a la propia familia, aunque también había locales de otras compañías que alquilaban espacio. Para establecerse allí era necesario mantener un alto nivel de calidad y garantía en los productos, para no devaluar la marca.

Extimum condujo a Harry por el vestíbulo, repleto de tiendas y clientes. El lugar estaba concurrido, frecuentado sobre todo por familias de clase media alta o adineradas.

Se dirigió hacia lo que parecía una oficina de atención. Durante el trayecto, su aspecto, que había mantenido desde su llegada a China, empezó a cambiar hasta adoptar su apariencia original, lo que atrajo algunas miradas curiosas.

El hada, oculta en su cabello, reaccionó con sorpresa y alarma al notar el cambio.

En el mostrador, un hombre de mediana edad, de rasgos asiáticos, cabeza rapada y ojos cafes, vestía un kasaya budista. Mantenía los ojos cerrados hasta que notó la llegada de Extimum.

???: "Buenas tardes, estimado cliente. ¿En qué puedo ayudar?". Preguntó en un inglés impecable, quizá reconociendo de inmediato el origen de Extimum.

Extimum: "Por favor, envíe un mensaje a cualquier miembro de la familia con el que pueda comunicarse. Dígale que un invitado de la rama inglesa ha venido de visita". Extimum fue directo a lo que necesitaba, sin dar demasiados detalles.

Se sabía que los recepcionistas en atención al cliente eran, en realidad, los administradores del edificio, y mantenían contacto directo con la rama local de la familia.

???: "La sangre no correrá sin desenvainar tu espada". El hombre asintió en comprensión y luego soltó una frase.

Harry frunció el ceño, desconcertado por la respuesta, que parecía no tener relación alguna con lo dicho por Extimum.

Extimum: "Pero mi vaina aún descansara en tu cuello". Extimum, por otro lado, solo respondió como si entendiera y fuera perfectamente normal.

El hombre asintió levemente, hizo un gesto ritual con las manos y desapareció mediante aparición.

Harry: "¿Qué fue eso?".

Extimum: "Procedimientos. No puedes simplemente pedir ver a la familia; cualquiera podría intentarlo. Usan frases que debes completar para verificar tu identidad".

Harry: "¿Y si alguien aprende la respuesta?".

Extimum: "No siempre es la misma frase. Y esto solo sirve para que alguien venga. Si no eres de la familia… digamos que no saldrías muy bien parado.".

Harry: "¿Entonces cómo se comunica una persona normal con tu familia? ¿No sería imposible entonces la comunicación?".

Extimum: "Bueno, lo habitual: pides una cita, te encuentras con un miembro o, si eres conocido, envías una lechuza.".

En ese momento, el hombre regresó acompañado de una mujer alta y elegante.

???: "Mi señora, este es el invitado que solicitó su presencia".

La mujer, de porte imponente, tenía rasgos asiáticos mezclados con norteamericanos. Su cabello rubio caía en ondas hasta la espalda, sus ojos grises eran penetrantes, y vestía un qipao rojo con bufanda blanca y tacones. Llevaba una pipa en la mano y transmitía una arrogancia fría.

???: "Veamos… esos rasgos, el color de tu cabello… tu ropa. Debes ser el hijo Callum y Ava. Ven aquí".

La mujer lo abrazó con entusiasmo, dejando a Extimum un tanto sorprendido e incómodo por la reacción.

???: "Ah, y eres igual de frío que ellos. Soy Rou Shadowless… algo así como tu tía lejana. No importa, somos familia. Ven, te llevaré a conocer a los demás.".

Su actitud cambió de la frialdad inicial a una energía afectuosa en el instante en que reconoció a Extimum. El administrador, por su parte, parecía tan sorprendido que era evidente que no acostumbraba verla así.

Extimum: "Espera, traigo un amigo conmigo".

La mirada entusiasta de la mujer se detuvo un poco ante sus palabras.

Rou:" ¿Confiarías tu vida en el?". Rou alzo una ceja y pregunto muy seriamente.

Las reglas de la familia Shadowless eran estrictas respecto a llevar invitados a la casa principal: debía existir una confianza absoluta. Si la respuesta era negativa, el invitado sería llevado a una de las casas de fachada para recibirlo, sin revelar la ubicación real.

Extimum reflexionó un instante. Aunque había olvidado ese detalle, estaba seguro de que Harry no era una amenaza.

Extimum: "Sí".

Rou le dirigió una mirada más profunda a Harry y luego volvió a mirar a Extimum.

Rou: "Bien, ven tú también". La mujer dejo su acto serio y tomo la mano de Extimum y le ofreció su otra mano a Harry.

Harry, sorprendido por la afirmación de Extimum, tomó su mano, y desaparecieron junto a ella.

.

Aparecieron en un pequeño valle, justo en la depresión donde se unían dos montañas. El lugar formaba un paso angosto y rocoso en la entrada, pero se abría poco a poco hacia el interior.

El camino estaba cubierto por la sombra imponente de las montañas y envuelto en una neblina que se deslizaba a ras del suelo, difuminando la vista a lo lejos. No había construcciones visibles en los alrededores… hasta que, en medio de aquel paraje sombrío, surgía la visión más extraña: una mansión flotando sobre lo que parecían nubes sólidas.

No era enorme, pero sí lo suficientemente grande para merecer el título de mansión. Su arquitectura recordaba a la residencia de Extimum, aunque con un marcado toque oriental en techos, molduras y acabados.

El acceso era tan peculiar como el paisaje: un sendero de piedras flotantes, separadas entre sí y en constante movimiento. Sin embargo, por más que las rocas cambiaban de posición, siempre parecía mantenerse un camino seguro hacia la entrada.

Harry: "Wow… es hermoso".

Rou: "Por supuesto. Esta es la casa principal de la familia Shadowless en China. Aunque lo realmente impresionante es el interior".

Extimum estaba por comentar algo, cuando sintió un ligero tirón en el cabello: el hada, aún escondida, parecía mareada. No era que no pudiera resistir la aparición, pero su cuerpo no estaba acostumbrado a la sacudida.

Rou: "Bien, vamos a-Oh, veo que tu amiga no se siente bien. No te preocupes, siempre llevo algunos elixires para esto". Dijo mientras sacaba una botella de algún lado.

Harry: "¿Quién?". Preguntó, desconcertado.

Rou: "Hablo del compañero de Extimum. ¿No la has visto?".

Harry siguió la dirección de su mirada hasta notar, entre el cabello de Extimum, la diminuta figura del hada.

Harry: "¿Desde cuando tienes un compañero? Creí que no tenías".

Ya sabía por comentarios de Hermione y alguna que otra discusión, que Extimum no tenía mascota o criatura vinculada como compañero. Recordaba, de hecho, una ocasión en que Hermione se quejó de que él no cumplía con los requisitos de Hogwarts, solo para ser silenciada cuando Extimum le susurró algo que no alcanzó a entender… pero que, por su expresión, no sonaba nada tranquilizador.

En el mundo mágico, era común que un mago obtuviera un compañero por tradición, utilidad o simple compañía. Aunque no era obligatorio, tenía un peso cultural importante: simbolizaban el inicio del camino de un mago en la magia, fomentaban el cuidado hacia las criaturas mágicas y, en la práctica, servían como asistentes en clases, mensajeros o, en muchos casos, ayudaban en hechizos específicos.

Rou acercó la botella al hada, que recuperó su tamaño habitual de ocho centímetros. Con cautela, tomó la boca de la botella con ambas manos y bebió un sorbo. Lo hizo porque Extimum, a través del vínculo, le transmitió que era seguro.

Extimum: "Fue a ella a quien fui a buscar en esa tienda".

Harry: "Oh…".

Rou: "Bien, no nos demoremos más. Andando".

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