El campo de entrenamiento estaba casi vacío.
Solo el sonido del viento moviendo las hojas y el golpeteo suave de los kunai clavados en los troncos.
Mitsu llegó puntual.
No sabía quién sería su tutor.
Ni quiénes serían sus compañeros.
Solo sabía una cosa:
este paso definiría su futuro como ninja.
—Llegaste temprano.
La voz vino desde atrás.
Mitsu se giró.
Un hombre de mediana edad avanzaba con paso tranquilo.
Vestimenta estándar de jōnin.
Sin símbolo de clan.
Cicatrices visibles.
Mirada serena.
—Soy Tetsu Arakawa —dijo—. Desde hoy, tu tutor.
Mitsu inclinó la cabeza.
—Mitsu.
—Bien. Esperemos a los otros.
Minutos después llegaron dos figuras.
Una chica de cabello corto y mirada firme.
—Mai.
Y un chico delgado, algo nervioso.
—K-Kenta…
Tetsu los observó a los tres en silencio.
Luego habló.
—Antes de aceptar este equipo… quiero ver si valen la pena.
Clavó tres kunai en el suelo.
—Ataquen.
Los tres se miraron sorprendidos.
—¿A usted? —preguntó Kenta.
—Con todo lo que tengan.
No hubo tiempo para dudar.
Mitsu fue el primero en moverse.
Taijutsu directo.
Movimiento limpio.
Tetsu bloqueó con un solo brazo.
Mai lanzó un jutsu de doton básico.
El jōnin saltó por encima.
Kenta arrojó shuriken desde atrás.
Todos fallaron.
En menos de diez segundos, los tres estaban en el suelo.
Sin heridas graves.
Solo presión.
—Bien —dijo Tetsu—. No son fuertes… pero no se paralizaron.
Los miró uno por uno.
—Los apruebo.
Los tres parpadearon.
—¿Así de fácil?
—No —respondió—. Ahora empieza lo difícil.
La misión fue asignada ese mismo día.
Rango C.
Protección de caravana comercial.
—Bandidos armados —explicó Tetsu—. No son ninjas, pero matan igual.
Cuando cruzaron las puertas de Konoha, Mitsu sintió algo distinto.
El mundo se abría ante él.
No había muros.
No había seguridad.
Solo camino… y peligro.
El ataque ocurrió al tercer día.
Cuatro hombres surgieron del bosque.
—¡Entreguen la carga!
—Formación —ordenó Tetsu.
El combate fue breve pero real.
Mitsu cortó con su kunai sin dudar.
Mai cubrió con doton.
Kenta lanzó armas ninja con precisión.
Cuando todo terminó, los cuerpos yacían inmóviles.
El silencio pesaba.
—Acostúmbrense —dijo Tetsu—. Esto es ser ninja.
Esa noche, montaron guardia.
Turnos rotativos.
Cuando todos dormían, Mitsu se movió con cuidado.
No hizo ruido.
Del suelo tomó un cabello oscuro de Tetsu, caído durante el combate.
Luego otro de Mai.
Y uno más de Kenta.
Nadie lo notó.
Nadie lo sintió.
El sistema reaccionó en silencio.
[ADN completo obtenido]
[Jōnin — confirmado]
[Semilla del Origen creada]
[Tiempo de maduración: 7 días]
Mitsu apretó el puño.
Su corazón latía rápido.
—Siete días…
Solo pensar en lo que ese fruto podía darle…
Fuerza.
Velocidad.
Experiencia real de un jōnin.
Se recostó mirando el cielo nocturno.
No sonrió.
Pero por dentro… ardía de emoción.
El árbol del origen seguía creciendo.
Y él también.
