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Chapter 63 - ES UNA ORDEN

El Gran Salón del Consejo estaba sumido en silencio, solo interrumpido por el parpadeo de los hologramas que proyectaban la grabación del combate. El Rey T'Chaka permanecía sentado en su trono, con el rostro impasible, mientras los ancianos del consejo observaban las imágenes con gestos de desdén y desaprobación.

En el centro de la sala, T'Challa aguardaba de pie, sintiendo el peso de las miradas sobre él.

-Es un bárbaro *soltó uno de los ancianos, señalando la grabación con desprecio* ¿Dónde está el honor en un combate así?

-Es una vergüenza que ese extranjero sucio haya participado en un ritual tan importante *añadió otra integrante del consejo, dirigiéndose directamente al Rey* Ha manchado la reputación de Wakanda ante nuestros propios ojos.

T'Chaka no respondió. Seguía rascando su barbilla, con la mirada fija en el video. T'Challa, sintiendo la presión del ambiente, se inclinó levemente ante su padre.

-Padre, pido que me perdones *dijo con voz contenida* Creí que sería una buena idea, alguien confiable...pero me equivoqué. No tuve en cuenta que aún es muy joven, como ya mencionaron algunos, para este tipo de misión.

Los ancianos asintieron con suficiencia. T'Challa continuó, tratando de retomar el control de la situación.

-Prepararé a mi equipo, así como a quienes me acompañarán, y estaremos listos para mañana.

-Es impresionante *murmuró T'Chaka, interrumpiéndolo sin apartar la vista del holograma.

La sala quedó en silencio. Los consejeros se miraron entre sí, confundidos. Una de las ancianas se adelantó un paso.

-¿A qué se refiere, mi Rey?

-Superó mis expectativas *declaró T'Chaka, mirando finalmente a los ancianos y luego a su hijo* La fiereza, la desesperación por el combate, esa necesidad de aplacar a su enemigo... es justo lo que necesitamos.

-Pero el joven perdió el combate *replicó un consejero, poniéndose de pie con indignación.

-No es digno *secundó otro.

T'Chaka se levantó con lentitud, señalando el holograma donde el video estaba en pausa, justo en un momento de brutal intercambio.

-El combate nunca se trató de ganar, sino de demostrarse como guerrero. Más precisamente, el mostrar hasta qué punto está dispuesto a llegar. Este chico estuvo dispuesto a dar todo de sí en una situación de emergencia, en territorio desconocido, ante un contrincante prácticamente imposible de vencer. Tener a alguien así para arrojar al campo de batalla enemigo es indispensable.

Los ancianos se miraron, procesando las palabras de su soberano. La idea empezó a cobrar sentido en sus mentes estratégicas.

-Si es así... es algo que se puede desplegar...como en una guerra de guerrillas *comentó uno de ellos, pensativo.

-Puede servir de distracción *asintió otro* Tanto para desviar al enemigo del objetivo real como para arrojarlo al frente si la situación se vuelve urgente y necesitan huir.

Varios miembros del consejo empezaron a asentir, alabando la visión del Rey.

T'Challa, que escuchaba todo con creciente incredulidad, frunció el ceño.

-Saben que están hablando de una persona, ¿verdad? 

-Mejor dicho de un cavernícola, un salvaje *corrigió un anciano sin mirarlo.

-Es un niño *levantó T'Challa levemente la voz.

-Detalles *desestimó otro consejero con un ademán de la mano.

-Es un extranjero *añadió alguien más* No tenemos ninguna deuda con él ni debemos protegerlo. Nuestro deber está en el bien y la prosperidad de Wakanda. El niño quiso meterse en esto por cuenta propia, ¿Qué tiene de malo que lo usemos?

T'Challa ya no pudo contenerse y alzó la voz.

-Es un joven que intenta evitar una guerra inminente entre Wakanda y Atlantis. Intenta evitar que miles mueran, ¿y así piensan...?

-¡T'Challa! *la voz de su padre tronó en el salón, cortándolo en seco.

El príncipe se dio cuenta de su arrebato y bajó la mirada, guardando silencio.

 T'Chaka miró a los del consejo por un momento y luego se volvió hacia Okoye.

-¿Se sabe algo de Hunter? 

-No, mi Rey *respondió Okoye con firmeza* También han desaparecido todos aquellos que formaron el escuadrón con él.

-Son desertores... traidores *sentenció un anciano.

-¿Ya lo ve? *continuó otro* Todos los extranjeros son basura. Usted fue piadoso, adoptó al niño y le dio todo. Y a pesar de eso, ahí lo tiene, traicionando a quien lo crió y envenenando la mente de nuestra gente.

T'Challa apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos.

Estaban calumniando a su hermano, a alguien que se había esforzado toda su vida por retribuir la piedad de su padre. No sabían nada, y aun así hablaban con total ligereza.

T'Chaka asintió, pensativo.

-Okoye, forma varios escuadrones y búscalos. Necesitamos interrogarlos por esos tipos que, según el enviado de Atlantis, mataron a su princesa. Si logramos atraparlos, tal vez podamos entregarlos y este tonto conflicto terminará con un poco de derramamiento de sangre.

T'Challa levantó la mirada hacia su padre, con el dolor y la impotencia reflejados en el rostro.

-Padre...

Pero T'Chaka lo miró fijamente, con una frialdad que lo obligó a callarse. T'Challa apretó la quijada y volvió a bajar la cabeza

El rey volvió la vista a su generala 

-Ya tienes tus órdenes 

Okoye asintió y se retiró del salón. El Rey dirigió entonces su mirada hacia los ancianos, quienes permanecían en silencio, asintiendo respetuosamente ante la claridad de sus planes.

T'Chaka volvió a sentarse en su trono y, con un ademán pausado, pidió que lo dejaran a solas.

 Todos comenzaron a marcharse, incluido el principe, pero la voz de su padre lo detuvo antes de que cruzara el umbral.

-T'Challa, quédate. Tengo algo que hablar contigo.

Su hijo lo observó un segundo y asintió.

Ambos esperaron en silencio hasta que el último de los consejeros abandonó la sala y las pesadas puertas se cerraron. En ese momento, el Rey se levantó y caminó hacia su hijo.

-Acompáñame *le pidió, comenzando a caminar rumbo al balcón que daba hacia la ciudad.

Mientras avanzaban, T'Chaka rompió el hielo con una voz más paternal.

-Estoy orgulloso de ti, hijo, del hombre en el que te haz convertido. Confío plenamente en tu capacidad. ¿Lo sabías?

-Agradezco tus palabras, padre *respondió T'Challa con una leve inclinación, aunque sentía una extraña presión en el pecho.

Llegaron al exterior. El aire fresco de la noche soplaba sobre las hermosas vistas de la gran capital, cuyas luces brillaban como estrellas atrapadas en la tierra.

T'Chaka se apoyó en el barandal, mirando hacia el horizonte.

-Atlantis es más grande y poderosa de lo que creen. Aunque los ancianos se nieguen a aceptarlo, su capacidad rivaliza con la nuestra. Más específicamente, Namor es mucho más importante y peligroso de lo que todos imaginan.

T'Challa asintió, escuchando con atención 

-Si las Dora Milaje no encuentran a los antiguos Perros de Guerra... lo cual es probable dado el entrenamiento que recibieron junto a Hunter gran parte de su vida... todo quedará en tus manos *continuó

-Puedo con esto, padre. Yo, Legión y quienes me acompañen probaremos que Wakanda es inocente y que no tenemos nada que ver con el asesinato de la princesa

T'Chaka mantuvo la mirada perdida en la lejanía.

-Hubo tres ataques de los atlantes a nuestro territorio. Fui paciente. Intenté comunicarme múltiples veces sin recibir respuesta. Hice que mi pueblo soportara esos ataques para respetar el acuerdo que el primer Black Panther hizo con Atlantis hace milenios. Pero lo que hicieron ahora... cruzó el límite.

T'Challa frunció el ceño, confundido por la dirección de la charla.

-¿A qué te refieres?

El Rey se giró lentamente para mirarlo a los ojos.

-Ellos están buscando una excusa, hijo. Desean romper el pacto, pero no quieren ser quienes den el primer paso. Nos han estado provocando, esperando que reaccionáramos, pero no contaban con nuestra resistencia. Ahora tienen el coraje de lanzar esta acusación...

-¿Y si tienen razón? —intervino T'Challa con cautela

-...Incluso si Hunter y sus hombres hicieron algo... eso será aún peor para ellos.

T'Chaka le pidió a su hijo que se acercara más al borde.

-Mira la ciudad, T'Challa. Mira a nuestra gente, toda la vida que posee Wakanda. Si la guerra comienza, miles morirán. Y seguramente el secreto que hemos guardado por tanto tiempo será descubierto por el resto del mundo.

El Rey metió la mano en su bolsillo y sacó un artefacto pequeño, una esfera del tamaño de una palma, de un color violeta oscuro y profundo que parecía absorber la luz. T'Challa la miró con asombro y luego a su padre.

-La mejor manera de terminar una guerra es antes de que empiece *sentenció T'Chaka* A Atlantis no le importa si somos inocentes o no, así que nosotros no jugaremos su juego.

Tomó la mano de su hijo y posó el artefacto sobre su palma.

-Tu misión, tu verdadera misión, es evitar esta guerra antes de que empiece. De forma definitiva.

T'Challa mantuvo la mirada fija en el objeto. Un frío repentino le recorrió la espalda al comprender la naturaleza de lo que sostenía.

-Lo que me pides... esto no es... *balbuceó, mirando a su padre con creciente horror* Morirían todos. Hombres, mujeres, niños y ancianos. Sacrificar todo un país y a sus habitantes por...

-Por Wakanda *lo interrumpió T'Chaka con frialdad 

-No *dijo T'Challa, devolviendo la vista al artefacto* Esto no está bien. Incluso si se declara la guerra, matar a millones de civiles es una atrocidad, esto no es correcto

-Es necesario *insistió el Rey.

-¡No! No voy a eliminar a todo un reino por una provocación.

T'Chaka dio un paso hacia él, cerrando el espacio. Su expresión cambió, dejando atrás cualquier rastro de afecto paternal.

-No es una opción, T'Challa. No te lo estoy proponiendo.

El joven príncipe observó a su padre, perplejo ante la dureza de sus palabras. T'Chaka cerró la mano de su hijo sobre la esfera violeta, asegurándose de que el artefacto quedara firme en su agarre.

-Lo intenté como padre, pero ante tu negativa, ahora será diferente...Tu misión es terminar prematuramente este conflicto.

-Pero, padre...

-Esta es mi orden...Como tu Rey.

T'Challa lo observó, sintiendo cómo el conflicto destrozaba su mente.

Miró el objeto en su mano, el peso de millones de vidas convertido en una pequeña esfera oscura. El silencio se prolongó mientras luchaba contra su propia brújula moral, hasta que finalmente cerró los ojos.

Lentamente, se inclinó ante su soberano en una señal de sumisión que le quemaba el alma.

-Entonces... así se hará *susurró.

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T'Challa permanecía inmóvil, acariciándose la barbilla mientras su mirada se perdía en algún punto. Su mente seguía en aquel balcón, sintiendo el peso de la esfera violeta que ahora ocultaba en su traje.

A su lado, Okoye lo observaba con atención, aunque su rostro se mantenía como una máscara de piedra gracias a su riguroso entrenamiento, en el fondo sentía una punzada de preocupación por el extraño silencio de su príncipe.

-¿T'Challa? ¿Hola?

Legión llevaba unos segundos llamándolo sin éxito, hasta que finalmente tuvo que chasquear los dedos justo frente a su rostro. El príncipe reaccionó con un leve sobresalto, parpadeando para enfocar la realidad.

-¿Eh? Sí... perdón 

-¿Me escuchaste al menos? *preguntó Legión, cruzándose de brazos.

T'Challa asintió lentamente, recuperando la compostura 

-Sí. Mi padre y el consejo lo aprobaron. Serás parte del grupo que irá a la misión.

Legión se quedó en silencio un momento, procesando la noticia, y luego asintió con un suspiro.

-Bueno... eso arruina toda mi preparación y mi discurso.

-¿Discurso? *preguntó el príncipe, confundido.

-Bueno, como creía que no me iban a aceptar, preparé algo conmovedor para que lo reconsideraran *explicó el joven mientras levantaba un trozo de papel arrugado donde tenía varias líneas escritas.

De repente, Shuri apareció de la nada detrás de él y, con un movimiento rápido, le arrebató el papel de las manos.

Comenzó a leer en voz alta con un tono dramático y burlón.

-"Honorable Rey de Wakanda y respetado consejo, estoy aquí para que reconsideren su decisión. Como héroe que se ha comprometido con la justicia y el bien común, yo, Legión..."

-¡Oye! ¡Devuélveme eso! *exclamó el joven, lanzándose a recuperar su escrito.

Shuri esquivó el manotazo con agilidad, riendo mientras seguía leyendo.

-¿Por qué? Estoy muy interesada en ver tu "inspirador discurso" *se burló ella.

-¡Eso es privado! Además, ya no es necesario *protestó Legión, intentando atraparla de nuevo, pero Shuri volvió a girar sobre sus talones para alejarse.

-¿Un discurso privado? Vamos, no seas modesto *continuó ella mientras se alejaba trotando* Aparte, ¿por qué lo escribiste en un papel? ¿Quién hace eso hoy en día?

-¡Quería hacerlo a la vieja usanza! *explicó el heroe mientras la perseguía* Ya sabes, para apelar a la nostalgia de la gente mayor. El papel tiene un toque... clásico.

Shuri volvió a esquivarlo, saltando sobre una caja de suministros.

-Sabes que todavía usamos el papel para algunas cosas, ¿no?

-¿Ah, sí? ¿Y cuándo fue la última vez que tocaste un papel de verdad? *le retó Legión, deteniéndose frente a ella.

Shuri se quedó pensando un segundo, con el dedo en la barbilla y una sonrisa traviesa.

-La última vez fue cuando tenía... ¿cuatro años?

-¿Ves? ¡Tengo razón! *exclamó él, aprovechando el descuido para lanzarse sobre ella.

Logró atraparla por los hombros desde atrás, pero Shuri flexionó su cuerpo con elasticidad asombrosa, escurriéndose de sus brazos como si fuera una serpiente.

Pasó por debajo de sus piernas y salió corriendo de nuevo, retomando la lectura a gritos.

-"He salvado miles de vidas, he sacrificado tanto de mí como he podido, y estoy dispuesto a darlo todo por salvar al menos una vida más..."

Legión se quedó estático un breve segundo, sorprendido por la elasticidad de la princesa, pero al escuchar sus palabras en el papel de vuelta, la vergüenza le ganó al sentimiento y volvió a correr tras ella con más ganas.

-¡Detente ya! ¡Tú, maldita mujer sin huesos! *le gritó, mientras Shuri soltaba una carcajada 

T'Challa observó la escena con una pequeña sonrisa.

Ver a Shuri comportarse finalmente como la adolescente que era, e incluso encontrar a alguien a quien podría, tal vez, llamar amigo —a su muy extraña manera—, le dio un momento de paz.

 Comenzó a caminar tras ellos, siguiendo el eco de las burlas de su hermana y las quejas del joven héroe.

Okoye caminaba un paso detrás de él, manteniendo su posición de guardia, pero no pudo evitar notar la leve sombra en el rostro de su príncipe.

-¿Se encuentra bien, mi príncipe? *preguntó ella en voz baja.

T'Challa asintió sin dejar de mirar hacia adelante

-Solo tengo... cosas en las que pensar.

-¿Es por la misión? ¿Hay algo que le preocupe? *insistió Okoye, escaneando el entorno por instinto.

T'Challa guardó silencio mientras seguían avanzando.

-...Si para salvar a Wakanda... tuvieras que sacrificar una gran cantidad de vidas... ¿tú qué harías?

Okoye no dudó ni un segundo. Su respuesta fue automática, forjada en años de disciplina.

-Gracias a todo mi entrenamiento, mi labor es salvaguardar a la realeza y el bienestar de Wakanda. Si para salvarla debo quemar un mundo entero, lo haría sin dudarlo.

T'Challa la miró de reojo, procesando la frialdad de esa lealtad.

-¿Y si no fuera por tu entrenamiento? *le preguntó, deteniéndose apenas* No te lo pregunto como a una Dora Milaje, ni como a una general. Te lo pregunto a ti, Okoye... ¿tú qué harías?

Esta vez, el silencio fue de ella. La general bajó levemente la mirada, pensando mas profundamente en su respuesta. Tras unos segundos, volvió a mirarlo con honestidad.

-No...lo sé... Es una decisión que...creo que es demasiado peso para una sola persona...pero si es necesario, entonces lo haría. Creo que hacerlo siguiendo ordenes, o mi entrenamiento es fundamental, ya que no me permitiría dudar, de lo contrario, existiría la posibilidad de que no lo haga

T'Challa asintió lentamente, sintiendo que ese peso ahora descansaba en su propia mano.

 Continuó caminando hacia los otros dos, tratando de disipar la oscuridad de sus pensamientos.

A lo lejos, escuchó la voz de su hermana desafiando a Legión.

-¡Te lo daré si me dices ese secretito! *gritaba Shuri mientras agitaba el papel.

-¿A si?¿Quieres que te lo dé? ¡Entonces TOMA! *exclamó Legión.

De pronto, un sonido metálico y seco, como el de una campana golpeada, resonó en los pasillos

-¡Aaaayyy! *se escuchó el quejido de Shuri, seguido de una risa triunfal del joven héroe.

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En las profundidades del océano, donde la luz del sol apenas llega, un submarino de tecnología avanzada se deslizaba silencioso entre las corrientes.

En el puente de mando, Hunter observaba la pantalla principal. A lo lejos, apenas como un resplandor azulado y difuso, se alcanzaba a divisar la imponente silueta de la ciudad de Atlantis.

Una mujer se acercó a su lado y le entregó una tableta con los mapas tácticos.

-Llegaremos al destino en aproximadamente ocho horas *informó con voz profesional* Para evitar las defensas exteriores y los sistemas de detección, debemos desviarnos y tomar rutas alternativas a través de las fosas.

Hunter asintió, sin apartar los ojos de la ciudad sumergida.

-Es un retraso que no podemos evitar. No serviría de nada llegar antes si nos detectan antes de estar en posición.

La mujer permaneció un momento en silencio, observando también la pantalla. El brillo de la tecnología de Wakanda se reflejaba en sus ojos.

-Confío en usted Señor. Todos los que estamos aquí lo hacemos *dijo ella en voz baja* Pero... ¿esto es lo correcto?

Hunter se giró lentamente hacia ella. Su rostro no mostraba ninguna duda, solo la determinación de quien ha aceptado un destino inevitable.

-No podemos contar con Wakanda *sentenció* T'Chaka está cegado por su propio orgullo; es incapaz de ver o aceptar otra cosa que no sea su propia opinión. El consejo está estancado. Así que nos toca a nosotros, los Hatut Zeraze, encargarnos de esto. Puede que nos hayan disuelto oficialmente, pero eso no significa que nuestra misión haya terminado.

Puso una mano firme sobre el hombro de la mujer y luego recorrió con la mirada al resto de la tripulación. Los soldados, sentados en sus puestos y encargados de diversas tareas técnicas, se detuvieron un segundo para escucharlo.

-Esto es por Wakanda, y por nosotros *continuó Hunter con voz potente* Tenemos que acabar con el príncipe Namor. Es la única forma.

La mujer asintió con firmeza. El resto de los presentes, desde sus asientos, lo observaron con una lealtad absoluta. Uno a uno, cruzaron los brazos sobre el pecho en el saludo característico de su nación.

-¡Wakanda por siempre! *exclamaron al unísono, un susurro cargado de determinación que llenó la cabina del submarino mientras este se perdía en la oscuridad de la inmensidad del océano

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BUEEENAS, COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN 

TAL PARECE QUE T CHALA SE LE FUE ENCOMENDADA UNA MUY CUESTIONABLE MISION POR PARTE DE SU PADRE, MIENTRAS TANTO, HUNTER Y SU ESCUADRON ESTAN PLANEANDO ACABAR CON EL BUEN NAMOR, ¿POR QUE SERA? QUE SUCEDERA EN ATLANTIS?¿QUE ESTA PLANEANDO HYDRA?

SE VIENEN NUEVOS ALIENS, COMBATES Y DESCUBRIMIENTOS, QUE ANSIAS

LES RECUERDO QUE YA TENEMOS PATREON: patreon.com/EmptyTag

ALLI DOY ADELANTOS DEL PROXIMO CAPITULO, Y SI LOGRO TERMINAR EL CAPITULO ANTES, TAMBIEN SE SUBIRA PREMATURAMENTE ALLI

POR CIERTO, ESTOY PLANEANDO ALGUNAS COSITAS PARA UN FUTURO FANFIC, QUE LES PARECE EL UNIVERSO DC EH? Y ASI ALLI, ALGUIEN POR CASUALIDADES DE LA VIDA, TERMINA OBTENIENDO UN...-

ESTARE CONSULTANDO Y PLANTEANDO IDEAS PARA LOS MIEMBROS EN PATREON, PARA VER QUE LES PARECE

COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR TODO SU APOYO Y COMENTARIOS, SE LOS AGRADEZCO MUCHO

SE ME CUIDAN, UN BESO 😘

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